21 días después, el Gobierno desaloja la playa símbolo del caos migratorio de Ceuta
Una treintena de furgones policiales participa desde primera hora en una operación sin incidentes mientras Migraciones dispone por ahora de 1.800 plazas para un asentamiento donde permanecían más de 3.500 personas

Asentamientos en la Playa del Trampolín, desalojados por la Policía
Tres semanas, 21 días, ha tardado el Gobierno en empezar a borrar una de las imágenes más incómodas de la crisis migratoria de Ceuta. Desde las siete de la mañana de este jueves, un amplio dispositivo de Policía Nacional y Guardia Civil desaloja la playa del Trampolín, convertida desde la avalancha del 30 de julio en un gigantesco campamento improvisado donde se hacinaban miles de personas.
Una treintena de furgones policiales ha tomado la zona a primera hora y los agentes han establecido un amplio perímetro para desarrollar una operación que, por el momento, transcurre sin incidentes. Los inmigrantes están recogiendo sus pertenencias y abandonando progresivamente las chabolas levantadas durante las últimas semanas con cartones, cuerdas, plásticos y todo aquello que encontraron a mano.
No se trata únicamente de recuperar una playa. El Trampolín se había convertido en el escaparate del desbordamiento sufrido por Ceuta: miles de personas durmiendo al raso, sin instalaciones sanitarias suficientes y utilizando sus aledaños para hacer sus necesidades. Las autoridades llevan días alertando del riesgo sanitario que provoca semejante concentración de personas en condiciones precarias.
La dimensión exacta del asentamiento tampoco resulta sencilla de establecer. Fuentes policiales manejan una horquilla de entre 3.500 y 5.000 personas y uno de los indicadores utilizados son los aproximadamente 3.500 menús que llegaron a distribuirse el miércoles. Otras estimaciones locales sitúan también alrededor de 4.000 el número de personas asentadas en la zona.
Y ahí aparece el siguiente problema
Migraciones dispone desde este jueves de 1.800 plazas repartidas entre Loma Margarita y El Embolsamiento. Son 300 más de las anunciadas inicialmente por la ministra Elma Saiz y serán gestionadas con la participación de Accem y Engloba. El Gobierno asegura que la capacidad irá aumentando conforme terminen los trabajos de adecuación de los restantes emplazamientos.
El Gobierno, por tanto, comienza a vaciar un asentamiento de más de 3.500 personas cuando dispone inicialmente de alojamiento temporal para aproximadamente la mitad. Los traslados se están realizando de manera progresiva y el dispositivo prevé comenzar a mover los primeros grupos una vez se consiga concentrar a alrededor de un millar de personas.
Del “devolverlos a todos” a los campamentos temporales
El operativo añade otra fotografía a la evolución de la respuesta gubernamental desde el 30 de julio. En las primeras horas de la crisis, Interior puso el acento en acelerar las devoluciones a Marruecos. Veintiún días después, la prioridad inmediata pasa también por levantar instalaciones temporales, trasladar a quienes continúan en la calle y estudiar individualmente su situación administrativa.
Una vez instalados en los nuevos recursos, continuará la tramitación de solicitudes de protección internacional y los procedimientos de retorno para quienes legalmente puedan ser devueltos. No todos los casos permiten una expulsión automática, especialmente cuando existen peticiones de asilo o menores sujetos a una protección específica.
Esta mañana empiezan a desaparecer las chabolas de la playa. Queda por resolver algo bastante más complicado: dónde colocar a todos sus ocupantes y qué hacer después con ellos. La normalidad en Ceuta, de momento, queda demasiado lejos.