Armengol aprovecha la visita del Papa para reivindicar inmigración y agenda climática: "Deben imperar las leyes, no la fuerza"
La presidenta del Congreso aprovechó su intervención previa al discurso de León XIV para reivindicar algunas de las principales políticas defendidas por el PSOE, como la inmigración, la igualdad de género y la lucha contra el cambio climático.
Francina Armengol
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, fue la encargada de abrir este lunes la sesión conjunta de las Cortes Generales previa a la intervención del Papa León XIV con un discurso en el que defendió la paz, la cooperación internacional y diversas políticas sociales impulsadas en los últimos años por la izquierda.
Durante su bienvenida al Pontífice, Armengol presentó su visita como un acontecimiento de especial relevancia para España y aseguró que las democracias atraviesan un momento marcado por la incertidumbre internacional y la polarización política. En este contexto, apeló al diálogo, la escucha y el entendimiento como herramientas fundamentales para preservar la convivencia y fortalecer las instituciones.
Una parte importante de su intervención estuvo centrada en la situación internacional. La presidenta del Congreso reclamó la recuperación de un orden basado en el derecho internacional y el fortalecimiento de los organismos multilaterales frente a los conflictos que sacuden distintas regiones del mundo. “Deben imperar las leyes, no la fuerza; deben vencer el humanismo y la solidaridad”, afirmó desde la tribuna del hemiciclo, en una de las frases más destacadas de su discurso.
Armengol defendió además que “la paz ha de ocupar de nuevo el centro de la acción política internacional” y advirtió de que resulta “urgente posicionarse en el lado correcto” ante los desafíos globales. Según señaló, la cooperación entre Estados y el multilateralismo son herramientas imprescindibles para afrontar problemas que ninguna nación puede resolver por sí sola.
En el ámbito interno, la presidenta de la Cámara dedicó buena parte de su intervención a cuestiones sociales. Entre las prioridades que enumeró figuraron la lucha contra la pobreza y la precariedad, la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, la protección de las personas migrantes, la lucha contra el racismo, la defensa de la sanidad como derecho universal y las políticas destinadas a combatir el cambio climático.
También hizo referencia a los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia católica, una cuestión que definió como una “llaga abierta”, recordando el informe elaborado por el Defensor del Pueblo y defendiendo la necesidad de avanzar en la reparación de las víctimas.
Otro de los ejes de su discurso fue la inteligencia artificial. Armengol alertó sobre los riesgos de una revolución tecnológica guiada únicamente por intereses económicos o de poder y defendió que el desarrollo tecnológico debe estar al servicio de la dignidad humana. En este sentido, reivindicó el papel de España en los debates internacionales sobre la regulación y el uso ético de estas herramientas.
La presidenta concluyó reafirmando el compromiso de las Cortes Generales con la paz, los derechos humanos, la igualdad y la cooperación internacional antes de ceder la palabra al Papa León XIV. El Pontífice tomó posteriormente la palabra en una intervención centrada en la dignidad humana, el bien común, la responsabilidad moral de los legisladores y la necesidad de evitar que la confrontación política sustituya al diálogo y al entendimiento entre diferentes.