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"Está más vigilado un WC en La Mareta que las fronteras de España": denuncian el blindaje de Sánchez en Lanzarote
Hazte Oír señala el espectacular despliegue de seguridad que protege las vacaciones del presidente en Lanzarote mientras acusa al Gobierno de abandonar la frontera de Ceuta. La ofensiva ya ha llegado a Bruselas con denuncias ante las instituciones europeas.

La Mareta.
Las vacaciones de Pedro Sánchez en la residencia oficial de La Mareta han abierto un nuevo frente político en pleno verano. Mientras el presidente disfruta de unos días de descanso en Lanzarote protegido por un amplio dispositivo de seguridad, crecen las críticas de quienes consideran que el Gobierno destina todos los recursos necesarios para blindar al jefe del Ejecutivo mientras las fronteras españolas continúan padeciendo graves carencias.
La polémica ha estallado con fuerza tras el comunicado difundido por Hazte Oír, que carga duramente contra lo que considera un ejemplo de las prioridades equivocadas del Ejecutivo. La organización sostiene que el contraste entre el espectacular operativo desplegado alrededor de La Mareta y la situación que vive Ceuta refleja una gestión que, a su juicio, pone por delante la comodidad del poder frente a la seguridad de los ciudadanos.
Según denuncia la asociación, la residencia presidencial permanece protegida por un dispositivo de máxima seguridad que incluye videovigilancia permanente, patrullas policiales, embarcaciones oficiales vigilando la costa, medios aéreos y una zona de exclusión marítima que impide cualquier aproximación civil al complejo. Un blindaje que, para sus críticos, convierte el descanso del presidente en una auténtica operación de Estado.
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Frente a esa imagen de máxima protección, Hazte Oír sitúa la realidad que asegura vivir la frontera de Ceuta. La organización denuncia que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado continúan afrontando una presión migratoria constante con recursos insuficientes, plantillas limitadas y una respuesta política que califica de insuficiente.
La frase que resume toda la indignación de la entidad no ha tardado en hacerse viral: «Está más vigilado un WC de La Mareta que las fronteras de España». Una comparación deliberadamente provocadora con la que pretende denunciar lo que considera un reparto de prioridades completamente desequilibrado.
Desde Hazte Oír sostienen que el Gobierno demuestra ser capaz de movilizar con rapidez todos los medios del Estado cuando se trata de proteger el entorno del presidente, mientras, según afirman, las fronteras exteriores continúan sin recibir la atención que exige una cuestión de seguridad nacional. La organización considera que esa diferencia de trato resulta difícil de justificar y acusa al Ejecutivo de haber convertido la vigilancia fronteriza en un asunto secundario.
La asociación reclama un refuerzo permanente de la Guardia Civil y de la Policía Nacional en Ceuta, una mayor inversión en tecnología para el control fronterizo y un respaldo jurídico más sólido para los agentes desplegados sobre el terreno. Además, exige al Gobierno una política mucho más firme en sus relaciones con Marruecos para afrontar con mayor contundencia la presión migratoria.
La ofensiva, sin embargo, no se queda en el terreno político. Los servicios jurídicos de Hazte Oír se han desplazado a Ceuta para recopilar testimonios, informes y documentación con la que sustentar nuevas actuaciones legales. La entidad asegura haber presentado ya denuncias ante la Comisión Europea y el Parlamento Europeo para que ambas instituciones analicen la gestión de las fronteras exteriores españolas y el cumplimiento de los compromisos internacionales.
Lejos de rebajar el tono, la organización anuncia nuevas iniciativas en los próximos días con el objetivo de mantener la presión sobre el Ejecutivo. El choque entre el blindaje de La Mareta y la situación de la frontera sur amenaza así con convertirse en uno de los grandes focos de confrontación política de este verano.
Mientras Pedro Sánchez apura sus vacaciones en Lanzarote bajo un extraordinario dispositivo de protección, la batalla política se traslada a los tribunales y a las instituciones europeas. Hazte Oír quiere convertir ese contraste en un símbolo de lo que considera una política de prioridades invertidas: máxima protección para el poder y una frontera que, a su juicio, continúa esperando respuestas.