Sánchez acumula problemas: los socialistas daneses dan la razón a Meloni sobre Ceuta
Mette Frederiksen, primera ministra danesa de la misma familia europea que el PSOE, reclama más expulsiones, fronteras firmes y centros de repatriación fuera de la UE tras la entrada masiva registrada en la ciudad autónoma

La primera ministra danesa, la socialista Mette Frederiksen
A Pedro Sánchez acaba de estropeársele una de sus coartadas favoritas. La respuesta más dura a la crisis de Ceuta ya no procede únicamente de Giorgia Meloni, a quien La Moncloa puede colocar sin demasiado esfuerzo en el cajón de la “ultraderecha”. También lleva la firma de Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, líder socialdemócrata y compañera del PSOE en el Partido Socialista Europeo.
Frederiksen y Meloni difundieron este lunes una declaración conjunta en la que rechazan la inmigración “descontrolada” y reclaman a la Unión Europea más expulsiones, un mayor control de las fronteras exteriores y la apertura de centros de repatriación en terceros países. Una línea política que, en España, el Gobierno de coalición suele presentar como patrimonio de la derecha más extrema.
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Las dos dirigentes sostienen que la inmigración irregular está provocando una presión creciente sobre los servicios públicos, debilitando la confianza ciudadana y generando problemas de seguridad. La declaración llega después de la entrada masiva en Ceuta y eleva todavía más la presión europea sobre un Ejecutivo español cuestionado por su respuesta a la crisis fronteriza.
La relevancia política del pronunciamiento resulta difícil de disimular: Italia y Dinamarca han liderado también una carta suscrita por 22 Estados de la UE para exigir fronteras más firmes, reducir los denominados “factores de atracción” y acelerar el retorno de quienes no tengan derecho a permanecer en territorio comunitario.
Así, el discurso de Sánchez empieza a hacer aguas. Frederiksen no es una dirigente conservadora ni una incómoda compañera de viaje de la derecha europea. Es la líder de los socialdemócratas daneses y pertenece a la misma familia política continental que el presidente español, como recoge el propio Partido Socialista Europeo.
Dinamarca lleva años demostrando que se puede defender el Estado del bienestar desde posiciones socialdemócratas y, al mismo tiempo, aplicar una política migratoria muy exigente. Frederiksen considera que controlar las fronteras no contradice la protección social, sino que constituye una condición para sostenerla y preservar la cohesión del país.
La coincidencia con Meloni deja a La Moncloa sin su refugio habitual. Cuando estas propuestas llegan desde Roma, puede agitarse la etiqueta de la ultraderecha. Cuando las firma una dirigente socialista, el comodín se desgasta. O ni aparece.
A Sánchez no debería preocuparle tanto que Meloni haya encontrado una aliada. Lo verdaderamente incómodo es que esa aliada viene de su propia familia política: de los socialistas europeos.