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los motivos políticos tras la "invasión" de ceuta

Ceuta paga la venganza de Marruecos con Sánchez para "castigar" a España: las dos claves que muchos señalan tras la crisis

Aunque el Gobierno niega cualquier conflicto con Marruecos, expertos, responsables políticos y organizaciones policiales apuntan a que Rabat habría utilizado la presión migratoria para enviar un mensaje a España tras los últimos movimientos diplomáticos de Pedro Sánchez. Todo ello alentado por decisiones judiciales clave y leyes como la de la regularización masiva.

Policía Nacional y el Ejército ante un grupo de los miles de inmigrantes que han cruzado a nado desde Marruecos hasta Ceuta

Policía Nacional y el Ejército ante un grupo de los miles de inmigrantes que han cruzado a nado desde Marruecos hasta CeutaJesús Torres / Europa Press

Alejandro Ibáñez
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La imagen de decenas de miles de personas cruzando la frontera de Ceuta en apenas unas horas ha dejado una pregunta que sobrevuela toda la crisis: ¿por qué Marruecos permitió una avalancha de semejantes dimensiones cuando habitualmente controla con firmeza esa frontera?

Aunque Rabat no ha ofrecido ninguna explicación oficial, numerosos expertos en relaciones internacionales, organizaciones policiales y responsables políticos apuntan a una misma tesis: la relajación del control fronterizo habría sido una medida de presión sobre España en un momento especialmente delicado de las relaciones bilaterales. Entre los factores que más se repiten en esos análisis aparecen dos: el reciente viaje de Pedro Sánchez a Argelia y la sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones inmediatas de inmigrantes interceptados en el mar.

El viaje a Argelia que volvió a tensar el equilibrio con Rabat

Hace apenas diez días, Pedro Sánchez viajó a Argelia para escenificar la normalización de las relaciones con ese país tras años de tensión diplomática. Sin embargo, ese movimiento ha sido interpretado por distintos analistas como un gesto incómodo para Marruecos.

El catedrático de Estudios Internacionales de la Universidad de Castilla-La Mancha, Juan Luis Manfredi, en declaraciones para la agencia EFE, sostiene que "para Marruecos no cabe nuestro acercamiento a Argelia". A su juicio, Rabat nunca ha visto con buenos ojos un fortalecimiento de los vínculos entre Madrid y Argel porque ambos países mantienen una rivalidad estratégica desde hace décadas.

En la misma línea se pronuncia para dicha agencia el profesor de la Universidad Complutense Pablo Sapag, quien considera "evidente" que el viaje de Sánchez ha tenido una respuesta por parte de Marruecos, del mismo modo que ocurrió en 2021, cuando la entrada de miles de inmigrantes en Ceuta fue interpretada como una reacción a la acogida en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario.

Sánchez durante una visita a Marruecos junto al rey Mohamed VI (arriba); y Sánchez durante su visita oficial a Argelia (abajo)

Sánchez durante una visita a Marruecos junto al rey Mohamed VI (arriba); y Sánchez durante su visita oficial a Argelia (abajo)Pool Moncloa

¿Por qué Marruecos y Argelia son rivales?

Para entender esa interpretación es necesario mirar al norte de África. Como suele pasar entre algunos países vecinos, Marruecos y Argelia mantienen una de las rivalidades más profundas del Magreb y llevan años enfrentados por cuestiones territoriales, políticas y estratégicas.

El principal foco de conflicto es el Sáhara Occidental. Mientras Marruecos considera ese territorio parte de su soberanía y defiende un plan de autonomía bajo control marroquí, Argelia respalda al Frente Polisario y el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Esa disputa ha deteriorado durante décadas las relaciones entre ambos países, que incluso rompieron sus vínculos diplomáticos y compiten por el liderazgo político y militar de la región.

Precisamente por ese contexto, distintos expertos consideran que cualquier gesto de acercamiento de España hacia Argelia es observado con enorme recelo por Rabat.

La sentencia del Supremo y el posible efecto llamada

La segunda explicación que más peso tiene entre los analistas es la reciente sentencia del Tribunal Supremo que determinó que no pueden practicarse devoluciones inmediatas a los inmigrantes interceptados en alta mar o cuando intentan acceder a nado a Ceuta y Melilla.

