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Junts aprieta a Sánchez: fuerza una votación en el Congreso para exigir elecciones que saldrá adelante

Los de Puigdemont registran una enmienda a una moción del PP para pedir la disolución de la Cámara Baja "ante la extrema debilidad del Gobierno" que previsiblemente será aprobada con los votos del PP y Vox, pero no tiene carácter vinculante

Enrique Martínez Olmos

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Pedro Sánchez se enfrenta esta semana a una de esas imágenes que resumen mejor que cualquier discurso el estado real de una legislatura. Junts, uno de los socios cuya supervivencia política mantiene con respiración asistida al Gobierno, ha decidido dar un paso más y llevar al Congreso una iniciativa para exigir la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales.

La formación de Carles Puigdemont ha registrado una enmienda a una moción del PP en la que plantea que el Congreso inste al presidente del Gobierno a devolver la palabra a los ciudadanos. Lo más relevante no es el texto en sí, sino la aritmética parlamentaria: la propuesta contará con el apoyo del PP y de Vox y del propio Junts, por lo que saldrá adelante con una mayoría suficiente para convertirse en una nueva derrota política para Moncloa.

Es cierto que las mociones de este tipo no tienen carácter vinculante y que Pedro Sánchez no está obligado legalmente a convocar elecciones. Pero la cuestión de fondo es mucho más incómoda para el presidente. Cuando uno de los socios que hizo posible su investidura se une a la oposición para pedir que los españoles vuelvan a las urnas, el problema deja de ser jurídico para convertirse en político. 

La escena tiene además una enorme carga simbólica. Durante meses, el Gobierno ha insistido en que mantiene intacta la mayoría parlamentaria que le permitió llegar a La Moncloa. Sin embargo, cada votación complicada muestra una realidad bastante diferente: socios que amenazan, aliados que marcan distancias y un Ejecutivo obligado a negociar cada iniciativa como si fuera la última.

Junts parece haber entendido perfectamente cuál es su posición de fuerza. Sabe que Sánchez depende de sus votos y aprovecha cada oportunidad para elevar el precio de su apoyo. Lo llamativo es que ya ni siquiera se limita a reclamar concesiones o competencias. Ahora impulsa directamente una votación para exigir elecciones anticipadas. La situación roza la paradoja. El mismo presidente que llegó al poder prometiendo estabilidad institucional se encuentra cada vez más condicionado por partidos que cuestionan públicamente la continuidad de la legislatura. 

Y mientras desde Moncloa se insiste en transmitir normalidad, el Congreso se prepara para aprobar una iniciativa que, aunque simbólica, certificará algo difícil de ocultar: que una mayoría del Congreso considera que el ciclo político de Sánchez está agotado.

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