efemérides
Cinco años del día en que Sánchez se negó a cerrar la puerta a un referéndum en Cataluña
El presidente evitó descartar una consulta apenas diez días después de indultar a los condenados por el ‘procés’, mientras el PP advertía de nuevas cesiones al independentismo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,2 de julio de 2021, en el Palacio de La Moncloa, Madrid.
El 2 de julio de 2021, hace exactamente cinco años, Pedro Sánchez evitó rechazar de forma tajante la posibilidad de celebrar un referéndum consultivo en Cataluña. La respuesta del presidente llegaba apenas diez días después de que el Consejo de Ministros concediera los indultos a los nueve dirigentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo por su participación en el desafío separatista de 2017.
La polémica se abrió después de que el entonces ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, defendiera la posibilidad de someter a votación un eventual acuerdo sobre autogobierno, financiación autonómica y participación de Cataluña en las decisiones del Estado.
Preguntado directamente sobre esta cuestión durante una comparecencia en el Palacio de la Moncloa junto al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, Sánchez evitó descartar la consulta. El presidente se refugió en una defensa genérica del diálogo y el acuerdo, sin aclarar cuáles eran los límites de la negociación con el separatismo.
Los indultos acababan de ser aprobados
La falta de una negativa clara encendió las alarmas de la oposición. El Partido Popular, entonces liderado por Pablo Casado, acusó al Gobierno de avanzar en una política de concesiones al independentismo para asegurar la estabilidad parlamentaria de Sánchez.
Los populares sostenían que los indultos no serían el punto final de la estrategia del Ejecutivo, sino el comienzo de nuevas cesiones. La posibilidad de una consulta, aunque fuera presentada como un referéndum sobre un acuerdo político y no directamente sobre la independencia, reforzaba las sospechas sobre el alcance real de las conversaciones con la Generalitat.
Aquel 2 de julio, el PP celebró actos en distintos puntos de España para explicar los recursos presentados ante el Tribunal Supremo contra los indultos. La formación denunciaba que la medida de gracia había sido adoptada por interés político y no por razones de utilidad pública.
Sánchez evitó marcar una línea roja
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo insistió en la necesidad de recuperar la convivencia en Cataluña, pero no quiso comprometerse públicamente a excluir una consulta de sus planes.
La ambigüedad resultó especialmente significativa por el momento político en el que se produjo. Los condenados por el procés acababan de abandonar la prisión, la mesa de diálogo con la Generalitat estaba a punto de reactivarse y los partidos independentistas mantenían su exigencia de amnistía y autodeterminación.
Cinco años después, aquella comparecencia permanece como uno de los episodios que mejor reflejan la estrategia territorial de Sánchez: evitar líneas rojas claras mientras avanzaba en la negociación con unos socios que seguían reclamando un referéndum de independencia.