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A Begoña Gómez le pueden caer 24 años de cárcel: la acusación popular pide lo máximo por 4 delitos

Hazte Oír solicita prisión para la mujer de Pedro Sánchez a la que atribuye delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida, y pide además, 22 años de cárcel para la asistente de Gómez Cristina Álvarez, y seis para Juan Carlos Barrabés

Begoña Gómez, en un acto público en 2023GTRES

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El caso judicial que rodea a Begoña Gómez da un paso más con la presentación del escrito de acusación por parte de Hazte Oír, que solicita una pena de hasta 24 años de prisión para la esposa del presidente del Gobierno. La acusación popular sostiene que la mujer de Pedro Sánchez habría incurrido en varios delitos relacionados con su actividad profesional y su entorno institucional, en concreto tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. En su escrito, detalla una petición de seis años de cárcel por tres delitos de tráfico de influencias, cuatro años por corrupción en los negocios, seis años por apropiación indebida y ocho años por malversación, esta última en calidad de inductora.

Uno de los elementos más relevantes del procedimiento es que, por el momento, son exclusivamente las acusaciones populares las que ejercen la acción penal. La Fiscalía, en cambio, no aprecia delito en la actuación de Begoña Gómez y prevé solicitar su absolución, lo que introduce un claro contraste jurídico dentro del mismo proceso.

El escrito de Hazte Oír también incluye a otras dos personas en la causa. Por un lado, la asistente de la mujer de Pedro Sánchez, Cristina Álvarez, para la que se solicitan 22 años de prisión por su presunta participación en los hechos, incluyendo delitos de malversación, apropiación indebida, tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Por otro, el empresario Juan Carlos Barrabés, para quien se piden seis años de cárcel por tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

La tesis de la acusación gira en torno a la idea de que, tras la llegada de Sánchez a la presidencia en 2018, Begoña Gómez habría incrementado su proyección pública y su capacidad de interlocución tanto con la Administración como con empresas privadas. Según esta interpretación, ese nuevo contexto le habría permitido influir en decisiones y acceder a recursos que, siempre según la acusación, se habrían utilizado con fines privados o profesionales. Asimismo, se apunta a un supuesto “giro” en su trayectoria a partir de ese momento, en el que habría ampliado sus relaciones y su presencia en distintos ámbitos, lo que, a juicio de la acusación popular, constituye el marco en el que se habrían producido los hechos investigados.

El procedimiento se encuentra todavía en una fase previa al eventual juicio oral, que dependerá de la resolución de varios recursos pendientes. En caso de prosperar, la causa podría ser juzgada por un jurado popular, lo que añadiría un elemento adicional de relevancia mediática y jurídica. 

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En definitiva, el caso de Begoña Gómez sigue avanzando con posiciones claramente enfrentadas: por un lado, la acusación popular que plantea un escenario de graves responsabilidades penales; por otro, el Ministerio Público, que no aprecia delito. Será finalmente la Justicia la que deba dirimir si los hechos descritos sobre la mujer de Pedro Sánchez tienen o no encaje penal, en un proceso que continúa generando un notable interés político y social.