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El amigo de Zapatero al que Bono elevó a la cúpula de Defensa dirige hoy la Policía que investiga al expresidente

El actual director general de la Policía fue durante años uno de los hombres de máxima confianza de José Bono y mantuvo después una relación estrecha con Zapatero, reflejada en reuniones y gestiones directas recogidas en las agendas intervenidas al expresidente.

José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono y  Francisco Pardo Piqueras

José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono y Francisco Pardo Piqueras

Patricia Rodríguez Corchado

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José Bono aparece en el origen de una red de relaciones políticas y empresariales que conecta al exministro de Defensa con el actual director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, y con José Luis Rodríguez Zapatero, investigado en la Audiencia Nacional dentro del caso Plus Ultra.

La conexión parte de Castilla-La Mancha, donde Pardo desarrolló buena parte de su carrera política bajo la presidencia de Bono. Antes de incorporarse al Gobierno central fue director del Gabinete de la Presidencia autonómica, secretario general de la Presidencia y consejero de Presidencia. Se convirtió así en uno de los integrantes más destacados del núcleo de confianza del dirigente socialista.

La biografía oficial de Pardo recoge que en 2004 fue nombrado secretario de Estado de Defensa, puesto que ocupó hasta 2007, cuando regresó a la política autonómica y posteriormente presidió las Cortes de Castilla-La Mancha.

Su ascenso al Gobierno se produjo en un contexto marcado por la histórica rivalidad entre Bono y Zapatero. Ambos se habían enfrentado en julio de 2000 por la Secretaría General del PSOE. Zapatero se impuso contra los pronósticos por solo nueve votos, al obtener 414 apoyos frente a los 405 cosechados por el entonces presidente castellanomanchego.

Aquella derrota frustró las aspiraciones de Bono de hacerse con el control del partido, pero no lo apartó de la primera línea socialista. Cuatro años después, tras ganar las elecciones generales de marzo de 2004, Zapatero incorporó a su antiguo rival al primer Gobierno y le confió el Ministerio de Defensa.

La relación entre los dos dirigentes estuvo marcada por la convivencia entre antiguos adversarios internos. Bono mantuvo durante su etapa en el Ejecutivo posiciones propias y discrepó públicamente en asuntos especialmente sensibles, como la organización territorial del Estado, la reforma del Estatuto de Cataluña o la política frente a ETA.

Su salida del Gobierno llegó en abril de 2006. Oficialmente se produjo a petición del propio Bono y por motivos personales, aunque su marcha puso fin a la presencia en el Consejo de Ministros de una de las figuras socialistas con mayor capacidad para mantener un perfil político diferenciado respecto a Zapatero.

Bono colocó a su hombre de confianza en el corazón de Defensa

La entrada de Bono en Defensa permitió al dirigente castellanomanchego trasladar a Madrid a varios de sus colaboradores más cercanos. El principal fue Francisco Pardo.

El Real Decreto 606/2004, de 19 de abril, publicado en el Boletín Oficial del Estado un día después, formalizó el nombramiento de Pardo como secretario de Estado de Defensa. El texto establece expresamente que la designación se produjo a propuesta del ministro de Defensa, cargo que ocupaba José Bono, y tras la deliberación del Consejo de Ministros presidido por Zapatero.

Bono fue, por tanto, quien elevó a Pardo hasta la cúpula del ministerio y lo convirtió en su número dos. No fue el exministro quien lo nombró posteriormente director general de la Policía, pero sí quien impulsó su trayectoria política y lo situó en una de las posiciones más relevantes de la Administración del Estado.

La llegada de Bono a Defensa también estuvo acompañada por el relevo en la dirección del Centro Nacional de Inteligencia. El Gobierno nombró secretario de Estado director del CNI a Alberto Saiz Cortés, que había sido consejero de Industria y Trabajo en el Ejecutivo de Castilla-La Mancha. El nombramiento se realizó igualmente a propuesta de Bono, según consta en el Real Decreto 607/2004.

El CNI se encontraba entonces adscrito orgánicamente al Ministerio de Defensa. Bono asumió así la responsabilidad política ministerial sobre el servicio de inteligencia, aunque el organismo mantuvo la autonomía funcional y operativa reconocida por la ley.

Lo acreditado es que el antiguo rival de Zapatero asumió el departamento al que se encontraba adscrito el servicio de inteligencia y colocó en su cúpula a personas procedentes de su círculo político castellano-manchego.

Pardo permaneció como secretario de Estado incluso después de que Bono abandonara el Ejecutivo en 2006. Continuó en el puesto con José Antonio Alonso como ministro hasta abril de 2007, lo que le permitió consolidar una trayectoria propia dentro del Gobierno de Zapatero.

