Europa le da la espalda a Sánchez: el socialismo le deja casi solo en materia de inmigración
Ferraz busca una censura contra la primera ministra danesa por su línea dura contra Ceuta, pero únicamente los italianos respaldan la iniciativa mientras destacados partidos hermanos llevan tiempo endureciendo sus políticas fronterizas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el European Pulse Forum
Pedro Sánchez quería poner a Mette Frederiksen contra las cuerdas y la jugada amenaza con terminar enseñando sus propias costuras. El PSOE ha intentado movilizar a la familia socialdemócrata contra la primera ministra danesa por su política migratoria y, a la hora de pasar lista, sólo ha conseguido que los socialistas italianos se sienten a su lado.
Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo y dirigente del PSC-PSOE, y Peppe Provenzano, responsable de Exteriores del Partido Democrático italiano, han enviado una carta a Stefan Löfven, presidente del Partido de los Socialistas Europeos, para exigir que la posición de Frederiksen sea discutida en la próxima reunión de la organización. Quieren incluso una votación que obligue a retratarse a todos.
España
Sánchez acumula problemas: los socialistas daneses dan la razón a Meloni sobre Ceuta
Mariola López
El detonante ha sido el acercamiento de Frederiksen a Giorgia Meloni. Ambas primeras ministras publicaron el 10 de agosto una declaración conjunta contra la “inmigración descontrolada” y defendieron incrementar las deportaciones. La dirigente danesa planteó además, tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta, que la Unión Europea valorase todas las medidas posibles, incluidas actuaciones relacionadas con Schengen.
Para Ferraz, Frederiksen ha cruzado una raya. Los socialistas españoles consideran “inaceptable” que una dirigente perteneciente a su misma familia política haga suyo lo que consideran el marco de la derecha radical. Pero Copenhague no parece especialmente impresionada por la reprimenda: los socialdemócratas daneses mantienen su apuesta por una política estricta y un férreo control de las entradas.
Y ahí aparece el problema que convierte una carta interna en algo bastante más incómodo para Sánchez. Frederiksen puede representar la posición más contundente, pero hace tiempo que dejó de ser una rareza entre los socialdemócratas europeos.
Dinamarca lleva años aplicando uno de los modelos de asilo más restrictivos de Europa occidental. Pero en Suecia la socialdemócrata Magdalena Andersson también ha defendido una política migratoria estricta y restrictiva, asegurando que un eventual regreso de su formación al Gobierno no implicaría volver a abrir las puertas a una llegada masiva de extranjeros.
Alemania ofrece otra pista. El SPD participa en un Gobierno de coalición que ha endurecido las condiciones en materia de asilo y retornos. Y fuera de la Unión Europea, el laborismo británico también ha mirado hacia algunas de las recetas danesas mientras intenta contener políticamente el avance de Reform UK.
El paisaje, por tanto, resulta bastante menos cómodo para Ferraz de lo que pretende transmitir su ofensiva contra Frederiksen. Sánchez quiere que sus compañeros europeos censuren a una dirigente por endurecer la política migratoria cuando varias formaciones hermanas están recorriendo, con distintos grados y matices, esa misma dirección.
Los socialistas españoles no están completamente solos. El Partido Democrático italiano ha secundado la iniciativa y Provenzano firma la carta junto a López. Pero el respaldo termina ahí, al menos por ahora. Ninguna gran formación socialdemócrata europea se ha sumado a la ofensiva impulsada desde España.
La imagen resulta todavía más contundente porque todo nace de una crisis ocurrida en territorio español. La presión migratoria sobre Ceuta ha terminado abriendo un debate que supera con mucho la frontera de la ciudad autónoma: qué debe hacer la izquierda europea ante la inmigración irregular y hasta dónde está dispuesta a endurecer su discurso para recuperar a un electorado que se está marchando hacia la derecha.
Sánchez pretendía colocar a Frederiksen en el banquillo de los acusados de la socialdemocracia europea. De momento, la primera ministra danesa mantiene su posición y los grandes partidos hermanos guardan las distancias con la iniciativa española. Y es que Ferraz salió a buscar una condena. Y ha terminado descubriendo que la foto de quienes quieren condenar es bastante más pequeña de lo esperado.