Leire presumía de controlar la Guardia Civil y ofrecía cargos a cambio de información

La exmilitante socialista propuso al comandante Rubén Villalba ser asesor de Mercedes González o conseguir un destino en Roma mientras buscaba datos contra los mandos de la UCO que investigaban la corrupción

La fontanera del PSOE, Leire DíezCarlos Lujan

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Sandra Sánchez

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La sensación de poder con la que se movía Leire Díez en sus contactos para conseguir información contra la UCO alcanza una nueva dimensión. La exmilitante socialista presumía de tener controlada a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y llegó a ofrecer al comandante Rubén Villalba convertirle en asesor de la máxima responsable de la Benemérita a cambio de información contra la unidad y varios de sus mandos.

Así lo declaró el propio Villalba ante los investigadores del caso Leire, según consta en el informe 98/2026 elaborado por la UCO e incorporado al sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. El comandante relató las dos reuniones que mantuvo con Díez los días 10 y 26 de marzo de 2025.

Según su testimonio, Leire Díez le planteó hasta «tres vías» para canalizar una eventual denuncia contra la UCO. La primera pasaba por «sentarse con la Fiscalía»; la segunda, por trasladar la información a través de un inspector de la Policía Nacional «en calidad de testigo protegido»; y la tercera consistía en convertirle en «asesor de la directora general».

La propuesta no terminaba ahí. Siempre según la declaración de Villalba recogida por los investigadores, Díez también le ofreció recuperar su reputación, estudiar un posible destino en la Embajada de España en Roma y financiar un cambio de abogado para que su defensa pasara a manos de Ismael Oliver y pudiera coordinarse con la de Koldo García.

A cambio, la exmilitante socialista buscaba información. Villalba aseguró que Díez le apremió para que proporcionara datos sobre los agentes que investigaban las causas de corrupción y, particularmente, sobre determinados mandos de la Unidad Central Operativa.

Purga en la Guardia Civil

El relato del comandante introduce además uno de los elementos más graves de la documentación incorporada al procedimiento. Según Villalba, «la finalidad que tenía Leire era hacer una purga en la Guardia Civil» y «eliminar los elementos subversivos que existían en esta».

El agente explicó que inicialmente se había planteado actuar contra el Instituto Armado como «un elefante en una cacharrería», aunque Díez habría preferido finalmente seleccionar objetivos concretos. Entre los nombres por los que preguntó figuraban diferentes responsables presentes o pasados de la UCO, como Antonio Balas, Juan Vicente Bonilla, Manuel Sánchez Corbí y Rafael Yuste.

Leire Díez sostenía además, según el testimonio incorporado al informe, que «todas las filtraciones» que aparecían en los medios de comunicación procedían de la unidad especializada de la Guardia Civil. La estrategia que describe Villalba consistía, por tanto, en recopilar información sobre los investigadores y seleccionar objetivos concretos contra los que actuar.

La dimensión del relato no se limita a la declaración del comandante. Entre la documentación remitida al juez figura también una nota interna elaborada el 5 de mayo de 2025 por el Departamento de Delincuencia Económica y Anticorrupción de la UCO. En ella, los investigadores ya advertían de la seguridad con la que Díez aseguraba moverse en las estructuras del Estado.

La nota señala que la exmilitante socialista «presume de tener un control absoluto sobre la cúpula de la Dirección General de la Guardia Civil, concretamente sobre su directora general, así como de ciertas figuras de Fiscalía». El documento describe además una «tormenta de ideas» destinada a «conseguir argumentos para desprestigiar» a la UCO.

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La investigación judicial deberá determinar ahora hasta dónde llegaba realmente la capacidad de influencia de Díez y qué posibilidades tenía de cumplir las promesas que, según Villalba, ponía encima de la mesa. Pero el retrato que emerge de la documentación incorporada al sumario resulta inquietante: una exmilitante socialista que presumía de controlar la cúpula de la Guardia Civil, ofrecía cargos y destinos y buscaba información contra los agentes que investigaban algunos de los mayores casos de corrupción del entorno socialista.