Sánchez desvela su sorprendente conversación con Trump después de sus ataques a España
El presidente asegura que ambos hablaron del Mundial en una charla “informal y coloquial” celebrada después de que el mandatario estadounidense amenazara con suspender el comercio con España. Todo ello "sin tiranteces".

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez ha asegurado que mantuvo una conversación informal con Donald Trump durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara en la que ambos hablaron de fútbol y del Mundial que se disputa estos días en Estados Unidos.
El presidente del Gobierno ha explicado que el intercambio se produjo después de las duras declaraciones públicas del mandatario estadounidense contra España. Pese a ese contexto, Sánchez sostiene que la conversación transcurrió sin “ningún tipo de tirantez” y estuvo marcada por las “buenas palabras” y la “amabilidad”.
“Ha sido una charla informal”, ha señalado el jefe del Ejecutivo al término de la reunión de los líderes aliados. Según su relato, ambos dirigentes hablaron de fútbol y de la evolución del Mundial, aunque Sánchez no ha precisado qué selecciones, partidos o jugadores ocuparon la conversación.
El presidente ha querido subrayar especialmente el tono cordial del encuentro. “En absoluto ha habido ningún tipo de tirantez. Al contrario, todo han sido buenas palabras y amabilidad”, ha afirmado durante su comparecencia posterior a la cumbre.
La conversación tuvo lugar después de que Trump volviera a cargar públicamente contra España por sus discrepancias con el Gobierno en materia de defensa y política internacional. El presidente estadounidense llegó a calificar al país de “causa perdida” y reclamó que se interrumpieran los vínculos comerciales, acusando a España de ser un mal socio dentro de la Alianza Atlántica.
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Fútbol después de las amenazas
La versión ofrecida por Sánchez presenta un fuerte contraste entre el tono público empleado por Trump y el encuentro privado que ambos mantuvieron posteriormente.
Mientras el presidente estadounidense elevaba la presión sobre España y planteaba la suspensión del comercio, Sánchez asegura que, cara a cara, la conversación derivó hacia un asunto completamente distinto: el Mundial de fútbol.
El jefe del Ejecutivo no ha indicado si durante ese intercambio llegaron a abordar las amenazas comerciales, el gasto militar o las diferencias existentes dentro de la OTAN. Se ha limitado a describir una charla coloquial, amable y sin reproches, centrada en la competición deportiva.
Sánchez ha explicado además que se toma las palabras del presidente estadounidense “con calma, con paciencia y con una cierta normalidad”, al considerar que no es la primera vez que Trump amenaza con romper o reducir las relaciones comerciales con España.
El presidente ha evitado responder en el mismo tono y ha optado por restar dramatismo a las declaraciones. La Moncloa también ha defendido que la relación bilateral con Estados Unidos continúa siendo sólida y que las diferencias entre ambos gobiernos no deberían afectar al conjunto de los vínculos económicos, sociales y estratégicos.
Sánchez recuerda que el comercio depende de Bruselas
Ante la amenaza de Trump de detener “completamente” el comercio con España, Sánchez ha recordado que la política comercial es una competencia común de la Unión Europea.
Por tanto, las decisiones sobre intercambios, aranceles o restricciones comerciales con Estados Unidos no corresponden únicamente al Gobierno español, sino que se gestionan desde las instituciones comunitarias en nombre de los Veintisiete.
El Ejecutivo ha insistido también en que las relaciones económicas se establecen fundamentalmente entre empresas y operadores privados, y no únicamente entre gobiernos. Bruselas ha respaldado a España y ha reafirmado su voluntad de mantener una relación estable y beneficiosa con Estados Unidos para todos los Estados miembros.
Sánchez ha tratado así de restar recorrido práctico inmediato a la amenaza del presidente estadounidense, aunque las declaraciones de Trump han vuelto a evidenciar la tensión existente entre Washington y Madrid.
Las discrepancias se concentran especialmente en el nivel de gasto militar, la posición española ante determinadas operaciones internacionales y la utilización de las bases de Morón y Rota. Trump ha criticado reiteradamente la aportación de España a la defensa colectiva y ha reclamado un esfuerzo económico mucho mayor a los aliados europeos.
Defensa del compromiso español con la OTAN
Durante la misma comparecencia, Sánchez ha aprovechado para reivindicar el papel de España dentro de la Alianza Atlántica.
El presidente ha asegurado que el país acudió a la cumbre “con los deberes hechos” y ha defendido que España “ha cumplido y con creces” sus compromisos. También ha reiterado el “apoyo férreo” del Gobierno a los aliados y su disposición a continuar participando en las operaciones de seguridad colectiva.
Sánchez ha recordado la presencia española en misiones internacionales, tanto en Irak como en el Atlántico Norte y en los flancos oriental y meridional de Europa. A su juicio, estos despliegues demuestran el compromiso de España con una estrategia de defensa de “360 grados”.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también salió en defensa de España durante la cumbre y destacó el incremento de su gasto militar y su contribución a las capacidades de la organización, pese a las críticas lanzadas por Trump.
Sánchez anunció además que España se sumará a la misión de fuerzas terrestres avanzadas de la OTAN en Finlandia para reforzar la protección del Báltico, el Atlántico Norte y la región ártica.
En ese despliegue participarán también Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Islandia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Suecia y Reino Unido, además de Finlandia.
El presidente pretende utilizar esta nueva participación para demostrar que España mantiene una implicación activa en la seguridad de la Alianza, incluso en regiones alejadas de sus fronteras.
Dos imágenes opuestas de una misma relación
La jornada ha dejado dos imágenes muy diferentes de la relación entre Sánchez y Trump.
Por un lado, el presidente estadounidense ha vuelto a lanzar graves acusaciones contra España y ha reclamado la interrupción de los intercambios comerciales. Por otro, Sánchez ha presentado su contacto personal con Trump como una conversación cordial en la que no hubo reproches ni tensión.
El jefe del Ejecutivo ha preferido destacar que ambos hablaron de fútbol y del Mundial, alejando el foco de las diferencias políticas y militares que han marcado la cumbre.
Sánchez abandona Ankara defendiendo que las amenazas de Trump deben afrontarse “con calma y paciencia” y asegurando que el encuentro privado entre los dos estuvo dominado por la amabilidad.
Según su versión, después de calificar públicamente a España como una “causa perdida” y amenazar con cortar el comercio.