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El Supremo condena a 24 años de cárcel a Ábalos, 19 a Koldo y premia a Aldama con sólo 4 por colaborar sin entrar en prisión

La primera sentencia firme por corrupción al Gobierno de Pedro Sánchez se adopta por unanimidad de los siete magistrados y suspende la ejecución de la pena al empresario por su aportación al descubrimiento de los delitos

(Foto de ARCHIVO)
El empresario Víctor Aldama, el exasesor Koldo García y el exministro José Luis Ábalos (de izquierda a derecha de la imagen)

EPDATA
08/5/2026

(Foto de ARCHIVO) El empresario Víctor Aldama, el exasesor Koldo García y el exministro José Luis Ábalos (de izquierda a derecha de la imagen) EPDATA 08/5/2026EPDATA

Enrique Martínez Olmos

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La corrupción que durante años el PSOE de Sánchez intentó presentar como un asunto aislado acaba de recibir su primer gran veredicto judicial. El Tribunal Supremo ha condenado a 24 años de prisión al exministro de Transportes y exsecretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, en la primera sentencia firme de un gran caso de corrupción que afecta directamente a un miembro del Gobierno de Pedro Sánchez

Junto a él, su exasesor Koldo García ha sido condenado a 19 años de cárcel, mientras que el empresario Víctor de Aldama recibe una pena de cuatro años y medio, rebajada gracias a su colaboración con la Justicia. Es más, Aldama no entrará en la cárcel porque se suspende la ejecución de la pena por su aportación al descubrimiento de los delitos y a condición de no delinquir, presentar un informe semestral de actividades y hacer 1 año de trabajos en beneficio de la comunidad.

La resolución supone un terremoto político de enormes dimensiones. No se trata ya de sospechas, investigaciones o filtraciones. Se trata de una sentencia firme dictada por unanimidad por los siete magistrados que integraban el tribunal. Un fallo que considera acreditado el denominado “pelotazo de las mascarillas”, una trama que se habría aprovechado del momento más dramático de la pandemia para obtener beneficios millonarios mientras España sufría una emergencia sanitaria sin precedentes.

Según la sentencia, Ábalos favoreció los intereses empresariales de Aldama a cambio de contraprestaciones que sufragaban parte de su elevado nivel de vida. Entre los hechos considerados probados figuran el pago de un piso de lujo para su entonces pareja Jésica Rodríguez en la Plaza de España de Madrid y diversas contrataciones en empresas públicas dependientes del Ministerio de Transportes. El Supremo concluye que existió una red de favores y beneficios personales que utilizó recursos e influencias públicas para fines privados.

Especial relevancia tiene también el papel de Víctor de Aldama. Aunque condenado, la Sala le aplica la atenuante muy cualificada de confesión por su colaboración "veraz y real" con la Justicia. De hecho, los magistrados destacan que sus declaraciones y aportaciones fueron decisivas para esclarecer los hechos. Gracias a ello, la ejecución de su pena queda suspendida bajo estrictas condiciones, entre ellas no delinquir, presentar informes periódicos de actividad y realizar trabajos en beneficio de la comunidad.

La sentencia deja además en una posición especialmente comprometida al PSOE de Sánchez. Ábalos no era un dirigente cualquiera, fue durante años uno de los hombres de máxima confianza de Pedro Sánchez, secretario de Organización del partido y responsable de áreas clave del Gobierno. Su caída judicial se suma a una larga lista de escándalos que han erosionado la imagen del Ejecutivo y que ahora reciben el respaldo de una condena firme del más alto tribunal del país. Desde el pasado 27 de noviembre, tanto Ábalos como Koldo García permanecen internos en la prisión de Soto del Real. La imagen de quien fue uno de los políticos más poderosos del Gobierno entrando en prisión ya era demoledora. La sentencia del Supremo la convierte ahora en definitiva.

Más allá de las consecuencias penales para los condenados, el fallo abre una nueva etapa política. La oposición considera que la resolución confirma la existencia de una trama corrupta instalada en el corazón del Gobierno de Pedro Sánchez, mientras que el PSOE se enfrenta a la difícil tarea de explicar cómo uno de sus dirigentes más relevantes acabó protagonizando uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años. Lo que durante mucho tiempo fue presentado como una campaña política o una simple investigación judicial se ha transformado en una condena firme. Y con ella, el caso Ábalos pasa de ser una crisis para el PSOE a convertirse en una de las páginas más oscuras de la historia reciente del sanchismo.

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