Después de abandonar el Ejecutivo central, regresó a Castilla-La Mancha y fue elegido diputado autonómico y presidente de las Cortes regionales. Más tarde dio el salto al sector privado y se incorporó a Tecnove SL, compañía especializada en instalaciones logísticas, infraestructuras, equipamientos y suministros para administraciones públicas.

Pardo ejerció como vicepresidente de Tecnove durante más de seis años, desde 2012 hasta junio de 2018. Su etapa en la empresa terminó cuando el Gobierno de Pedro Sánchez lo recuperó para dirigir la Policía Nacional.

El Real Decreto 728/2018, de 29 de junio, formalizó su nombramiento como director general de la Policía. La designación se produjo a propuesta del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y fue aprobada por el Consejo de Ministros presidido por Sánchez.

Fue, por tanto, el Ejecutivo de Pedro Sánchez quien lo colocó formalmente al frente del cuerpo policial. Sin embargo, el origen de su carrera política nacional se encontraba en Bono, que catorce años antes lo había convertido en secretario de Estado y número dos de Defensa.

Pardo pasó de esta manera a ejercer el mando político sobre la Policía Nacional, dentro de cuya estructura se encuentra la Comisaría General de Policía Judicial y la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal.

La relación que el director general mantiene con Zapatero ha adquirido una especial relevancia después de que las agendas y comunicaciones intervenidas al expresidente reflejaran reuniones y gestiones directas entre ambos.

Entre la documentación incorporada al caso aparece una reunión de Zapatero con Pardo el 12 de diciembre de 2024. También figuran comunicaciones en las que Gertrudis Alcázar, secretaria personal del expresidente, se refiere al director de la Policía con familiaridad.

En una conversación de mayo de 2025, Alcázar preguntó a Zapatero si debía telefonear a “Paco Pardo” en su nombre para realizar una gestión relacionada con una persona llamada Carlos, que llevaba tiempo esperando acceder a un curso.

“¿Vas a llamar tú a Paco Pardo para lo de Carlos o le llamo en tu nombre?”, le planteó su secretaria. Zapatero respondió: “Llama a Paco”.

La conversación muestra que el expresidente mantenía acceso directo al máximo responsable político de la Policía y podía recurrir a él para trasladarle una gestión personal. Las agendas conocidas reflejan una relación estrecha entre ambos, aunque esos contactos no demuestran por sí mismos una actuación irregular.

La situación cobra especial importancia porque la UDEF participa en la investigación del caso Plus Ultra y ha elaborado informes sobre las actividades profesionales y económicas de Zapatero.

La coincidencia políticamente relevante es que Zapatero mantiene una relación estrecha con la persona que dirige el cuerpo policial al que pertenece la unidad encargada de investigarlo.

Las sociedades de Bono, Tecnove y los contratos con Defensa

La relación entre Bono y Pardo no concluyó con su etapa conjunta en el Ministerio de Defensa. Años después apareció una nueva conexión a través de Tecnove, la compañía de la que el actual director de la Policía fue vicepresidente antes de regresar a la Administración.

Dos sociedades administradas por José Bono estuvieron domiciliadas en las oficinas madrileñas de Tecnove, situadas en el número 2 de la calle Joaquín Bau, en las inmediaciones del paseo de la Castellana.

Las compañías eran Joasa 2012 SL y Tojsama 14 SL. La primera estaba dedicada a actividades de asesoramiento fiscal y consultoría, mientras que la segunda ofrecía servicios de asesoramiento informático y empresarial.

Los datos mercantiles publicados situaban a las dos sociedades en el mismo piso de 438 metros cuadrados utilizado por Tecnove como delegación en Madrid. Tojsama 14 trasladó su domicilio a esas oficinas en marzo de 2019, cuando Pardo ya había abandonado formalmente la compañía y llevaba varios meses al frente de la Policía Nacional.

Lo que establece un vínculo adicional entre las sociedades administradas por el exministro y la antigua empresa de quien había sido su colaborador de máxima confianza y número dos en Defensa.

Bono acudía periódicamente a las oficinas de Joaquín Bau y disponía de un espacio en su interior. Este extremo procedía de testimonios recabados en el inmueble.

Tecnove mantuvo durante años una importante actividad contractual con el Ministerio de Defensa. Entre 2004 y 2007, periodo durante el que Bono ocupó la cartera hasta abril de 2006 y Pardo continuó como secretario de Estado hasta abril de 2007, la compañía obtuvo 28 contratos públicos por un importe global superior a los 50 millones de euros, según el análisis publicado de las adjudicaciones.

