crisis
Sánchez se esconde en La Mareta mientras Ceuta arde: manda a cuatro ministros a dar la cara por él y sólo se reunirá telemáticamente
El presidente se queda tomando el sol en Lanzarote y no acudirá a dar explicaciones al Congreso y ni si quiera hará reuniones presenciales por la crisis, sólo interrumpirá su estancia en Lanzarote para ver el eclipse

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Ceuta puede esperar. Mientras la ciudad autónoma intenta recuperarse de una crisis migratoria sin precedentes y la oposición y los propios socios del PSOE reclaman explicaciones al Gobierno, el presidente ha decidido que el problema no merece el sacrificio de interrumpir sus vacaciones en La Mareta. Para eso están los ministros. Cuatro, concretamente, para dar la cara por él y evitar quemarse -sólo se quemará con el sol de Lanzarote-.
Pedro Sánchez no tendrá que desplazarse al Congreso, no tendrá que enfrentarse presencialmente a la oposición y tampoco tendrá que abandonar su retiro en La Mareta. El Gobierno ha optado por una solución mucho más cómoda: mandar a Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares, Margarita Robles y Félix Bolaños a dar explicaciones por una crisis que afecta directamente a la seguridad de una ciudad española. El presidente, mientras tanto, seguirá conectado telemáticamente con sus ministros. Nada de reuniones presenciales, nada de regresar a Madrid y, sobre todo, nada de alterar demasiado unas vacaciones que parecen estar blindadas frente a cualquier inconveniente político.
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La agenda presidencial tiene, eso sí, una excepción: el eclipse. Sánchez sí está dispuesto a moverse de La Mareta para contemplar el fenómeno astronómico. Ceuta, en cambio, tendrá que conformarse con verlo aparecer por videollamada. El Gobierno registrará este viernes en el Congreso las solicitudes de comparecencia a petición propia y durante el periodo extraordinario de sesiones de los cuatro ministros. Margarita Robles comparecerá el 25 de agosto, Félix Bolaños, el 27, y Fernando Grande-Marlaska y José Manuel Albares, el 28, en sus respectivas comisiones.
La maniobra tiene además una consecuencia política evidente: permite al Gobierno contrarrestar y dejar sin efecto a la petición del PP para que estos cuatro ministros comparezcan en el Senado la próxima semana y tratar de controlar los tiempos de las explicaciones parlamentarias. Pero lo verdaderamente llamativo no son las fechas. Es la ausencia del presidente. Sánchez sí acudió a Ceuta para hacerse la foto, pero después, sin embargo, el protagonismo ha pasado progresivamente a Marlaska, mientras el presidente regresaba a su retiro estival.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿qué tiene que ocurrir para que Pedro Sánchez considere que una crisis merece interrumpir sus vacaciones? ¿Una entrada masiva de decenas de miles de personas en territorio español? ¿Una crisis diplomática con Marruecos? ¿La presión de otros países europeos? ¿Las dudas sobre la seguridad de Ceuta? ¿La saturación de los servicios públicos? ¿La necesidad de explicar en el Congreso qué ocurrió y por qué? Nada de eso parece suficiente. Sánchez ha decidido que sean sus ministros quienes absorban el desgaste.
La imagen no puede ser más reveladora: mientras Ceuta pide respuestas, Moncloa ofrece videollamadas, mientras la oposición reclama al presidente, aparecen cuatro ministros, mientras la ciudad afronta las consecuencias de la crisis, Sánchez permanece en La Mareta. Al final, quizá la frase que mejor resume la situación sea la más sencilla: Sánchez no dejará sus vacaciones por Ceuta, se moverá por el eclipse. Para lo demás, ya tiene ministros.
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