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Ceuta acorrala a Sánchez: crisis migratoria, caos sanitario, el poder de Marruecos, violaciones y miedo entre los vecinos

La gestión del Ejecutivo dispara las críticas contra el presidente, acusado por la oposición de permanecer al margen mientras crece la tensión

Pedro Sánchez en una comparecencia.

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Jorge Martín

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Ceuta afronta la segunda mitad de agosto todavía marcada por la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos registrada a finales de julio, una crisis que ha abierto varios frentes para el Gobierno de Pedro Sánchez. La presión migratoria se ha trasladado a la asistencia sanitaria, la seguridad y la convivencia en la ciudad autónoma, mientras la oposición reclama al Ejecutivo una respuesta que, a su juicio, no ha estado a la altura de la situación. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha definido el escenario como una crisis "cuádruple": migratoria, de salud pública, de orden público y de seguridad nacional.

Uno de los principales focos de tensión se encuentra en la Sanidad. La ministra Mónica García acudió este domingo a Ceuta, más de dos semanas después de la entrada masiva, y fue recibida a las puertas de la Delegación del Gobierno con abucheos y peticiones de dimisión. Algunos profesionales sanitarios intentaron trasladarle sus quejas por la situación de las urgencias. La visita se produjo después de varios días en los que médicos y representantes sanitarios habían reclamado más medios para afrontar el incremento de la demanda asistencial.

Mónica García contradice a los médicos

La ministra, sin embargo, rechazó hablar de "colapso sanitario". Mónica García aseguró que el sistema se encuentra "tensionado" y sometido a un "sobreesfuerzo", pero defendió que mantiene capacidad para atender a la población. Según los datos ofrecidos por Sanidad, durante los últimos quince días se ha atendido a 5.800 migrantes, 3.500 en Atención Primaria y 2.300 en el hospital. García señaló además que el Hospital Universitario de Ceuta se encuentra aproximadamente al 50% de ocupación de camas y aseguró que la presión asistencial había descendido respecto a los primeros días.

El diagnóstico del Gobierno choca frontalmente con el de los dirigentes del PP. Elías Bendodo reclamó la dimisión de Mónica García y sostuvo que las urgencias están atendiendo alrededor de 500 personas al día, cinco veces más de lo habitual. El dirigente popular también cuestionó el refuerzo anunciado por el Ejecutivo y denunció que algunos profesionales están realizando turnos adicionales para mantener la atención. El PP considera que la responsabilidad de la respuesta sanitaria corresponde al Ministerio de Sanidad y acusa al Gobierno de minimizar la situación.

La situación sanitaria también ha incorporado un componente epidemiológico. Mónica García reconoció que existe un riesgo "moderado" para los migrantes y "bajo" para los ceutíes y señaló la necesidad de mejorar las condiciones de alojamiento, higiene y aislamiento de quienes permanecen en la ciudad. Entre los problemas detectados figuran casos de tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, además de episodios de gastroenteritis. La ministra ha insistido en que las condiciones de hacinamiento son el principal factor de riesgo y ha pedido habilitar espacios adecuados para atender a estas personas.

Violaciones y miedo

A la presión sanitaria se suma la preocupación por la seguridad y por los delitos sexuales investigados desde la llegada masiva. La Guardia Civil ha identificado 15 violaciones en Ceuta desde finales de julio y mantiene abiertas investigaciones sobre otros episodios, entre ellos un supuesto intento de abuso contra una niña de diez años. 

El clima social es otro de los elementos que condicionan la situación. La presencia de miles de personas que todavía permanecen en la ciudad, unida al refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ha generado entre parte de la población una sensación de inseguridad y preocupación por la convivencia. Los testimonios recogidos estos días describen temor ante la posibilidad de sufrir incidentes en la vía pública y una percepción de incertidumbre que se mantiene aunque este fin de semana no haya tenido éxito el llamamiento del 15-A. 

El diferente modus operandi de Marruecos

Mientras tanto, la actuación de Marruecos en torno al anunciado intento de entrada del 15 de agosto ha vuelto a poner el foco en el papel de Rabat. Las autoridades marroquíes desplegaron un importante dispositivo policial en los alrededores de Castillejos y consiguieron impedir el avance de grupos que pretendían alcanzar Ceuta. Las cifras difundidas sobre las personas interceptadas rondan las 300 gracias a una operación con agentes antidisturbios, drones, helicópteros y otros medios de vigilancia. El despliegue contrasta con la magnitud de la entrada registrada el 30 y 31 de julio, por lo que surgen esas dudas sobre los intereses del país africano en esas fechas.

La diferencia entre ambos episodios ha alimentado las críticas sobre el control de la frontera. Durante el intento del 15 de agosto, Marruecos logró contener a los grupos antes de que alcanzaran territorio español, mientras que a finales de julio decenas de miles de personas consiguieron llegar a Ceuta. Ese contraste deja en evidencia a las autoridades marroquíes. Ahora interesa saber por qué la respuesta fue distinta durante la crisis de julio en relación con la del 15-A.

Pedro Sánchez, de vacaciones...

La actuación del Gobierno central se ha convertido también en uno de los principales argumentos de la oposición. Feijóo ha reclamado mayor implicación de Sánchez y ha cuestionado lo que considera una falta de respuesta ante una crisis que afecta simultáneamente a la inmigración, la sanidad y la seguridad. Vox, por su parte, ha acusado al presidente de "abandonar" Ceuta y ha reclamado medidas más contundentes, mientras el PP estudia cambios legales relacionados con el asilo y respalda la petición del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, de adoptar medidas para frenar el efecto llamada.

En el centro de todas las críticas permanece Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno continúa sus vacaciones en Lanzarote mientras la crisis de Ceuta sigue ocupando buena parte de la agenda política y de seguridad. Durante su estancia en La Mareta, residencia de Patrimonio Nacional, Sánchez ha recibido además a familiares, amigos y dirigentes políticos, entre ellos el presidente catalán Salvador Illa, que pasó allí varios días junto a su esposa. 

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