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Sánchez, tras las joyas, el oro y los mensajes de Julito: "No hay motivos suficientes" contra Zapatero

El presidente del Gobierno, parapetado en su visita en Roma con el Papa, señala que sigue respaldando al expresidente del Gobierno y circunscribe las nuevas actuaciones de la UCO en Ferraz en un asunto sólo de Leire Díez pese a que han imputado a la gerente del partido

Pedro Sánchez en su comparecencia en Roma tras reunirse con el Papa

Pedro Sánchez en su comparecencia en Roma tras reunirse con el Papa

Enrique Martínez Olmos

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Ni las joyas millonarias halladas en una caja fuerte, ni los mensajes de Julito dejando claro la actuación del expresidente, ni los lingotes de oro saqueados de Venezuela que dieron origen a la investigación, ni los miles de euros ingresados en su cuenta y en la empresa de sus hijas por cuatro informes y una web, ni la imputación formal en el caso Plus Ultra. Nada parece suficiente para Pedro Sánchez, que ha vuelto a mostrar su apoyo al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero e incluso que “no hay motivos” para cambiar de opinión.

El presidente del Gobierno aprovechó su viaje oficial a Roma y su encuentro con el Papa León XIV para blindar públicamente a Zapatero en mitad del terremoto judicial que sacude al PSOE. Y lo hizo además envuelto en una escenografía casi surrealista: minutos y minutos de alabanzas al Papa, apelaciones institucionales y tono solemne mientras en España seguían acumulándose informaciones sobre registros, sociedades opacas, mensajes comprometedores y movimientos de la UCO en Ferraz.

Desde Roma, Sánchez ha asegurado haber leído “el extenso sumario” y las publicaciones aparecidas en prensa sobre la investigación. Pero lejos de tomar distancia, redobló el respaldo político a Zapatero. “Lo vuelvo a reafirmar hoy aquí: toda la colaboración con la Justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia del presidente Zapatero y todo mi apoyo al presidente Zapatero”, ha declarado. Pero lo verdaderamente llamativo fue el argumento posterior, Sánchez sostuvo que, tras analizar la documentación y hablar con “personas que saben mucho más de derecho” que él, considera que “no hay motivo suficiente” para cambiar de posición. Una afirmación que llega después de semanas en las que han aparecido informaciones sobre presuntos pagos opacos, cuentas compartidas con Sonsoles Espinosa, sociedades en Dubái, mensajes intervenidos por la Policía y hasta una colección de joyas de lujo cuyo valor algunos expertos sitúan en decenas de millones de euros. Pero para el presidente del Gobierno, aparentemente, nada de eso parece suficiente.

El presidente del Gobierno también hatratado de minimizar el impacto político de la entrada de la UCO en la sede socialista de Ferraz. Intentó reducir el asunto a un simple requerimiento de información vinculado al caso de Leire Díez, como si la investigación no afectara ya a figuras clave del aparato socialista. Sin embargo, la situación judicial resulta bastante más delicada de lo que Moncloa intenta transmitir. La investigación ya alcanza a cargos históricos y orgánicos del PSOE, incluida la gerente del PSOE que está imputada -a quien Sánchez ha mantenido públicamente su apoyo- y dirigentes históricos como Gaspar Zarrías. La estrategia de Moncloa parece clara: encapsular el escándalo, fragmentarlo en piezas separadas y evitar que la opinión pública perciba una conexión estructural dentro del socialismo. El problema es que cada nueva revelación complica más ese relato.

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