El Gobierno sigue con su ofensiva
Bolaños sigue presionando y despreciando al juez Peinado mientras asegura que tiene todo el derecho a hacerlo
El ministro ha vuelto a situar en el foco al juez Juan Carlos Peinado por la investigación contra Begoña Gómez, calificando su actuación de “muy discutible” y presentándolo como una anomalía dentro de la judicatura, en un nuevo episodio de tensión entre el Gobierno y el instructor del caso.

Félix Bolaños durante un consejo de ministros
La presión del Gobierno sobre el juez que investiga a la esposa del presidente no cesa y como no podía ser de otra forma ha sido otra vez el ministro de Justicia el que ha atacado al magistrado. Félix Bolaños ha vuelto a cuestionar públicamente la labor de Juan Carlos Peinado y su decisión de procesar a Begoña Gómez.
En una entrevista en La Sexta, Bolaños ha despreciado la labor de Peinado al situarle como una “excepción” frente a la “inmensa mayoría” de jueces y magistrados que, según ha defendido, actúan con profesionalidad, imparcialidad e independencia. Es decir, tres cualidades que, para Bolaños, Peinado no cumple. Todo ello para intentar encontrar una forma de aislar la investigación que afecta directamente al entorno más cercano de Pedro Sánchez.
El ministro no se quedó ahí. Calificó la instrucción de Peinado como “muy, muy, muy, muy discutible”. Sí, hasta cuatro "muy" para insistir en su intento de desacreditar el procedimiento que ha llevado a plantear el procesamiento de Gómez por cuatro presuntos delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. Lo mejor es que Bolaños ha tratado de rebajar el tono asegurando que evita “descalificar” y que apenas menciona al juez cuando, desde que se supo la decisión de que Gómez iba a ser juzgada por un jurado popular, no ha pasado día sin atacar a Peinado.
Bolaños ha sostenido además que la actuación del juez está siendo corregida de forma reiterada por instancias superiores, aludiendo a “revocaciones” por parte de la Audiencia Provincial y del Tribunal Supremo, así como a una investigación en curso en el Consejo General del Poder Judicial. Un argumento que refuerza la estrategia del Ejecutivo de erosionar la credibilidad del instructor.
“¿Dónde está escrito que el ministro de Justicia no puede opinar?”
Sabedor de los críticos hacia su actuación, cargando contra un juez siendo él la máxima autoridad en justicia del Gobierno y que, en principio, debería mantenerse al margen de tomar parte, el ministro ha reivindicar su “derecho a opinar” sobre resoluciones judiciales, defendiendo que pueden ser objeto de crítica “razonada” y con “argumentos jurídicos”. “¿Dónde está escrito que el ministro de Justicia no puede opinar?”, se ha preguntado.
En paralelo, el ministro ha negado que exista un problema de independencia judicial en España, asegurando que ese debate “no se corresponde con la realidad” y apelando a informes del propio CGPJ y de organismos europeos. Una afirmación que llega mientras el Ejecutivo mantiene una confrontación abierta con el juez que investiga a la esposa del presidente.