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Sánchez se tira al monte por María Jesús Montero disfrazado de Robin Hood

El presidente abraza el populismo económico en Huelva contra los empresarios mientras pesan el caso Koldo y los históricos escándalos de comisiones del socialismo andaluz como ERE, Mercasevilla o Formación

Pedro Sánchez junto a María Jesús Montero en Gibraleón (Huelva)

Pedro Sánchez junto a María Jesús Montero en Gibraleón (Huelva)Europa Press

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Mariola López

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Pedro Sánchez ha elegido un pequeño municipio de Huelva, Gibraleón, para lanzar el primer mensaje de precampaña andaluza en apoyo a María Jesús Montero con un discurso en el que se presentó, con tono épico, como una especie de Robin Hood moderno dispuesto a enfrentarse a las élites económicas. Un planteamiento que llega en un momento especialmente delicado para el PSOE por las investigaciones judiciales del caso Koldo y por el recuerdo todavía muy presente de los grandes escándalos de corrupción que marcaron décadas de gobiernos socialistas en la Junta de Andalucía.

El presidente cargó contra los llamados “oligarcas” y especialmente contra los empresarios tecnológicos, a quienes acusó de enriquecerse a costa de la salud mental de los jóvenes bajo el paraguas de la libertad de expresión. Según Sánchez, determinadas prácticas en redes sociales permiten a grandes compañías “forrarse el bolsillo” mientras se vulneran derechos fundamentales, citando como ejemplo la manipulación de imágenes mediante inteligencia artificial.

El discurso elevó el tono ideológico al defender que la izquierda debe plantar cara a las élites económicas. “La gente de izquierdas no hinca la rodilla ante los que están arriba, los ponemos en su sitio”, afirmó el jefe del Ejecutivo en un mensaje claramente dirigido a movilizar al electorado progresista en el inicio del ciclo electoral andaluz.

La regularización de inmigrantes y el PP

El líder socialista también aprovechó su intervención para cargar contra el Partido Popular por su posición sobre la regularización de inmigrantes, acusándolo de “hipocresía” y lanzando una frase especialmente polémica: “un partido que se financió en B lo que quiere son trabajadores que cobren en B”. La acusación llega en plena controversia política por las investigaciones judiciales sobre el caso Koldo, que han reavivado el debate sobre la financiación del partido socialista y el cobro de comisiones en contratos públicos.

La puesta en escena del presidente en Huelva tampoco pasa desapercibida, al tratarse de una provincia donde la agricultura depende en gran medida de mano de obra extranjera y donde sindicatos y organizaciones agrarias llevan años alertando de la existencia de economía sumergida. El contraste entre el discurso contra el dinero opaco y la realidad laboral de amplias zonas rurales chirría y mucho.

El lapsus del socialismo andaluz

Además, sus palabras han reavivado el recuerdo de los grandes casos de corrupción vinculados a anteriores gobiernos socialistas en Andalucía, como el caso de los ERE, considerado uno de los mayores escándalos de malversación de fondos públicos en la historia reciente de España; o el caso Mercasevilla, que destapó una trama de cobro de comisiones ilegales. A estos se sumaron otras investigaciones relacionadas con ayudas a la formación y subvenciones públicas que durante años erosionaron la imagen del PSOE andaluz.

Pese a ese contexto, Sánchez apeló a la memoria de la emigración española para defender la regularización de migrantes como una cuestión de justicia histórica, recordando que su propio abuelo tuvo que marcharse a Alemania en busca de oportunidades. “España fue y es hija de migrantes”, afirmó, insistiendo en que el país no debe caer en discursos de rechazo hacia quienes llegan en busca de trabajo.

El presidente quiso además reivindicar el papel internacional del Gobierno asegurando que España se ha convertido en referencia de las fuerzas progresistas, frente a una derecha a la que responsabilizó de conflictos económicos y tensiones sociales.

El arranque de la precampaña deja así a un Sánchez volcado en apuntalar la candidatura de María Jesús Montero con un discurso populista de fuerte carga ideológica y apelaciones sociales, en el que el presidente trata de presentarse como defensor de los más vulnerables frente a las élites económicas, pese a que el recuerdo de los escándalos de corrupción que marcaron al socialismo andaluz y las investigaciones judiciales actuales siguen muy presentes en el debate político y así estarán hasta que los andaluces ejerzan su derecho al voto.

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