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El presidente del Sindicato Médico de Ceuta hunde el relato de una Mónica García ajena a la realidad con un mensaje de alerta claro: "Es una bomba de relojería"

La ministra insiste en que el sistema sanitario ceutí "no está colapsado", pero quienes trabajan sobre el terreno dibujan un escenario muy diferente tras atender a 5.800 migrantes en apenas 15 días. José Enrique Roviralta denuncia médicos doblando turnos, servicios desbordados y una situación epidemiológica preocupante.

Alejandro Ibáñez
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Mónica García ha abandonado Ceuta dejando detrás una tormenta considerable. De hecho muchos de los que todavía están pagando las consecuencias de lo sucedido a finales de julio creen que, literalmente, están en esa situación: totalmente abandonados. La ministra de Sanidad aterrizó este domingo en la ciudad autónoma entre pitos y abucheos para negar que exista un colapso sanitario y defender la gestión del Gobierno. Una posición que, como era de esperar, le ha colocado directamente en el ojo del huracán por negar la realidad para no perder el relato ordenado desde Moncloa.

Sin embargo, su diagnóstico choca frontalmente con el de quienes llevan más de dos semanas trabajando sobre el terreno. Los médicos hablan de servicios desbordados, profesionales doblando turnos y una crisis que califican directamente de "auténtico caos sanitario, humanitario y social". A la contestación de los sanitarios se ha sumado este lunes el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que ha cargado duramente contra la ministra y ha tachado de "absolutamente incorrecto" su comportamiento durante la visita del domingo.

En el centro del huracán está la insistencia de García en rechazar una palabra: colapso. "En Ceuta no hay un colapso sanitario", ha repetido la ministra en las últimas horas por activa y por pasiva. En su lugar habla de que Urgencias, Medicina Interna y Atención Primaria están "especialmente tensionadas" y que sus profesionales soportan un "sobreesfuerzo". Los números aportados por la propia Sanidad reflejan la magnitud del desafío: 5.800 migrantes atendidos en apenas 15 días, 3.500 de ellos en Atención Primaria y otros 2.300 en el hospital. Pero el diagnóstico que realizan desde Ceuta es mucho más preocupante.

"Auténtico caos sanitario, humanitario y social"

José Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, ha descrito en una entrevista en ESdiario TV una realidad radicalmente diferente de la trasladada por Mónica García. "No, para nada", ha respondido al ser preguntado sobre si resulta exagerado calificar de dramática la situación. "Ahora mismo estamos en una situación de auténtico caos sanitario, humanitario y social", ha asegurado.

Roviralta estima que todavía permanecen unas 10.000 personas viviendo en las calles, "en condiciones infrahumanas, de indignidad absoluta, sin acceso a agua potable, sin techo, sin hogar". El médico ha advertido de que miles de personas hacinadas, sin conocer su situación sanitaria o vacunal y sin unas condiciones higiénicas adecuadas constituyen una "bomba de relojería epidemiológica".

No está hablando, ha explicado, de que la inmigración implique necesariamente enfermedad, sino del riesgo que generan las condiciones en las que esas personas están obligadas a permanecer. "El caldo de cultivo es ideal, idóneo, para que bacterias y virus puedan propagarse libremente, primero entre ellos, lógicamente, que son los más vulnerables, y después podría saltar a la población local", ha advertido.

Una preocupación que incluso encuentra cierto reflejo en los datos aportados por la propia ministra. García ha reconocido un "riesgo epidemiológico moderado" para los migrantes, aunque lo considera "bajo" para la población ceutí. También ha informado de 18 menores con Mantoux positivo y dos casos confirmados de tuberculosis.

Un hospital para toda Ceuta y médicos doblando turnos

El problema de fondo, según Roviralta, es que esta emergencia ha golpeado a un sistema que ya estaba tensionado antes de la crisis. "Ceuta tiene un solo hospital, uno solo", ha recordado. Además, está considerada área de difícil cobertura médica, con dificultades para atraer y retener facultativos. A ello se suma que la crisis ha estallado en pleno periodo estival.

