La última visita del Papa a Madrid: el día que León XIV recorrió el Colegio San Agustín como un agustino más
El prior del Colegio San Agustín, Argimiro Martínez, recuerda en una entrevista con ESdiario cómo fue aquella visita de Robert Prevost, hoy Papa León XIV, al centro madrileño en noviembre de 2007: “Era cercano, paciente, escuchaba mucho y tomaba decisiones con suavidad, pero con firmeza”.

El Papa León XIV en el Colegio San Agustín (2007)
La última vez que el Papa estuvo en Madrid no fue entre grandes multitudes ni bajo los focos de una visita de Estado. Fue en el Colegio San Agustín, en una jornada discreta, interna y profundamente agustiniana. Entonces no era todavía León XIV. Era Robert Prevost, superior de la Orden de San Agustín, y acudía al centro madrileño dentro de las visitas canónicas que, según las constituciones de la Orden, debía realizar a sus casas durante su mandato.
El prior del Colegio San Agustín, Argimiro Martínez, lo recuerda ahora en una entrevista con ESdiario como una visita “obligatoria, canónica”, pero también muy cercana. Aquel 30 de noviembre de 2007, Prevost recorrió las instalaciones del colegio, conoció de cerca la vida educativa del centro y dejó una impresión que, vista con la perspectiva del tiempo, ayuda a entender mejor al actual Pontífice.
“Muy cercano, muy paciente y muy perspicaz”
El Padre Argimiro define a Robert Prevost como un hombre “muy cercano”, “muy paciente” y con una gran capacidad de escucha. No era, explica, alguien dado a gestos llamativos, sino una persona serena, pragmática y atenta a lo esencial. “Se da cuenta de lo que está hablando y de lo que está escuchando”, señala el prior.

El Papa Leon XIV en el Colegio San Agustín (2007)
También destaca una cualidad que hoy se observa en su forma de ejercer el papado: la firmeza tranquila. “No se va por las ramas cuando tiene problemas”, asegura. Según Martínez, Prevost era ya entonces un hombre decidido, capaz de tomar postura y adoptar decisiones, pero sin brusquedad: “Las piensa y, una vez pensadas, cuando lo ve bastante claro, lo hace con suavidad, pero con decisión”.
Un Papa que habla español “como nosotros”
Uno de los rasgos que más subraya el prior es su dominio del español. Prevost lo habla “fantásticamente bien”, recuerda Martínez, fruto de sus años en Perú y de su relación estrecha con comunidades agustinas españolas. Antes incluso de aquella visita a Madrid, había pasado temporadas en España y, siendo joven, estuvo un mes en León, viajando también por el norte del país.
Esa conexión con el mundo hispano no es menor. Ayuda a explicar la naturalidad con la que el actual Papa se mueve en español y su conocimiento de una realidad eclesial que no le resulta ajena. En el Colegio San Agustín, aquella cercanía se notó también con los alumnos, aunque desde un estilo propio: afectuoso, pero contenido; próximo, pero con prestancia.

Carteles del Colegio San Agustín con motivo de la visita del Papa
La huella agustiniana de León XIV
Martínez cree que el sello agustiniano ya se está viendo en el pontificado de León XIV. A su juicio, en sus homilías, alocuciones e intervenciones públicas aparece con claridad una espiritualidad centrada en la comunidad, la unidad y la vida compartida.
El prior recuerda que al actual Papa le gusta vivir en comunidad, aunque su nueva responsabilidad ya no se lo permita como antes. De hecho, asegura que en alguna ocasión, ya como Pontífice, se ha acercado a la casa de los agustinos en Roma, junto al Vaticano, para convivir con sus hermanos de Orden.
Continuidad con Francisco, pero con estilo propio
Sobre qué puede esperarse de su pontificado, Martínez sostiene que León XIV recogerá “lo mejor del Papa Francisco”, con quien trabajó estrechamente en sus últimos años. Recuerda que Francisco confió en él, lo nombró obispo de Chiclayo y después lo llamó a Roma para hacerse cargo del Dicasterio para los Obispos, una de las responsabilidades más relevantes de la Curia.
Pero el prior marca también una diferencia de estilo. Frente a un Francisco más espontáneo y más dado al gesto público, ve en León XIV a un Papa “más sereno”, “más centrado” y difícil de despistar. Un Pontífice con aplomo, prudencia, esperanza y una idea central: la unidad de la Iglesia.
Aquella visita al Colegio San Agustín de Madrid, casi escondida en la memoria del centro, se ha convertido ahora en una imagen reveladora: la de un hombre que pasó por España sin ruido, como un agustino más, y que hoy guía a la Iglesia universal desde Roma.