Armengol veta al PP lo que la Mesa sí permitió a Junts: pedir a Sánchez que se retrate
El entorno popular denuncia un doble rasero en el Congreso: hace poco más de un año se admitió a trámite una iniciativa de Junts sobre una prerrogativa exclusiva del presidente y ahora se bloquean las enmiendas que pedían elecciones.

La presidenta del Congreso Francina Armengol
La Mesa del Congreso ha vuelto a convertirse en el muro de contención de Pedro Sánchez. PSOE y Sumar han impedido que se voten las enmiendas de PP y Junts que buscaban instar al presidente del Gobierno a disolver las Cortes y convocar elecciones generales, bajo el argumento de que se trata de una competencia reservada al jefe del Ejecutivo. Una decisión que en el PP interpretan de forma muy distinta: no como una defensa técnica de la Constitución, sino como una maniobra política para evitar que Sánchez se retrate en el peor momento de la legislatura.
Según trasladan fuentes cercanas a la dirección popular, la clave está en el precedente. “La iniciativa de Junts, de hace un año, que pasó el trámite de la Mesa sin veto, en contra de lo ocurrido hoy con las enmiendas a nuestra moción”, señala una fuente próxima al PP a ESdiario. La comparación no es menor: en febrero de 2025, la Mesa del Congreso admitió a trámite una proposición no de ley de Junts que instaba a Pedro Sánchez a considerar la oportunidad de someterse a una cuestión de confianza, pese a que esa figura también es una prerrogativa del presidente del Gobierno.

BOE de 2025
El BOE condena al Gobierno
El Boletín Oficial de las Cortes Generales recogió entonces que la Mesa acordó “admitirla a trámite como Proposición no de Ley”, disponer su conocimiento por el Pleno, dar traslado al Gobierno y publicarla. La fórmula utilizada por Junts era nítida: el Congreso instaba a Sánchez a “considerar la oportunidad” de plantear una cuestión de confianza, “atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa”.
Ahí está, precisamente, el argumento del PP. Si en 2025 se permitió debatir una iniciativa política, no vinculante, sobre una competencia propia del presidente, ¿por qué ahora se impide siquiera votar otra iniciativa política, no vinculante, que pide al presidente que convoque elecciones? La respuesta, para los populares, no está en el Reglamento, sino en la aritmética parlamentaria y en el miedo de Moncloa a perder una votación simbólica pero devastadora.
La enmienda de Junts de este martes utilizaba una redacción prácticamente blindada: instar al presidente del Gobierno a proponer la disolución de las Cortes y convocar elecciones “de conformidad con la prerrogativa que le confiere la legislación vigente” y subrayando expresamente el “carácter político, sin vinculación jurídica” de la iniciativa.
La Constitución, efectivamente, atribuye al presidente del Gobierno la facultad de proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad.
Por eso el veto de la Mesa tiene tanta carga política. En el PP sostienen que Armengol ha aplicado un criterio de conveniencia: cuando la iniciativa servía para recomponer la relación de Sánchez con Junts, se tramitó; cuando podía exhibir la debilidad del Ejecutivo junto a PP y Junts, se bloqueó.
Indignación en el PP
La portavoz popular, Ester Muñoz, ha elevado el tono al denunciar que la decisión acredita que Francina Armengol “no trabaja para los españoles sino para Pedro Sánchez” y que el Gobierno “tiene miedo”. El PP, además, ha anunciado que pedirá la reconsideración de la decisión y no descarta acudir a la vía judicial.
La maniobra deja una imagen incómoda para Moncloa: el Gobierno presume de estabilidad, pero evita que el Congreso vote si debe haber elecciones; reivindica la normalidad institucional, pero usa su mayoría en la Mesa para impedir un debate político; y acusa a la oposición de bloquear, mientras bloquea una votación que no tenía efectos jurídicos, pero sí un evidente coste político.