España sigue con las cuentas de 2022
Bolaños justifica otro año sin Presupuestos y se escuda en las "incertidumbres mundiales" para tapar la incapacidad del Gobierno
El Ejecutivo reconoce abiertamente que no puede elaborar nuevos Presupuestos Generales del Estado y lo achaca a la incertidumbre internacional, mientras la fragilidad parlamentaria y la dependencia de socios volubles mantienen a España con las cuentas prorrogadas desde 2022.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
El Gobierno ha vuelto a admitir que no tiene la capacidad para sacar adelante unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. Esta vez, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha puesto el foco en la incertidumbre internacional, especialmente en la situación en Irán, para justificar lo que califica de “imposible”: elaborar un cuadro macroeconómico que permita diseñar las cuentas públicas.
Sin embargo, más allá del contexto exterior, la realidad política en España sigue siendo la misma desde hace años: un Ejecutivo sin mayoría suficiente y atado a unos socios parlamentarios cada vez más exigentes y volátiles, entre ellos formaciones independentistas, que complican cualquier intento de aprobar unos Presupuestos.
Bolaños ha defendido que “es muy difícil” avanzar en el cuadro macro por la inestabilidad geopolítica, señalando una “tregua frágil” en Irán cuyo desenlace es incierto. Según el ministro, este escenario hace “imposible” prever las expectativas económicas, una condición previa imprescindible para presentar la Ley de Presupuestos.
Pero mientras el Gobierno señala al exterior, España sigue instalada en una anomalía política: cuatro años consecutivos sin nuevas cuentas públicas y funcionando con los Presupuestos prorrogados desde diciembre de 2022. Una situación que evidencia no solo la incertidumbre global, sino sobre todo la incapacidad del Ejecutivo para articular una mayoría parlamentaria sólida.
Lejos de despejar dudas, Bolaños ha confirmado que el Gobierno está centrado en aplicar medidas ya aprobadas y en sacar adelante iniciativas puntuales, como el decreto que prorroga los contratos de alquiler y limita la subida de rentas al 2 %, cuya convalidación se vota este martes en el Congreso. De nuevo, el Ejecutivo necesita negociar voto a voto para intentar salvar la medida.
El propio ministro ha tratado de enmarcar ese debate como una cuestión ideológica, contraponiendo la defensa del acceso a la vivienda frente a lo que ha descrito como la protección de “fondos buitre” por parte de la derecha. Un argumento habitual que, sin embargo, no despeja la incógnita principal: cuándo tendrá España unos nuevos Presupuestos.
Así, el Gobierno insiste en que la situación internacional impide avanzar para evitar reconocer una realidad irrefutable: que su debilidad parlamentaria y la dependencia de aliados imprevisibles son, en la práctica, el verdadero freno. Entretanto, España continúa sin nuevas cuentas públicas y sin horizonte claro para aprobarlas.