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JUCIL alerta de un "colapso inminente" en Ceuta y exige desplegar al Ejército

JUCIL denuncia que apenas un centenar de agentes por turno intenta contener una ciudad bloqueada, con la frontera restringida, miles de vehículos atrapados y una presión migratoria que no cesa

Agente de la Guardia Civil junto a un vehículo del instituto armado

Agente de la Guardia Civil junto a un vehículo del instituto armadoGUARDIA CIVIL

Patricia Rodríguez Corchado

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La asociación profesional de la Guardia Civil JUCIL ha lanzado una seria advertencia sobre la situación que atraviesa Ceuta y reclama el despliegue inmediato del Ejército ante el desbordamiento de los efectivos policiales destinados en la ciudad autónoma.

La organización califica el escenario de «insostenible» y alerta de un «colapso inminente» que podría poner en peligro tanto la seguridad de los residentes como la actividad económica de la ciudad. La restricción del tráfico en el paso fronterizo, la llegada constante de vehículos vinculados a la Operación Paso del Estrecho y el flujo continuado de entradas irregulares han provocado una situación de bloqueo creciente.

La frontera permanece cerrada para los vehículos de cuatro ruedas, mientras que se mantiene el tránsito de motocicletas y peatones. Sin embargo, los barcos procedentes de la Península continúan desembarcando turismos que, una vez en Ceuta, no pueden cruzar hacia Marruecos.

JUCIL denuncia que no se han establecido desvíos ni restricciones para evitar que nuevos vehículos de no residentes sigan entrando en la ciudad, lo que agrava la congestión de las carreteras y del entorno portuario.

A este bloqueo logístico se suma la presión migratoria. Según las estimaciones trasladadas por la asociación, en Ceuta podría haber ya entre 40.000 y 50.000 migrantes, mientras que el dispositivo de seguridad disponible estaría formado por apenas un centenar de efectivos en cada servicio.

El secretario general de JUCIL, Ángel Lezcano, ha explicado que la frontera se encuentra cerrada para los vehículos, pero permite el tránsito de personas y la salida de quienes decidan regresar a Marruecos. El problema, advierte, es que las entradas continúan mientras siguen llegando nuevos barcos cargados de vehículos.

«El resultado es un colapso inminente para la ciudad que pondrá en riesgo vidas y negocios», ha advertido Lezcano.

La tensión también se ha trasladado al lado marroquí de la frontera, donde se habrían registrado graves disturbios, incluyendo la quema de autobuses y vehículos utilizados por las fuerzas de seguridad. JUCIL señala que la Policía marroquí estaría interviniendo para contener los altercados.

La asociación vincula la situación de Ceuta con la presión registrada en Melilla, donde durante las últimas horas se habrían producido varios intentos de entrada protagonizados por grupos de entre 300 y 400 personas. La vigilancia nocturna del perímetro habría recaído igualmente sobre alrededor de un centenar de agentes.

JUCIL considera «incomprensible» que, pese a existir más de 3.000 militares destinados en la zona, no se haya autorizado antes su participación para apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La colaboración militar se habría limitado hasta el momento a determinadas tareas logísticas, una respuesta que la asociación considera insuficiente ante el número de personas presentes en la ciudad y la falta de medios humanos para garantizar el orden público.

La organización sostiene que el deterioro de la seguridad ciudadana podría acelerarse en las próximas horas si no se incrementa de manera urgente el dispositivo. JUCIL reclama que los militares colaboren con los agentes desplegados y que se adopten medidas para proteger tanto a los guardias civiles y policías como a los vecinos y comerciantes ceutíes.

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