La sexualidad en España: el 28% de mujeres sufre presión sexual y el 71% de hombres consume pornografía
Una nueva encuesta del Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicada 16 años después del último gran estudio, dibuja un retrato actualizado de la sexualidad en España con datos que reflejan importantes diferencias de género, cambios en los hábitos sexuales y una creciente aceptación social de la diversidad sexual.

Pareja en relación íntima.
El Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han actualizado, tras 16 años sin una radiografía similar, los hábitos, experiencias y percepciones sobre salud sexual en España, ofreciendo un retrato amplio de cómo ha evolucionado la sociedad en este ámbito.
Uno de los datos más llamativos del estudio es que el 28,1% de las mujeres reconoce haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, una cifra que contrasta con el 12,8% de los hombres que declara haber vivido situaciones similares.
En relación con el comportamiento sexual, el informe señala que el 27,5% de los hombres afirma haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. De ellos, un 9,6% lo habría hecho en una sola ocasión, mientras que un 17,9% reconoce haber repetido esta conducta en más de una ocasión.
El consumo de pornografía aparece también como un elemento mayoritario entre los varones: el 71,9% declara consumirla, frente al 24,9% de las mujeres. Además, este hábito es especialmente frecuente en el grupo de edad de 25 a 34 años, donde supera el 60% de los encuestados.
El estudio también refleja un cambio social relevante en la percepción de la diversidad sexual. La aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo se ha duplicado en la última década y media: el 88,1% de los encuestados las considera tan respetables como las heterosexuales, frente al 41% registrado en 2009.
En conjunto, los datos apuntan a una sociedad más abierta en términos de aceptación, pero también evidencian diferencias significativas en experiencias y conductas entre hombres y mujeres, especialmente en lo relativo a la presión sexual y los hábitos de consumo.