Las organizaciones policiales también han apoyado esta teoría de la venganza desde Marruecos. El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, sostiene que Marruecos "ha levantado de facto el veto a las salidas hacia Ceuta", permitiendo una presión migratoria que califica como "absolutamente inasumible". La organización llega incluso a hablar de una actuación "propia de una guerra híbrida" y han denunciado que las autoridades marroquíes no solo no impidieron las salidas, sino que tampoco habrían auxiliado a personas durante la travesía.

Decenas de migrantes intentan traspasar la frontera entre Ceuta y Marruecos, a 31 de julio de 2026.

Decenas de migrantes intentan traspasar la frontera entre Ceuta y Marruecos, a 31 de julio de 2026.MARCOS MORENO

A todo ello se suma otro elemento que también aparece de forma recurrente en el debate político y europeo: la regularización extraordinaria de cientos de miles de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Aunque el Ejecutivo sostiene que esa medida está dirigida exclusivamente a personas que ya residen en España y niega que pueda influir en las nuevas llegadas, sus detractores consideran que contribuye a reforzar la percepción de que el país ofrece mayores posibilidades de permanencia para quienes acceden de forma irregular. 

Esa tesis del denominado "efecto llamada" ha sido defendida por dirigentes del PP y Vox, por sindicatos policiales como JUPOL y también ha encontrado eco en varios gobiernos europeos, entre ellos el italiano, que han vinculado la regularización con el aumento de la presión migratoria, una relación que el Gobierno español rechaza de plano.

Vivas y Cayetana Álvarez de Toledo apuntan a la presión de Marruecos

Las interpretaciones políticas también caminan en esa dirección. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha atribuido la entrada de esas 60.000 personas a una "manipulación de Marruecos de su población con fines partidistas" y ha denunciado una "vulneración de la integridad territorial" de España.

Por su parte, la portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, considera que lo ocurrido "no es una crisis migratoria, sino una grave crisis de soberanía". A su juicio, Marruecos estaría utilizando la presión sobre la frontera para poner a prueba la fortaleza del Estado español y condicionar sus decisiones políticas.

La diputada del PP recuerda que Pedro Sánchez justificó en 2022 su cambio de postura sobre el Sáhara asegurando que serviría para inaugurar una nueva etapa de estabilidad con Rabat, pero considera que los acontecimientos de Ceuta desmienten ese planteamiento. "Pedro Sánchez prometió que entregar el Sáhara traería una nueva relación con Marruecos. Mintió. La cesión solo ha servido para transmitir una idea devastadora: que España retrocede cuando la coaccionan", afirma. 

Decenas de inmigrantes ilegales esperan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en Ceuta

Decenas de inmigrantes ilegales esperan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en CeutaEuropa Press

A su juicio, lo ocurrido demuestra que Rabat sigue utilizando la inmigración como un instrumento de presión política y advierte de que "un Estado sin fronteras no es un Estado, sino una entelequia", reclamando que España deje claro que "la integridad territorial no se negocia, se defiende".

El Gobierno niega cualquier choque con Marruecos y habla de relación "excelente"

Frente a todas esas interpretaciones, el Gobierno rechaza que exista una relación entre la crisis de Ceuta y el viaje de Pedro Sánchez a Argelia. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha trasladado desde que saltara la crisis que la relación con Marruecos es "excelente" y asegura que la cooperación entre ambos países en materia migratoria sigue siendo "muy intensa". Interior también defiende que las fuerzas marroquíes colaboran "de manera leal" y están contribuyendo a frenar nuevas entradas.

Sin embargo, mientras el Ejecutivo mantiene esa posición, el debate político y geopolítico sigue creciendo. La coincidencia entre el acercamiento de Sánchez a Argelia, la sentencia del Supremo y la mayor entrada masiva registrada en Ceuta en décadas ha alimentado una interpretación que cada vez comparten más expertos y responsables políticos: que la inmigración vuelve a convertirse en un instrumento de presión en las complejas relaciones entre Rabat y Madrid.

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