Otegi se lanza al rescate de Sánchez y acusa al Estado de perseguir al PSOE que pacta con Bildu
El líder de EH Bildu sostiene que hay una “operación política” para destruir al PSOE de Pedro Sánchez y recuperar el partido de la Transición. Una tesis que llega justo cuando los sumarios cercan al entorno socialista y la UCO pone negro sobre blanco los escándalos que incomodan a Moncloa.

El coordinador general de la coalición, Arnaldo Otegi, durante una manifestación por el Aberri Eguna.
Arnaldo Otegi ha decidido quitarse la careta y salir al rescate político de Pedro Sánchez. No lo hace por amor al PSOE ni por preocupación institucional, sino porque ve peligrar lo que él mismo define como una “ventana de oportunidad”: la etapa en la que el independentismo ha pasado de condicionar al Gobierno a marcarle directamente el paso.
El coordinador general de EH Bildu ha afirmado en Radio Euskadi que existe una operación política para “destruir” al PSOE de Sánchez y provocar el regreso del “PSOE de la Transición”, el de Felipe González o Emiliano García-Page, dirigentes que han reclamado elecciones generales ante el deterioro del Gobierno y la acumulación de causas judiciales que afectan al entorno socialista.
La tesis de Otegi es clara: si la Justicia investiga, si la UCO informa y si los sumarios avanzan, no sería porque haya indicios que aclarar, sino porque el Estado estaría conspirando para liquidar el actual bloque de poder que sostiene a Sánchez con Bildu, ERC, Junts y el resto de socios separatistas.
Una teoría cómoda, victimista y profundamente reveladora.
La UCO, en la diana
Otegi ha puesto directamente el foco sobre la Guardia Civil al preguntarse si “alguien cree” que la Benemérita está en esta operación para que en España deje de haber corrupción. El líder de Bildu llega incluso a decir que dar credibilidad a los informes de la Guardia Civil se le hace “un poco extraño”.
Es decir: cuando la UCO investiga al adversario político, sus informes sirven para alimentar discursos contra el “régimen del 78”. Pero cuando los investigadores ponen bajo la lupa al entorno del Gobierno que ha convertido a Bildu en socio imprescindible, entonces todo pasa a ser sospechoso, dirigido y políticamente contaminado.
La corrupción, para Otegi, parece ser un problema secundario. Lo verdaderamente grave, según su relato, no sería que haya tramas, imputaciones o sospechas en torno al PSOE, sino que esas investigaciones puedan romper el tablero que ha dado a EH Bildu una influencia decisiva en Madrid.
El miedo de Bildu: que se cierre el grifo político
El propio Otegi lo ha dicho con claridad. A su juicio, lo que se pretende destruir no es una persona ni unas siglas, sino una “ventana de oportunidad” abierta por la política de alianzas de Sánchez con las “izquierdas multinacionales del Estado”.
Traducido: Bildu teme que una caída de Sánchez cierre la etapa en la que el Gobierno depende de sus votos, negocia con el independentismo y convierte cada legislatura en una subasta permanente de cesiones territoriales, simbólicas y políticas.
Por eso Otegi no habla como un observador neutral. Habla como parte interesada. Como socio estratégico. Como beneficiario directo de la debilidad parlamentaria de Sánchez.
El líder abertzale advierte de que el objetivo sería volver al bipartidismo, a los pactos de Estado y al “no reconocimiento” de la plurinacionalidad. Lo que para una amplia mayoría constitucionalista sería recuperar la normalidad institucional, para Otegi es una amenaza: que España vuelva a estar gobernada sin depender de quienes quieren romperla.
El PSOE de Sánchez, el PSOE útil para Bildu
La frase más reveladora de Otegi no es la de la supuesta operación política. Es su nostalgia anticipada por el PSOE de Sánchez. El líder de Bildu deja claro que el PSOE que le sirve es este: el que pacta, cede, resiste y aguanta aunque los sumarios aprieten.
El otro PSOE, el que identifica con Felipe González, Page o la Transición, le incomoda. Y esa incomodidad retrata mejor que cualquier análisis hasta qué punto el sanchismo ha mutado.
Para Otegi, el PSOE de Sánchez no es un partido más: es la herramienta que ha permitido a Bildu pasar de la marginalidad institucional a la centralidad política. De ahí la alarma. De ahí la defensa. De ahí el intento de convertir cualquier investigación judicial en una conspiración del Estado.
Cerdán, las casualidades y el victimismo
Otegi también ha hablado de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, asegurando que imagina que estará “dolido” y “abatido”. Además, ha recordado unas palabras del propio Cerdán según las cuales “el objetivo de la UCO no es combatir la corrupción, es destruir personas”.
La escena es políticamente demoledora: el líder de Bildu recogiendo el argumentario de un dirigente socialista investigado para desacreditar a la Guardia Civil y envolver el caso en una supuesta persecución.
Otegi insiste en que todavía no ha aparecido “un duro” de lo que se habría llevado Cerdán y subraya que era el interlocutor principal de la izquierda independentista y de Puigdemont. A partir de ahí, lanza la insinuación: todos los que se relacionan con los independentistas acaban entrando en sumarios. “Debe ser casualidad”, ironiza.
El mensaje es evidente: no se investiga por hechos, se investiga por pactar con ellos. Una coartada perfecta para blindar políticamente a quienes han servido de puente entre el PSOE y el independentismo.
Bildu protege su inversión
Otegi asegura que Bildu tiene “cero casos” y que hay que combatir la corrupción. Pero todo su discurso camina en dirección contraria: relativizar los escándalos, sembrar dudas sobre la UCO, hablar de operación política y presentar a los investigados como piezas de una ofensiva contra el bloque que sostiene a Sánchez.
No es una defensa de la limpieza democrática. Es una defensa del negocio político que Bildu ha construido al calor de la debilidad del presidente.