El Congreso se gastará casi medio millón en cuidar cuadros, esculturas y muebles
La Cámara saca a concurso por 481.657 euros el mantenimiento de su patrimonio histórico-artístico durante 31 meses

Congreso de los diputados
El Congreso de los Diputados ha puesto en marcha una nueva contratación para cuidar el importante patrimonio histórico y artístico que se esconde entre las paredes de la Cámara Baja. Cuadros, esculturas, tapices, muebles, relojes históricos y numerosos elementos decorativos forman parte de una colección que debe convivir diariamente con plenos, reuniones, actos institucionales y el trasiego habitual de la vida parlamentaria.
La Mesa del Congreso ha sacado a licitación los servicios de mantenimiento de su patrimonio histórico-artístico, un contrato cuyo valor estimado asciende a 481.657,72 euros y que tendrá una duración de 31 meses, según consta en el anuncio publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 29 de mayo.
La licitación, correspondiente al expediente CON-P2026/5300004.0, se tramita mediante procedimiento abierto y tiene como lugar principal de prestación Madrid. El propio BOE clasifica parte de los trabajos dentro de los “servicios de preservación del material de exposición”.
El plazo para la recepción de ofertas terminó el pasado 26 de junio. La apertura de las ofertas económicas aparece fijada inicialmente para el próximo 15 de septiembre a las 12.00 horas, aunque el Congreso advierte expresamente de que se trata de una fecha orientativa que puede modificarse por las circunstancias propias de la actividad parlamentaria.
La oferta económica tendrá un peso del 55% a la hora de decidir la adjudicación, pero no será el único elemento que se tendrá en cuenta. El Congreso valorará también los medios humanos destinados al contrato, con un 20% de la puntuación; el plan técnico de ejecución, con un 12%; el programa de investigación, formación y coordinación, con un 6%; la mejora de la dedicación horaria, con un 4%, y los medios materiales, con otro 3%.
Más de 170 años de patrimonio en la Carrera de San Jerónimo
Detrás de esta contratación está un patrimonio acumulado durante más de siglo y medio. El Palacio de la Carrera de San Jerónimo conserva más de 170 años de historia política, pero también una colección artística que ha acompañado durante décadas a sesiones parlamentarias, debates, encuentros diplomáticos y actos institucionales.
El propio Congreso ha explicado que entre sus dependencias se conservan cuadros, esculturas, tapices, mobiliario y objetos decorativos que requieren trabajos periódicos para garantizar su conservación.
La particularidad es que no se trata de piezas guardadas en un museo convencional. El patrimonio está integrado en edificios que continúan plenamente operativos y en los que se desarrolla diariamente la actividad parlamentaria.
Por eso, el cuidado de estas obras requiere compaginar las necesidades técnicas de los restauradores con el funcionamiento ordinario de la Cámara.
El responsable del Departamento de Patrimonio Histórico-Artístico del Congreso de los Diputados, Luis Enrique Bertrán de Lis, explicaba ya en 2023 que los trabajos deben estar previamente organizados, pero conservar margen suficiente para adaptarse a los acontecimientos que se producen dentro de la institución.
“Los procesos de conservación del patrimonio deben estar programados y al mismo tiempo tiene que haber cierta flexibilidad para adaptarse a la actividad parlamentaria de cada momento”, señalaba Bertrán de Lis en una publicación divulgativa de la propia Cámara.
Eso obliga a que cualquier intervención tenga en cuenta los plenos, las comisiones, las reuniones, las visitas institucionales y los actos que se celebran en los distintos edificios del complejo parlamentario.
Del Reloj Astronómico a la gran mesa de la Sala Sert
Entre los trabajos realizados por los especialistas hay actuaciones sobre piezas de considerable valor histórico y artístico.
Las restauradoras y conservadoras Isabel Gallego y Diana Benavente han explicado, por ejemplo, el proceso seguido con el conocido Reloj Astronómico, una de las piezas más singulares del Palacio y que da nombre a uno de sus escritorios más conocidos.
También se han acometido trabajos sobre una gran puerta de mediados del siglo XIX, situada en uno de los edificios de ampliación del Congreso, así como sobre la imponente mesa de la Sala Sert, otro de los elementos que forman parte del patrimonio mobiliario de la Cámara.
La conservación puede afectar, por tanto, a piezas de muy diferente naturaleza. No se limita a los grandes cuadros o esculturas que decoran las zonas más visibles del Palacio, sino que alcanza puertas, muebles, relojes, elementos ornamentales y otros objetos integrados desde hace décadas en las propias estancias.
La conservadora Cristina Picasso ha descrito este trabajo como una profesión en la que los especialistas continúan descubriendo detalles en los numerosos rincones y decoraciones del complejo parlamentario, algunos conservados desde la construcción original del edificio y otros incorporados en modificaciones posteriores realizadas por artistas de reconocido valor.
El reto reside precisamente en conservar ese legado sin convertir el Congreso en un espacio cerrado a su función principal. El Palacio sigue siendo la sede en la que se desarrolla la actividad parlamentaria, de manera que cada actuación debe ajustarse a esos ritmos.
La dificultad de determinadas restauraciones puede llegar incluso a impedir intervenciones de gran envergadura. El propio Bertrán de Lis ha puesto como ejemplo la bóveda del Hemiciclo: el tratamiento de sus pinturas encáusticas requeriría una actuación que obligaría a paralizar la actividad de la Cámara Baja durante alrededor de seis meses, algo difícilmente compatible con el calendario parlamentario.
El patrimonio alcanza incluso elementos cotidianos de la Cámara. El Congreso cuenta con más de 70 relojes, entre los que destaca precisamente el reloj astronómico de Alberto Billeter, una de las piezas decorativas más características del Palacio.
Un contrato de 481.657 euros para los próximos 31 meses
Es en ese contexto en el que se encuadra la nueva contratación impulsada por el Congreso en 2026.
El anuncio publicado en el BOE identifica como órgano contratante a la Mesa del Congreso de los Diputados y fija exactamente en 481.657,72 euros el valor estimado del servicio de mantenimiento de su patrimonio histórico-artístico.
El contrato se prolongará durante 31 meses y las empresas que aspiren a conseguirlo deben acreditar tanto capacidad económica como experiencia técnica en los trabajos establecidos en los pliegos. El procedimiento contempla además una visita previa a los edificios del Congreso por parte de las empresas participantes.
La Cámara busca así garantizar durante los próximos años el mantenimiento de un patrimonio que forma parte de la propia historia del parlamentarismo español, pero que continúa expuesto diariamente al funcionamiento de una institución que no puede detener su actividad para convertirse en museo.
Cuadros, esculturas, tapices, muebles históricos, relojes, puertas y elementos ornamentales seguirán requiriendo trabajos especializados. Para garantizar ese mantenimiento, el Congreso ha situado ahora el valor estimado de la nueva contratación en casi medio millón de euros.