Ceuta se harta y sus cuatro culturas plantan cara a Sánchez: «Basta ya»
Miles de ceutíes desbordaron la Plaza de la Constitución para exigir protección fronteriza y recursos; después marcharon hasta la Delegación del Gobierno reclamando la dimisión de Pérez Triano y el retorno de los inmigrantes que se colaron ilegalmente

Decenas de personas durante la concentración en Ceuta
Ceuta habló este domingo con una sola voz y no ha sido precisamente para agradecer la gestión de Pedro Sánchez. Miles de ciudadanos convocados por las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú abarrotaron la Plaza de la Constitución bajo un lema difícil de rebajar con otro comunicado de Moncloa: “Basta ya. Ceuta no se rinde”.
Los organizadores elevaron la asistencia por encima de las 15.000 personas, mientras la estimación de la Policía Nacional la dejó alrededor de 5.000. Más allá del baile de cifras, la prensa ceutí coincide en el carácter excepcional de una movilización que llenó la plaza y se extendió por Gran Vía, el Paseo del Revellín y las calles próximas. Los convocantes habían calculado previamente una participación de entre 10.000 y 20.000 ciudadanos.
Banderas españolas y ceutíes cubrieron la concentración, a la que acudieron el presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas, miembros de su Gobierno y representantes del PSOE, Ceuta Ya! y el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía. Vox, enfrentado con Vivas por la gestión migratoria, decidió quedarse fuera.
Ramesh Chandiramani, presidente de la Comunidad Hindú, leyó el manifiesto acordado por las cuatro confesiones. El documento define lo ocurrido el 30 de julio como una “violación de la integridad territorial” y reclama al Gobierno de España y a las instituciones europeas medios humanos y materiales, atención prioritaria a la frontera y una respuesta estable. No más parches cuando el agua ya llega al cuello.
De la unidad a la Delegación del Gobierno
Los representantes religiosos cuidaron especialmente el mensaje. “Ceuta no puede afrontar sola una situación que supera ampliamente sus capacidades y que afecta al conjunto de España y de Europa”, proclamaron. Su reivindicación, añadieron, no nace “del rechazo a nadie”, sino de la necesidad de proteger la dignidad de las personas, la seguridad ciudadana, los servicios públicos y la cohesión social.
La convocatoria oficial concluyó con una apelación a la serenidad. La calle, sin embargo, todavía tenía cuentas pendientes. Buena parte de los asistentes emprendió una marcha espontánea hacia la Plaza de los Reyes, sede de la Delegación del Gobierno.
Allí reclamaron la dimisión de Miguel Ángel Pérez Triano, exigieron que saliera de su despacho para “dar la cara” y corearon consignas contra Sánchez y Fernando Grande-Marlaska. También pidieron el retorno de los inmigrantes que permanecen irregularmente en la ciudad. La Policía Nacional desplegó vehículos y agentes antidisturbios y cerró el acceso al edificio.
Pérez Triano no salió. Los manifestantes permanecieron más de media hora ante la sede antes de disolverse. Las cuatro culturas habían convocado a los ceutíes para defender la convivencia; miles de ciudadanos terminaron llevando su hartazgo hasta la puerta del representante de Moncloa. Sánchez quizá esté en Lanzarote, pero el ruido de Ceuta ya ha cruzado el Estrecho.