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Bolaños ataca la Conferencia Episcopal: "¿Y si calificásemos a la Iglesia como una banda de agresores sexuales?"

El ministro acusa al presidente de la Conferencia Episcopal de atacar al Gobierno con argumentos “injustos” y de actuar con “partidismo” en favor de la derecha y la ultraderecha.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.Matias Chiofalo / Europa Press

Patricia Rodríguez Corchado

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El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha respondido con una contundente carta al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, después de que este afirmara que, cuando un Estado abandona la ética, termina convertido en una “banda de ladrones”.

Bolaños recurre en su contestación a uno de los asuntos más graves que han afectado a la Iglesia católica para mostrar al arzobispo de Valladolid lo que considera una generalización injusta. “¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como ‘banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito’?”, le plantea el ministro en su escrito.

El titular de Justicia aclara inmediatamente que una afirmación de ese tipo sería “falsa y profundamente injusta”, pese a los numerosos casos de abusos sexuales cometidos dentro de instituciones religiosas. Con ese paralelismo, pretende censurar que Argüello haya utilizado una descalificación global contra el Estado a partir de determinadas actuaciones o casos concretos.

La frase que desató el enfrentamiento

La polémica comenzó durante la clausura de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI. En una intervención dedicada a la regeneración democrática y a la necesidad de recuperar una referencia moral en la vida pública, Argüello parafraseó una reflexión atribuida a san Agustín.

“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones y a las pruebas me remito”, afirmó el presidente de la Conferencia Episcopal. No obstante, el prelado añadió después “mirándoos a vosotros y a mí”, ampliando su reflexión al conjunto de los ciudadanos y no exclusivamente a los responsables políticos.

Argüello defendió que la regeneración de la democracia no puede depender únicamente de exigir responsabilidades a los gobernantes. También apeló al comportamiento individual de los ciudadanos y puso como ejemplos el fraude en la declaración de la renta, el pago de trabajos sin factura o la falta de compromiso con las obligaciones comunes.

La alusión a la “banda de ladrones”, sin embargo, provocó una reacción inmediata de Bolaños. El ministro asegura haber recibido las palabras del arzobispo con “sorpresa” y considera que resultan “injustas y profundamente contraproducentes” para las relaciones entre el Ejecutivo y la Iglesia.

Bolaños acusa a Argüello de partidismo

En la parte más política de su carta, el ministro invita “cordialmente” al presidente de la Conferencia Episcopal a que sus relaciones con el Gobierno estén marcadas por “la moderación, el respeto y la justicia”.

Bolaños contrapone esos valores a lo que define como “la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha”. De esta manera, acusa directamente a Argüello de abandonar la neutralidad institucional y de intervenir en el debate político desde posiciones próximas a los partidos que se oponen al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El ministro recuerda además que Gobierno e Iglesia mantienen cauces de diálogo sobre asuntos especialmente delicados, entre ellos la reparación a las víctimas de abusos sexuales. Por ese motivo, considera que las palabras del presidente de los obispos pueden perjudicar una relación institucional que debería mantenerse dentro del respeto mutuo, incluso cuando existan profundas diferencias.

Bolaños también reclama responsabilidad en el uso del lenguaje público y reprocha al arzobispo que sus expresiones contribuyan a aumentar la polarización. Su carta no rompe formalmente la interlocución con la Conferencia Episcopal, pero sí supone una de las respuestas más duras dirigidas desde el Gobierno a su actual presidente.

Críticas a las leyes de género y al asistencialismo

Durante su intervención, Argüello no se limitó a hablar de corrupción o de ética pública. El presidente de la Conferencia Episcopal cuestionó también varias de las leyes aprobadas en España durante los últimos años en materia de identidad sexual, género, aborto y eutanasia.

El arzobispo denunció lo que considera un proyecto de “deconstrucción antropológica” basado en la posibilidad de que una persona decida su género al margen de su cuerpo. También criticó la prohibición de las denominadas terapias de conversión y cuestionó las terapias afirmativas aplicadas a personas con disforia de género.

Argüello cargó igualmente contra la evolución de las democracias liberales hacia modelos excesivamente asistencialistas. Según expuso, existe el riesgo de convertir a los ciudadanos en sujetos pasivos y dependientes de las subvenciones públicas, mientras el Estado asume un papel que comparó con el de una “Cáritas laica”.

La intervención del arzobispo y la posterior carta de Bolaños abren así un nuevo choque entre el Ejecutivo y la Conferencia Episcopal. El enfrentamiento ha pasado de las diferencias sobre determinadas leyes sociales a un cruce directo de acusaciones sobre corrupción, partidismo y abusos sexuales dentro de la Iglesia.

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