El asesino de la guardia civil de Llanes tenía varios procesos penales abiertos y robó el arma homicida tras quedarse sin la reglamentaria
La investigación del asesinato de la guardia civil Laura Cruz a manos de su expareja, que murió en el tiroteo posterior, sigue aportando nuevos detalles.

Varios agentes de la guardia cilvil y una ambulancia UVI móvil, en la puerta del cuartel de la guardia civil de Llanes, tras el crimen.
La investigación sobre el asesinato de la guardia civil Laura Cruz en el cuartel de Llanes sigue sacando a la luz nuevos datos sobre el historial del agresor. Un día después del crimen que ha conmocionado a la localidad asturiana y a la Guardia Civil, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Jesús María Chamorro, ha confirmado que el autor tenía abiertos varios procesos penales cuando acabó con la vida de su expareja.
Laura Cruz, de 50 años, fue asesinada el miércoles en el cuartel de Llanes por su expareja, Dámaso F.S., de 49 años, también guardia civil y condenado en sentencia firme por violencia machista. El agresor fue abatido por sus propios compañeros tras protagonizar un tiroteo en el que un teniente resultó herido de bala en una pierna.
Según ha explicado Chamorro durante una concentración de condena celebrada en Oviedo, el guardia civil fallecido tenía "varios procesos penales en el Juzgado de Llanes que se estaban tramitando", además de procedimientos relacionados con el incumplimiento de los acuerdos de la sentencia de separación y antecedentes por violencia de género.
El presidente del TSJA ha señalado que tanto el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Llanes como el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón están realizando todas las diligencias con la mayor rapidez posible.
Chamorro ha condenado el asesinato y ha trasladado sus condolencias a la familia de la víctima, especialmente a sus tres hijos, así como a la Guardia Civil. Además, ha defendido que, hasta donde alcanza la información judicial disponible, no le consta que hubiera existido "ningún fallo" del sistema, al recordar que el agresor logró hacerse con un arma tras sustraerla en otro cuartel y accedió de forma discreta a unas instalaciones situadas a más de 300 kilómetros de su destino.
El arma había sido robada en el cuartel de Zamora
Otra de las principales novedades conocidas este jueves afecta al arma utilizada para cometer el asesinato. Según fuentes próximas a la investigación, Dámaso F.S. empleó una pistola que había sustraído en el cuartel de Zamora, donde se encontraba destinado en el servicio de cinología. La Guardia Civil ya le había retirado su arma reglamentaria y, precisamente esta misma semana, había recibido la notificación oficial de su expulsión del cuerpo.
Con el arma robada se desplazó hasta Llanes, donde Laura Cruz llevaba una década destinada y donde él también había trabajado años atrás. Poco después de las 13:30 horas accedió al cuartel y llegó hasta las dependencias donde se encontraba la agente, a la que disparó mortalmente.
Durante su intento de huida abrió fuego contra un teniente que trató de detenerle, causándole una herida de bala en una pierna. El mando ya se encuentra fuera de peligro. Después se produjo un intercambio de disparos con otros guardias civiles que terminó cuando el agresor fue abatido. Falleció horas más tarde mientras era evacuado en ambulancia.
El guardia civil, natural de Ferrol, había tenido vigente una orden de alejamiento sobre su expareja y acumulaba una condena firme por violencia machista, además de los distintos procedimientos judiciales que seguían abiertos cuando perpetró el crimen.
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Alejandro Ibáñez