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Lo que Íñigo Errejón exige ahora a Elisa Mouliaá tras su declaración ante el juez

La actriz ha comparecido finalmente en los juzgados de Plaza de Castilla después de que se dictara una orden de búsqueda y detención por sus reiteradas ausencias. Su regreso a España abre una nueva fase judicial en la que Errejón ha solicitado una medida que podría condicionar el desarrollo del proceso. Te contamos qué ha pedido exactamente y por qué puede ser clave en el caso.

El exportavoz de Sumar, Íñigo Errejón, a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla

Europa Press Reportajes / Europa Press
24/4/2026

El exportavoz de Sumar, Íñigo Errejón, a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla Europa Press Reportajes / Europa Press 24/4/2026Europa Press

David González
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Elisa Mouliaá ha acudido este miércoles de forma voluntaria a los juzgados de Plaza de Castilla, poniendo fin a una situación que había elevado la tensión judicial en torno a la querella por presuntas calumnias presentada por Íñigo Errejón. La actriz se presentó ante el magistrado Arturo Zamarriego después de haber faltado en tres ocasiones a las citaciones judiciales, una circunstancia que llevó al juez a ordenar su búsqueda, localización y detención.

La comparecencia se produce apenas ocho días después de aquella resolución y supone un nuevo capítulo en un procedimiento que ha terminado trascendiendo el ámbito estrictamente penal para convertirse también en una batalla por el relato público. La imagen de Mouliaá entrando en los juzgados acompañada únicamente por su abogado contrasta con la contundencia de la decisión judicial que había motivado la orden de arresto.

A través de un comunicado, la actriz defendió su actuación asegurando que siempre había mostrado voluntad de colaborar con la Justicia. Según explicó, se encontraba en Dubái por compromisos profesionales previamente acreditados y también había aportado documentación médica para justificar su ausencia. Por ello, calificó de "desproporcionada" la medida adoptada por el magistrado y subrayó que había regresado expresamente a España para comparecer.

Sin embargo, la presencia de Mouliaá ante el juez no ha servido para rebajar la tensión entre las partes. Tras concluir la declaración, la representación legal de Íñigo Errejón solicitó la adopción de medidas cautelares destinadas a garantizar que la actriz permanezca a disposición de la Justicia durante el proceso.

En concreto, el exdirigente de Sumar y fundador de Podemos ha pedido que Mouliaá tenga la obligación de acudir al juzgado cada quince días. Según fuentes jurídicas la finalidad de estas comparecencias periódicas sería asegurar su localización para futuras comunicaciones judiciales y evitar nuevas ausencias ante requerimientos procesales.

La petición llega en el marco de una investigación paralela a la causa principal que enfrenta a ambos. Mientras continúa su recorrido judicial la denuncia presentada por Mouliaá por una presunta agresión sexual, la Justicia analiza ahora si la actriz pudo incurrir en un delito de calumnias al acusar públicamente a Errejón de haber presionado a testigos relacionados con la investigación.

Precisamente ese es el origen de la querella. La controversia surgió después de que varios asistentes a una fiesta aseguraran no haber presenciado hechos relevantes relacionados con la denuncia. Mouliaá interpretó entonces que existían indicios de una posible coordinación entre esos testigos y Errejón, una sospecha que trasladó públicamente y que terminó provocando la respuesta judicial del exdiputado.

Durante su declaración, la actriz sostuvo que actuó convencida de que la información de la que disponía era veraz. Incluso llegó a admitir que pudo equivocarse en sus conclusiones, introduciendo un elemento que podría resultar determinante en el análisis judicial: la diferencia entre expresar una percepción personal y atribuir de forma categórica una conducta delictiva a otra persona.

Más allá de las consecuencias penales, el caso vuelve a situar sobre la mesa un debate especialmente sensible. La confrontación entre el derecho al honor, la libertad de expresión y la presunción de inocencia adquiere una dimensión mayor cuando las acusaciones se desarrollan también en el espacio público y en las redes sociales, donde cualquier declaración alcanza una repercusión inmediata.

Por ahora, la comparecencia de Mouliaá no supone el cierre del conflicto. Al contrario, abre una nueva etapa marcada por la decisión que adopte el juez sobre las medidas solicitadas por Errejón y por la evolución de dos procedimientos judiciales que continúan avanzando de forma paralela mientras el juicio mediático sigue desarrollándose fuera de los tribunales.

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