Las enfermeras se unen al grito desesperado de Ceuta y agravan la crisis para Mónica García: exhaustas, sin recursos y al límite
Primero fueron los médicos y ahora son las enfermeras quienes alertan de una situación sanitaria extrema en Ceuta. El Consejo General de Enfermería ha reclamado incluso la declaración del estado de alarma ante un "colapso sanitario sin precedentes".

La presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta, Rosa Fuentes, en primera línea asistencial en la crisis migratoria de Ceuta.
El relato de normalidad defendido por Mónica García sobre la situación sanitaria de Ceuta sigue encontrandose de frente con las advertencias de quienes están trabajando sobre el terreno. Si primero fueron los médicos quienes hablaron de una "catástrofe asistencial" y reclamaron la intervención "urgente" de la ministra de Sanidad, ahora son las enfermeras las que han elevado todavía más la alarma: denuncian un "colapso sanitario sin precedentes" y reclaman incluso que se declare el estado de alarma en la ciudad autónoma.
El Consejo General de Enfermería (CGE) se ha sumado este miércoles a las denuncias del colegio de enfermeras ceutí y ha descrito una situación límite entre las y los profesionales: jornadas que se prolongan hasta cuatro horas más de lo establecido, falta de recursos y una carga asistencial que alcanza entre 14 y 16 pacientes por enfermera.
Un diagnóstico que vuelve a chocar con las palabras pronunciadas por García durante la crisis, cuando aseguró que la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta "no ha supuesto ningún problema" para la sanidad, defendió que había "vuelto a la normalidad" y sostuvo que no se había producido "ningún momento de colapso". Ahora, el máximo órgano de representación de la Enfermería española utiliza precisamente el término contrario: "colapso sanitario sin precedentes".
Picos de más de 1.000 asistencias en apenas 24 horas
Las cifras aportadas por las enfermeras reflejan la magnitud de la presión que aseguran estar soportando. Según el CGE, las profesionales afrontan unas 200 asistencias diarias, con picos que han llegado hasta las 1.400. La falta de medios ha provocado además que hayan tenido que atender picos de hasta 1.149 personas en apenas 24 horas.
La situación también está alterando las jornadas laborales. En Atención Primaria, según ha denunciado el Consejo, las enfermeras "están trabajando hasta las 21:00 horas, cuando su jornada termina a las 17:00 horas", una carga que se extiende también a sábados y domingos. En Urgencias se ha habilitado, además, una zona específica para los migrantes, donde cada profesional llega a atender hasta a 16 pacientes.
El CGE ha asegurado que las enfermeras se encuentran "exhaustas, sin recursos y al límite", una situación que se prolonga pese al descenso registrado en algunos puntos de atención. La asistencia hospitalaria ha bajado hasta situarse en torno a las 300-400 atenciones diarias y en Atención Primaria se contabilizan alrededor de 70-100. Sin embargo, la situación continúa siendo especialmente complicada en los asentamientos.
Las asistencias en estos lugares "siguen siendo muy elevadas" y, según ha advertido el Consejo, la escasez de profesionales está llevando a las ONG a pedir voluntarios urgentemente.
Preocupación por los brotes y las condiciones de los asentamientos
A la sobrecarga laboral se suma la preocupación de las enfermeras por las condiciones sanitarias de la población que están atendiendo. Las profesionales han alertado de la aparición de enfermedades vinculadas al hacinamiento y a la falta de higiene.
Según los cálculos trasladados por las enfermeras ceutíes, se han registrado 200 casos de gastroenteritis aguda y 20 de sarna, sin incluir los, por el momento, 24 casos detectados entre militares y que podrían aumentar porque otros 40 presentan síntomas. A ellos se suman 21 casos de impétigo y cuatro de tuberculosis. Además, existen los casos detectados en asentamientos ubicados en playas como El Trampolín o en las naves del Tarajal, donde las propias profesionales han advertido de que realizar un seguimiento resulta mucho más complejo.
El escenario descrito por las enfermeras no se limita al ámbito estrictamente sanitario. El CGE ha censurado que Ceuta "se encuentra sumida en el miedo" y ha asegurado que sus habitantes desean recuperar actividades tan cotidianas como "poder disfrutar" de las playas o "ir a comprar sin colas de racionamiento o falta de productos de primera necesidad".
"Exhaustas tanto física como psicológicamente"
La presidenta del colegio ceutí, Rosa Fuentes, ha puesto palabras al desgaste acumulado por las profesionales después de semanas sometidas a esta presión asistencial.
"Nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado"
El presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, ha ido un paso más allá y ha reclamado medidas excepcionales ante la gravedad de la situación descrita por las profesionales. Pérez Raya ha pedido establecer "un mando único en Ceuta" y destinar los medios y las previsiones que, según ha explicado, "esta emergencia territorial requiere".
El máximo responsable del CGE ha advertido de que la situación "está llevando a la profesión a la quiebra asistencial" en la ciudad autónoma y el Consejo ha reclamado directamente que se declare el estado de alarma.
Las nuevas denuncias amplían así el frente sanitario abierto en Ceuta. Ya no son únicamente los médicos quienes reclaman ayuda y cuestionan que los recursos disponibles sean suficientes. Las enfermeras se han sumado ahora al grito de auxilio, describiendo profesionales exhaustas, jornadas prolongadas, falta de medios, brotes de enfermedades y una carga asistencial que ha alcanzado picos superiores al millar de personas en un solo día.
Un escenario que vuelve a situar el foco sobre el Ministerio de Sanidad y sobre Mónica García, después de que la ministra defendiera que la crisis migratoria no había provocado "ningún problema" para la sanidad ceutí y negara que se hubiera producido "ningún momento de colapso". Médicos y enfermeras están describiendo ahora, desde Ceuta, una realidad bien distinta.