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JUCIL denuncia que las mafias campan a sus anchas con el Servicio Marítimo amarrado por averías

La asociación alerta de que las restricciones operativas de las patrulleras dejan sin vigilancia efectiva parte de la costa murciana en pleno repunte del narcotráfico, las narcopateras y el petaqueo.

Imagen de una narcolancha que arrolló a la embarcación de la Guardia Civil en aguas del Estrecho.

Imagen de una narcolancha que arrolló a la embarcación de la Guardia Civil en aguas del Estrecho.AUGC

Patricia Rodríguez Corchado

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La asociación profesional Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) ha denunciado la grave situación que atraviesa el Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil en la Región de Murcia, cuyas embarcaciones permanecen limitadas por importantes averías técnicas, mecánicas y de seguridad que han reducido al mínimo su capacidad operativa. Según la organización, esta situación está dejando amplias zonas del litoral murciano sin una vigilancia marítima eficaz en un momento especialmente sensible para la lucha contra el narcotráfico y la inmigración irregular.

JUCIL asegura que las patrulleras se encuentran sometidas a restricciones de “Nivel 1”, una catalogación interna que limita severamente su operatividad y les impide desarrollar con normalidad labores de patrulla preventiva, vigilancia permanente o servicios nocturnos. En la práctica, las embarcaciones únicamente pueden ser utilizadas para actuaciones puntuales requeridas por el Centro de Operaciones de Servicios o para tareas concretas de apoyo administrativo, quedando comprometida su misión principal de vigilancia y persecución del delito en el mar.

La asociación señala que las averías afectan a elementos esenciales para la navegación y la seguridad de las tripulaciones. Entre las deficiencias detectadas figuran fallos en las luces de navegación, problemas en los sistemas de alumbrado principal y de emergencia, averías en los sistemas de achique para la evacuación de agua y deficiencias en los equipos de comunicación, además de otros problemas mecánicos que dificultan garantizar unas condiciones mínimas de seguridad y eficacia durante el servicio.

Según denuncia JUCIL, la falta de presencia preventiva en el mar coincide con un incremento de la actividad de las organizaciones criminales en la costa murciana. La asociación advierte de que la reducción de la vigilancia favorece la actuación de redes dedicadas al tráfico de drogas, la llegada de pateras y narcopateras, así como el fenómeno del petaqueo, consistente en el suministro de combustible a embarcaciones vinculadas al narcotráfico en alta mar.

Desde la organización consideran que resulta “inadmisible” que una unidad estratégica para la seguridad nacional y el control de fronteras se encuentre prácticamente inoperativa por falta de inversión, mantenimiento y renovación de medios. Asimismo, vinculan esta situación al deterioro progresivo del material y a la falta de personal especializado que, a su juicio, arrastran desde hace años distintas unidades de la Guardia Civil.

Ante este escenario, JUCIL reclama al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Guardia Civil la reparación urgente de las embarcaciones afectadas, la incorporación de medios navales modernos y plenamente operativos, así como el refuerzo de las plantillas del Servicio Marítimo Provincial. La asociación también exige la puesta en marcha de un plan efectivo de vigilancia marítima que permita recuperar la capacidad operativa de una unidad considerada clave para la seguridad de las costas de la Región de Murcia.

No se puede combatir el narcotráfico, el petaqueo ni la inmigración ilegal con embarcaciones limitadas, averiadas o inoperativas”, sostienen desde JUCIL, que advierte de que la seguridad del litoral no puede seguir dependiendo de medios insuficientes mientras las organizaciones criminales mantienen una elevada capacidad de actuación en el mar

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