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La crisis de Ceuta se cobra cinco ministros: el PP los reprobará y estudia ir a los tribunales

Los populares aprovecharán su mayoría absoluta en el Senado para censurar a Marlaska, Robles, Albares, Mónica García y Ana Redondo y estudian acciones judiciales tras denunciar “desacato parlamentario” por las ausencias ante la Cámara Alta

La portavoz del PP en el Senado, Alicia García

La portavoz del PP en el Senado, Alicia GarcíaPP

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Mariola López

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La factura política de Ceuta empieza a llegar a Moncloa. Y no precisamente por correo ordinario. El PP ha decidido señalar de una tacada a cinco ministros del Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la crisis migratoria y utilizará su mayoría absoluta en el Senado para reprobarlos en el primer pleno de septiembre.

Los elegidos son Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares, Margarita Robles, Mónica García y Ana Redondo. Cinco carteras diferentes para una crisis que ha terminado desbordando la frontera y alcanzando a Interior, Exteriores, Defensa, Sanidad e Igualdad. La votación está prevista, en principio, para el próximo 9 de septiembre.

Pero Génova quiere ir más lejos. La portavoz popular en el Senado, Alicia García, anunció este miércoles que su formación estudia emprender acciones judiciales para “dirimir responsabilidades” por lo ocurrido y denuncia un “desacato parlamentario” después de que varios ministros rechazaran las comparecencias extraordinarias solicitadas por la Cámara Alta.

Marlaska, Albares y Robles concentran buena parte de esa ofensiva. El PP les reprocha haber dejado plantado al Senado mientras Ceuta afrontaba las consecuencias de la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio. Los populares quieren saber qué falló en el control fronterizo, qué conversaciones mantuvo el Ejecutivo con Marruecos y por qué no se activaron otros recursos del Estado.

La ofensiva contra Mónica García y Ana Redondo tiene otro recorrido. A Sanidad le achacan no haber respondido adecuadamente al colapso provocado por miles de personas necesitadas de asistencia, mientras a la titular de Igualdad le reprochan que no haya visitado Ceuta pese a las agresiones sexuales registradas durante la crisis.

Precisamente la seguridad de mujeres y menores se ha convertido en una de las imágenes más incómodas para el Ejecutivo. Vecinos de algunas barriadas han llegado a organizar espacios específicos para protegerlas durante la noche, mientras el Gobierno trabaja ahora en soluciones para trasladar a unas 500 niñas vulnerables desde Ceuta a la Península.

Y sobre todos ellos planea una ausencia todavía mayor: la de Pedro Sánchez. El PP acusa al presidente de continuar sus vacaciones mientras ministros y administraciones intentan gestionar una crisis que lleva semanas acumulando problemas humanitarios, sanitarios, diplomáticos y de seguridad.

El Gobierno ha elegido otro escenario para rendir cuentas. Siete ministros han solicitado comparecer en el Congreso y varios de ellos lo harán a partir del 25 de agosto. Moncloa sostiene que esas comparecencias responden a la gravedad de lo ocurrido y no a la presión ejercida por el PP.

La batalla, por tanto, tiene también mucho de guerra entre instituciones. El Ejecutivo acepta explicarse en un Congreso donde necesita administrar cuidadosamente sus apoyos, pero varios de sus miembros han rechazado hacerlo durante agosto en un Senado controlado con mayoría absoluta por los populares.

Las reprobaciones, por sí mismas, no obligarán a ningún ministro a presentar su dimisión. Y algunos de los señalados conocen perfectamente el procedimiento: Marlaska, Albares y Redondo ya han sido censurados anteriormente durante esta legislatura.

Esta vez, sin embargo, la fotografía será difícil de disimular. Cinco ministros del mismo Gobierno reprobados simultáneamente por una misma crisis y una oposición estudiando si lleva además parte de la batalla a los tribunales.

Ceuta lleva semanas esperando soluciones. En Moncloa, mientras tanto, ya pueden ir haciendo sitio para cinco nuevas reprobaciones en el expediente del Gobierno de Sánchez.

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