Las contrataciones estaban relacionadas, entre otros servicios, con la construcción de instalaciones, el suministro de alimentos y el despliegue de infraestructuras de campamento para las tropas españolas destinadas en el extranjero, especialmente en Afganistán.

La información disponible situó por encima de los 130 millones de euros el volumen total de adjudicaciones recibidas por Tecnove durante los dos Gobiernos de Zapatero.

 La relevancia reside en la sucesión de hechos: la compañía recibió importantes adjudicaciones durante la etapa de ambos en Defensa y años después, fichó a Pardo como vicepresidente.

La incorporación del antiguo secretario de Estado a Tecnove se produjo en 2012, después de que el PSOE abandonara el Gobierno. Pardo permaneció en la empresa hasta su nombramiento como director general de la Policía en junio de 2018.

La compañía volvió posteriormente a contratar con organismos dependientes del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Entre las adjudicaciones conocidas figura un contrato de unos 164.000 euros tramitado por la Policía Nacional, así como otros contratos concedidos por diferentes departamentos del Gobierno. Las informaciones publicadas elevaron a 1,3 millones de euros el importe de siete adjudicaciones recibidas por Tecnove durante esa etapa.

 Las adjudicaciones provocaron, no obstante, peticiones de explicaciones parlamentarias sobre la relación del director general con Tecnove.

La vinculación empresarial con Bono incorporó además otros episodios. Se publicó que el propietario de Tecnove enviaba marisco, incluidos percebes y cigalas, al entonces ministro mientras la compañía contrataba con Defensa

También se atribuyó al gabinete del ministro una llamada para que no se pusieran “pegas” a la tramitación de una indemnización de aproximadamente seis millones de euros reclamada por Tecnove en 2004, dicha información fue emitida por un testigo.

Bono, Pardo y Zapatero: una conexión que también alcanza República Dominicana

La actividad de José Bono en República Dominicana coincide con la presencia política e institucional que Francisco Pardo y José Luis Rodríguez Zapatero han mantenido en el país y, de forma más amplia, en Latinoamérica

Bono obtuvo la nacionalidad de República Dominicana en septiembre de 2020 y constituyó allí cuatro sociedades: Sociedad Veleta SRL, Teivelpir RD SRL, Vetapir SRL y Tiseck Group SRL. Las compañías fueron domiciliadas en un mismo edificio de Santo Domingo en el que también opera MedCap Energy Caribe, empresa vinculada al desarrollo de proyectos energéticos en el país.

Pardo, ya como director general de la Policía española, participó en los contactos de cooperación establecidos con el Gobierno dominicano para colaborar en la transformación de su Policía Nacional. España se comprometió a aportar asistencia técnica, formación y experiencia profesional al proceso de reforma impulsado por el Ejecutivo de Luis Abinader.

El actual responsable de la Policía española intervino así institucionalmente en el mismo país en el que Bono había obtenido la nacionalidad, creado sus sociedades y participado en reuniones relacionadas con la modernización del cuerpo policial dominicano. 

Zapatero también ha desarrollado durante los últimos años una intensa actividad política, diplomática y profesional en Latinoamérica. Su relación más conocida es con Venezuela, donde comenzó a intervenir como mediador y facilitador del diálogo entre el Gobierno y la oposición en 2015 y 2016. El propio expresidente ha reconocido su amistad personal con Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez y ha defendido públicamente su papel en las negociaciones, la excarcelación de presos y los intentos de evitar una escalada del conflicto venezolano.

República Dominicana también ocupó un lugar relevante en aquellas gestiones. Parte de las negociaciones entre el chavismo y la oposición venezolana se desarrollaron en Santo Domingo, y Zapatero ha explicado que utilizó el país como escala en sus desplazamientos hacia Caracas cuando aumentaron las dificultades para viajar directamente a Venezuela.

Las agendas intervenidas al expresidente reflejan además viajes recientes a Venezuela, Bolivia y República Dominicana, así como contactos con dirigentes y responsables institucionales latinoamericanos. Entre las actuaciones investigadas figura un contrato de consultoría por 200.000 euros con el grupo empresarial peruano Gloria y las gestiones realizadas ante miembros del Gobierno de Bolivia para abordar un conflicto judicial que afectaba a una de sus filiales. La UDEF considera que esas actuaciones podrían encajar en un supuesto ejercicio de influencia, una interpretación que deberá determinarse judicialmente.

La investigación del caso Plus Ultra también ha situado reuniones relacionadas con el entorno de Zapatero en La Romana, República Dominicana. La Fiscalía ha destacado la relación entre un empresario venezolano y Julio Martínez, amigo del expresidente, así como la posible celebración de encuentros en una residencia situada en esa zona del país caribeño.

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