La testigo que Jonathan Andic ocultó durante 18 meses da un vuelco al caso de la muerte del fundador de Mango
La mujer asegura que recorrió con el hijo de Isak Andic el mismo entorno de la tragedia días antes del fallecimiento. Su declaración pone el foco en una controvertida terapia y abre nuevas incógnitas en la investigación.
La testigo que Jonathan Andic ocultó durante 18 meses da un vuelco al caso de la muerte del fundador de Mango
Nadie sabía que existía. Ni la jueza, ni los Mossos d'Esquadra, ni la investigación habían oído hablar de ella durante un año y medio. Hasta ahora. La aparición de una traductora británica que colaboraba con la terapeuta de la familia Andic ha sacudido la investigación sobre la muerte de Isak Andic y ha abierto una nueva vía que compromete la versión mantenida hasta ahora por su hijo Jonathan.
La mujer asegura que acompañó a Jonathan Andic al entorno de Collbató apenas una semana antes de la muerte del fundador de Mango para preparar una excursión de carácter terapéutico. Un dato que, según la investigación, el empresario nunca comunicó ni a los investigadores ni a la magistrada que instruye el caso.
Su declaración, prestada voluntariamente ante los Mossos d'Esquadra tras meses de remordimientos, incorpora además otro elemento de enorme relevancia: sostiene que fue ella quien, siguiendo las indicaciones de la terapeuta María Julia Lüderwaldt, buscó recorridos que situaran a los participantes en "situaciones extremas" y "al borde del precipicio" como parte de una denominada terapia de confrontación.
El relato de la testigo coincide con otro dato que ha podido confirmar este diario. Trece días antes de la muerte de Isak Andic, el 1 de diciembre de 2024, la propia Lüderwaldt recorrió la zona de Collbató junto a esa colaboradora. Según fuentes conocedoras del caso, aquella visita respondía al reconocimiento de una ruta que había sido propuesta para una futura sesión terapéutica, aunque finalmente nunca llegó a realizarse tras la tragedia.
Los abogados de la terapeuta sostienen que ese recorrido estaba previsto para otra familia y subrayan que no coincidía exactamente con el sendero por el que caminaron Isak y Jonathan el 14 de diciembre. También recuerdan que Lüderwaldt explicó ese desplazamiento durante su declaración judicial y que siempre ha negado haber estado en el punto exacto donde se produjo la caída mortal.
La colaboradora británica asegura que acompañó a Jonathan en una segunda visita el 7 de diciembre. Según declaró, durante aquel recorrido el hijo del fundador de Mango nunca le dijo que la caminata definitiva fuera a realizarla con su padre. Al contrario, le comentó que pensaba hacer esa excursión con una sobrina como regalo.
Ese detalle resulta especialmente relevante porque Jonathan tampoco informó durante la instrucción de la existencia de esta mujer. Desde su entorno justifican ese silencio asegurando que decidió no mencionarla para evitarle una mayor presión emocional, ya que se encontraba muy afectada por lo ocurrido. Sin embargo, la incorporación de esta nueva testigo modifica de forma sustancial el escenario de la investigación.
Los Mossos también quisieron saber si ambos llegaron a detenerse en el punto exacto donde días después falleció Isak Andic. La respuesta fue negativa. La mujer afirmó que no recordaba haber permanecido junto a Jonathan en ese lugar concreto y entregó voluntariamente su teléfono móvil para que los investigadores pudieran comprobar tanto sus movimientos como los mensajes intercambiados con la terapeuta.
Esas conversaciones forman parte ahora del sumario. Según declaró la testigo, Lüderwaldt le pedía localizar itinerarios capaces de situar a Jonathan en escenarios de máxima tensión emocional. Tras conocer la muerte de Isak Andic, la terapeuta le escribió un mensaje que también obra en la causa: "No sea que la próxima sea yo", añadiendo que dejarían de organizar ese tipo de salidas.
La figura de María Julia Lüderwaldt lleva meses bajo el foco de la investigación. La terapeuta, de origen ecuatoriano-alemán, dirigía un proceso para tratar de reconducir la relación entre padre e hijo mediante técnicas de confrontación. En el recurso presentado contra el auto de prisión, el abogado de Jonathan Andic, Cristóbal Martell, defendió precisamente que las referencias a la "muerte del padre" aparecidas en correos electrónicos y mensajes debían interpretarse exclusivamente dentro del contexto clínico de una terapia psicoanalítica fuertemente directiva.
La aparición de esta testigo llega además cuando la investigación ya había detectado otras contradicciones. Los investigadores sostienen que Jonathan visitó el escenario de la tragedia en más ocasiones de las que había reconocido inicialmente; cuestionan la versión de una relación familiar modélica; destacan la desaparición de su teléfono móvil en Ecuador antes de que pudiera ser analizado y consideran que la dinámica de la caída resulta difícil de compatibilizar con un accidente fortuito.
La defensa rechaza todas esas conclusiones. Ha aportado vídeos de excursiones anteriores entre padre e hijo y grabaciones en las que Isak Andic sufría caídas provocadas por la artrosis que padecía en las rodillas para sostener que el fallecimiento fue accidental.
Pero la irrupción de esta colaboradora de la terapeuta vuelve a cambiar el tablero. Su testimonio no solo incorpora una visita previa al escenario de la tragedia que permaneció oculta durante 18 meses, sino que introduce nuevas preguntas que la instrucción deberá responder: por qué Jonathan nunca habló de ella, qué papel desempeñó realmente la terapia de confrontación y hasta qué punto aquellas excursiones por la montaña formaban parte de un plan previamente diseñado.