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Rufián, contra las cuerdas en ERC: piden "investigarle" y apartarle del Congreso por su plataforma nacional

Militantes de su propio partido solicitan hasta que se vaya de la portavocía en la Cámara Baja "por estar al margen del proyecto" al postularse como candidato en toda España y "generar confusión y falta de credibilidad"

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel RufiánEuropa Press

Enrique Martínez Olmos

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Gabriel Rufián lleva meses jugando a ser verso suelto dentro de ERC, pero esta vez la cuerda parece tensarse más de la cuenta. Y no por presión externa, sino desde dentro, desde su propia casa. El Col·lectiu Primer d’Octubre, integrado por militantes críticos del partido, ha dado un paso poco habitual: presentar una denuncia formal ante la comisión de garantías de ERC para que se investigue al portavoz en el Congreso por una posible “vulneración grave” de los estatutos. Traducido: esgrimen que Rufián está yendo por libre pero ahora quieren que haya consecuencias.

El motivo no es menor, los recientes movimientos de Rufián a favor de construir un frente común de izquierdas a nivel nacional de cara a las elecciones generales de 2027 han encendido todas las alarmas en el partido. Porque, según denuncian, no se trata de declaraciones aisladas ni de improvisaciones de tertulia, sino de una estrategia propia, diseñada al margen de los órganos de decisión de ERC. Y aquí está el punto clave: en ERC puedes ser incómodo, pero no puedes ser autónomo sin permiso.

Los críticos de ERC lo dicen sin rodeos: Rufián estaría promoviendo una confluencia con otras fuerzas políticas españolas sin debate interno ni mandato orgánico. Es decir, redefiniendo el rumbo del partido desde su escaño en Madrid, como si la militancia no contara y no fuera la base del proyecto. La acusación no es sólo política, es casi doctrinal: hablan de ruptura de la disciplina interna del portavoz en el Congreso, de falta de lealtad y de alterar el proyecto colectivo.

Y, por si fuera poco, los militantes de ERC advierten del daño colateral: “confusión entre la militancia y el electorado” y pérdida de credibilidad. Porque cuando un portavoz en el Congreso lanza mensajes que no coinciden con la línea oficial, el partido deja de parecer una organización y empieza a parecer un club de opiniones. La respuesta que piden no es simbólica: reclaman una investigación formal y, si se confirman las irregularidades, medidas disciplinarias. Incluso van más allá: proponen limitar temporalmente sus funciones representativas, incluida su retirada como portavoz en el Congreso mientras se resuelve el proceso. Rufián, acostumbrado a moverse con soltura en el terreno mediático y a marcar perfil propio, se encuentra ahora ante un problema distinto: no es la derecha quien le cuestiona, sino los suyos, y eso cambia las reglas del juego.

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