Qué hacer cuando las quemaduras del sol no te dejan dormir: los trucos para aliviar el dolor durante la noche
Hay un gesto sencillo antes de meterse en la cama que puede aliviar el ardor, pero algunos remedios habituales empeoran todavía más la piel.

Mujer con quemaduras
Una jornada de playa puede terminar convirtiéndose en una noche interminable. La piel arde, cualquier roce con las sábanas resulta insoportable y encontrar una postura cómoda parece imposible. Las quemaduras solares suelen manifestarse con mayor intensidad varias horas después de la exposición, justo cuando llega el momento de acostarse.
Aunque el daño causado por el sol no desaparece de inmediato, existen algunas medidas que pueden aliviar el dolor, reducir la sensación de calor y facilitar el descanso mientras la piel comienza a recuperarse.
Enfriar la piel antes de meterse en la cama
El primer paso es bajar la temperatura de la zona afectada con una ducha o un baño de agua fresca. El agua no debe estar helada, ya que el frío extremo también puede irritar una piel especialmente sensible.
Después de la ducha conviene secarse mediante pequeños toques, sin arrastrar la toalla. Con la piel todavía ligeramente húmeda puede aplicarse una crema hidratante suave que contenga aloe vera o soja. Los dermatólogos también aconsejan recurrir a paños húmedos y frescos sobre las zonas que más molestan.
No es recomendable colocar hielo directamente sobre la quemadura. Tampoco deben utilizarse productos perfumados, aceites muy densos o cremas que retengan el calor sobre la piel.
La postura puede marcar la diferencia
Cuando la quemadura está localizada en la espalda, dormir de lado o boca abajo puede evitar que toda la zona dañada permanezca presionada contra el colchón. Si afecta al pecho o al abdomen, suele resultar más cómodo descansar boca arriba.
Las sábanas de algodón, ligeras y transpirables, producen menos fricción que los tejidos ásperos o sintéticos. También es preferible utilizar ropa amplia o dormir con la zona descubierta, siempre que el roce directo con la ropa de cama no aumente el dolor.
Elevar ligeramente la parte del cuerpo afectada puede ayudar cuando existe inflamación. Además, mantener el dormitorio fresco reduce la sudoración, que puede incrementar el escozor.
Beber agua también ayuda
Una quemadura solar puede favorecer la pérdida de líquidos, por lo que conviene beber más agua de lo habitual durante las horas posteriores a la exposición. La hidratación no elimina la quemadura, pero ayuda al organismo durante el proceso de recuperación.
Para aliviar el dolor pueden utilizarse analgésicos habituales, como paracetamol o ibuprofeno, siempre respetando el prospecto y teniendo en cuenta posibles enfermedades, alergias o contraindicaciones personales.
Los ungüentos naturales que pueden calmar el ardor
Entre los remedios más utilizados destaca el gel de aloe vera, que puede refrescar, hidratar y aliviar temporalmente la sensación de quemazón.
También pueden emplearse compresas frescas o productos con avena coloidal. Sin embargo, hay que evitar los ungüentos caseros demasiado grasos, como la mantequilla, los aceites o la vaselina, porque pueden retener el calor en la piel.
Lo que nunca debe hacerse con las ampollas
Si aparecen ampollas, no deben romperse. Actúan como una protección natural de la piel que se está formando debajo y abrirlas aumenta el riesgo de infección.
También hay que evitar arrancar la piel cuando comience a desprenderse. Durante los días siguientes, la zona quemada debe permanecer protegida del sol hasta que haya desaparecido completamente la irritación.
Las quemaduras suelen mejorar progresivamente en aproximadamente una semana. Sin embargo, hay situaciones en las que no basta con aplicar crema y esperar.
Es aconsejable pedir atención médica cuando aparecen ampollas extensas, inflamación intensa, dolor que empeora, fiebre, escalofríos, mareos, náuseas, confusión o signos de infección como pus y líneas rojizas alrededor de la lesión.