Zapatero, Cerdán y Serrano: caen los puentes del PSOE hacia el prófugo Puigdemont
Los tres principales interlocutores socialistas con Junts quedan salpicados por investigaciones judiciales mientras crece la distancia entre Sánchez y los independentistas, que ya reclaman explicaciones y cuestionan abiertamente la continuidad política del Ejecutivo

El 'número 3' del PSOE, Santos Cerdán, con Carles Puigdemont
La legislatura de Pedro Sánchez no solo afronta el desgaste provocado por los escándalos judiciales que cercan al PSOE. También comienza a resquebrajarse la delicada arquitectura política que permitió al presidente llegar a La Moncloa tras las elecciones generales. El problema para el Gobierno es que los principales puentes construidos durante años con Junts y con el prófugo Carles Puigdemont tienen nombre y apellidos: José Luis Rodríguez Zapatero, Santos Cerdán y Juanfran Serrano.
Los tres desempeñaron un papel clave en la relación entre el PSOE y los independentistas catalanes. Zapatero actuaba como interlocutor político de máximo nivel y mantenía contactos frecuentes con el entorno de Puigdemont. Santos Cerdán fue el negociador que cerró personalmente el acuerdo de investidura que permitió a Sánchez continuar en el poder. Y Juanfran Serrano, diputado socialista y estrecho colaborador de Cerdán, participaba habitualmente en las reuniones fuera de España y realizaba el seguimiento de los compromisos adquiridos entre ambas formaciones.
Tres interlocutores bajo sospecha
Ahora, sin embargo, los tres aparecen bajo el foco judicial. La Audiencia Nacional investiga a Zapatero y a Cerdán en el marco del caso Plus Ultra, mientras que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha situado también bajo la lupa a Serrano. Un escenario que golpea directamente a los hombres que durante los últimos años han servido de enlace entre Moncloa y Waterloo.
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La situación no ha pasado desapercibida en Junts. Aunque la formación independentista ha evitado una confrontación abierta con Zapatero y ha apelado a la presunción de inocencia, también ha reclamado explicaciones inmediatas al PSOE al considerar que ya son demasiados los casos que afectan al entorno socialista. La formación de Puigdemont incluso ha anunciado iniciativas parlamentarias para esclarecer las derivadas políticas del caso.
Cada vez más alejados
La distancia entre ambas formaciones es cada vez más evidente. Junts rompió formalmente con el PSOE el pasado otoño alegando incumplimientos de los acuerdos alcanzados y desde entonces ha endurecido progresivamente su discurso. Esta misma semana, la portavoz de la formación en el Congreso, Miriam Nogueras, volvió a preguntar públicamente qué argumento democrático le queda a Sánchez para no convocar elecciones anticipadas.
La paradoja para el presidente del Gobierno es evidente. Mientras Moncloa insiste en que la legislatura puede llegar hasta 2027, los principales negociadores que sostuvieron la relación con Junts se encuentran cuestionados judicialmente y el socio más determinante para la supervivencia parlamentaria del Ejecutivo reclama cada vez con menos disimulo acudir a las urnas. La imputación de Zapatero no solo afecta al expresidente. También amenaza con derribar el principal canal de comunicación política entre Sánchez y Puigdemont.