
Julito Martínez puede convertise en la gran amenaza: dispuesto a tirar de la manta y arrasar a Zapatero al 'estilo Aldama'
El presunto testaferro de Zapatero rompe relaciones con el expresidente y cambia de estrategia de defensa con el objetivo de negociar un acuerdo con la Fiscalía, lo que podría desatar un terremoto político de consecuencias demoledoras.
Las últimas informaciones sobre el panorama judicial de José Luis Rodríguez Zapatero pueden instalar el nerviosismo -más si cabe- en el entorno más cercano al expresidente del Gobierno y el PSOE tras el último movimiento realizado por su presunto testaferro y antiguo hombre de confianza, quien ha dado un giro radical en su estrategia procesal.
Julio Martínez ha decidido prescindir de su anterior equipo y ha elegido como nueva abogada defensora a la exfiscal María Dolores Márquez de Prado, en un intento de evitar cargar con toda la responsabilidad penal. De esta manera, y según fuentes cercanas al caso, el objetivo de este movimiento sería explorar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía para "tirar de la manta" y destapar todo el entramado siguiendo los pasos de colaboración judicial que en su día dio Víctor de Aldama.
Según explicaba el abogado Luis María Pardo a ESdiario, convertirse en un "nuevo Aldama" sería la única salida ventajosa que le queda a Martínez ante el cúmulo de delitos que ya se investigan y los que podrían derivarse de la trama. Además, de que este hecho podría proceder también del sentimiento de traición y ruptura personal pues, se presupone a que la relación entre Zapatero y Martínez ha desaparecido por completo.
En los círculos judiciales hay máxima expectación ante lo que pueda suceder, ya que no se descarta otra táctica judicial, siendo una de las opciones más temidas en el entorno del expresidente es que su testaferro decida esperar estratégicamente a que José Luis Rodríguez Zapatero preste declaración para, justo después, soltar su "bombazo". Esto permitiría conocer desde dentro las entrañas del "monstruo de la corrupción", desvelando cómo se organizaba la trama para eludir los controles de la Policía, la Judicatura y la Fiscalía Anticorrupción.