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El PP ve una “mafia” en el PSOE del sanchismo y redobla la presión sobre Zapatero

Feijóo pide evitar distracciones mientras Begoña Gómez, Leire Díez, Ábalos, Mercedes González y las millonarias joyas halladas en el despacho vinculado al expresidente marcan una semana decisiva para el Gobierno

Feijóo quiere que Sánchez se cueza en su propio jugo judicial

Feijóo quiere que Sánchez se cueza en su propio jugo judicialEuropa Press

Publicado por
Mariola López

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La palabra que más se escucha estos días por los pasillos de Génova ya no es corrupción, ni escándalo, ni siquiera desgaste. El Partido Popular utiliza abiertamente el término “mafia” para referirse al conjunto de investigaciones, procedimientos judiciales y polémicas que afectan al entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al PSOE y ahora también al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

La dirección nacional del PP ha trasladado además una consigna interna muy concreta a sus dirigentes: tranquilidad, disciplina y nada de distraer la atención. Alberto Núñez Feijóo quiere que el foco político permanezca sobre los distintos frentes judiciales que afectan al socialismo y que la actualidad de los próximos días gire alrededor de nombres como Begoña Gómez, Leire Díez, José Luis Ábalos, Mercedes González o el propio Zapatero.

En Génova entienden que la incorporación del expresidente a la actualidad judicial supone un salto cualitativo en el relato político que vienen construyendo desde hace meses. La apertura de diligencias relacionadas con las millonarias joyas halladas en un despacho vinculado a Zapatero ha sido recibida por los populares como una nueva pieza dentro de un mosaico que consideran cada vez más difícil de explicar para el Gobierno. De hecho, algunas voces del partido ya hablan sin matices sobre su tesis. “¡Cómo que no son la mafia!”, exclaman en referencia a la acumulación de casos que rodean al entorno socialista.

Defensa de la judicatura

La estrategia pasa también por desmontar uno de los argumentos más repetidos desde La Moncloa y Ferraz: la existencia de una supuesta ofensiva judicial coordinada contra el Ejecutivo. En el PP responden con ironía a esa acusación y se preguntan “qué juez fue el que metió joyas de origen árabe en la caja fuerte de Zapatero” o “qué juez ordenaba a Ábalos meter sobrinas en un piso y pagar con fondos públicos”. Son frases que en los últimos días se han convertido en habituales dentro del argumentario popular.

La próxima semana aparece marcada en rojo en el calendario de la oposición. Este lunes tendrá lugar la audiencia preliminar relacionada con Begoña Gómez. El martes comparecerá en el Senado la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, por sus contactos con Leire Díez. El miércoles y el jueves será el turno de Zapatero ante el juez que investiga el denominado caso Plus Ultra. Y todo ello con la posibilidad de nuevos movimientos en otras causas abiertas.

“No queremos protagonismo mediático; el foco debe estar en ellos”, repiten en la dirección nacional del PP. La intención es que sean las propias investigaciones las que monopolicen la conversación pública mientras Feijóo mantiene un perfil más institucional, centrado en su propuesta de regeneración democrática, en la exigencia de elecciones y en la presentación de medidas de gobierno.

Presión sobre los socios parlamentarios

Paralelamente, los populares quieren aumentar la presión sobre los socios parlamentarios de Sánchez. El objetivo es obligarles a pronunciarse sobre cada nuevo episodio judicial y preguntarles si sus líneas rojas siguen situadas únicamente en la financiación irregular o si también alcanzan otros presuntos delitos que aparecen en distintas investigaciones.

La campaña alrededor de las siglas “P.S.” seguirá igualmente muy presente. El PP ha decidido convertirlas en uno de los símbolos de su ofensiva política vinculándolas directamente a Pedro Sánchez. El mensaje que se repite en Génova es que todos los caminos terminan conduciendo al mismo lugar. Por eso Feijóo ha pedido a los suyos que no se distraigan. Porque, en palabras de un dirigente popular, el Gobierno atraviesa una de sus semanas más delicadas y el PSOE debe “cocerse en sus propios autos”.

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