El presidente del Colegio de Médicos teme incluso que la situación provoque que algunos facultativos recién llegados decidan abandonar Ceuta, empeorando todavía más el déficit de profesionales. Su respuesta a la versión de Mónica García ha sido especialmente contundente. "No es lo mismo, cuando uno vive en Madrid, manejar cifras, datos, venir a Ceuta unas horas, irse, que estar aquí trabajando a pie de obra", ha señalado.

Roviralta ha hablado de médicos que "están doblando turnos" y haciendo "guardias extra", y de profesionales que comprueban diariamente una situación que, según sostiene, "no mejora". "La realidad es que están colapsados, están desbordados y también indignados", ha asegurado sobre los facultativos, que, según ha añadido, "se sienten desamparados por el propio Instituto Nacional de Gestión Sanitaria", dependiente directamente del Ministerio.

El médico ha relatado además que recibió comentarios desde Urgencias según los cuales antes de la visita de García se estuvieron limpiando zonas y acondicionando espacios por los que podía pasar la ministra. Incluso ha sostenido que el aire acondicionado se habría reforzado en esas áreas y que había presencia policial evitando que hubiera migrantes cerca. Se trata, en todo caso, del relato que Roviralta asegura haber recibido de profesionales del centro.

"Si no queremos reconocer la situación, mal vamos"

Roviralta se reunió personalmente con Mónica García y le trasladó dos problemas fundamentales: la dimensión de la crisis humanitaria y la falta de médicos. Su petición va mucho más allá de Sanidad. Considera que la situación "supera con creces" la capacidad de la Ciudad Autónoma y reclama la creación de un gabinete de crisis permanente del Gobierno de España, con los ministerios afectados y Pedro Sánchez al frente. Porque, para el representante médico, el primer requisito para solucionar lo que ocurre es reconocerlo.

"Lo primero es hacer un diagnóstico del problema, reconocer el problema, si se puede prevenir el problema, y después tratar el problema", ha explicado. "Y si partimos de la base de no querer reconocer la situación y no hacer un diagnóstico, o no querer aceptar un diagnóstico, mal vamos".

La presión asistencial tampoco es una abstracción. Roviralta calcula que aproximadamente un tercio de los pacientes ingresados son migrantes y asegura que las asistencias realizadas tanto en el hospital como en los centros de salud "se cuentan ya por miles".

"Nunca se ha desatendido la asistencia, todo lo contrario", ha recalcado. Como ejemplo, ha explicado que recientemente el 100% de los ingresados en su especialidad, Otorrinolaringología, eran migrantes, principalmente por fracturas.

Vivas explota contra García: "No puede venir a dar lecciones"

Pero la visita de la ministra también ha provocado el choque frontal con Juan Jesús Vivas. El presidente ceutí ha calificado este lunes de "absolutamente incorrecto" el comportamiento de García y ha considerado "lamentable" que haya tenido que producirse una crisis de estas dimensiones para que la titular de Sanidad "se digne" a visitar Ceuta.

Vivas ha acusado a García de "tratar de descargar y eludir la responsabilidad echándole la culpa al Gobierno autonómico" después de que la ministra reclamase a la Ciudad más espacios para alojar a los migrantes en condiciones adecuadas de higiene, alimentación, agua y aislamiento. "Y me quedo con lo de incorrecto, porque me dan ganas de decir otras cosas", ha advertido.

Especialmente molesto se ha mostrado después de que García hablase de "xenofobia" al referirse a quienes relacionan inmigración con enfermedades o delincuencia. "La ministra de Sanidad no puede venir a Ceuta a dar lecciones de humanidad ni de solidaridad", ha respondido Vivas.

Así, mientras Mónica García se aferra a que los datos no permiten hablar "técnicamente" de colapso, desde Ceuta médicos y Gobierno autonómico describen una realidad mucho más crítica. Y Roviralta ha resumido la distancia entre ambos relatos con una frase: "No es lo mismo manejar cifras y datos, venir a Ceuta unas horas e irse, que estar aquí trabajando a pie de obra".

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