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El Gobierno de Illa no activa el Es-Alert: 11 heridos y 400 evacuados por las lluvias

Protección Civil admite que la previsión no justificaba el aviso masivo pese a las precipitaciones torrenciales; nueve afectados continúan hospitalizados y los alcaldes exigen actuaciones estructurales para evitar otra catástrofe en la Costa Dorada

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa

El presidente de la Generalitat, Salvador IllaKike Rincon

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Sandra Sánchez

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Los móviles no sonaron. El agua, en cambio, entró en campings, viviendas, carreteras y estaciones durante la madrugada del sábado. El temporal que golpeó la costa de Tarragona deja 11 heridos —una menor en estado crítico— y alrededor de 400 evacuados, pero el Gobierno de Salvador Illa decidió no activar el sistema Es-Alert para advertir directamente a la población.

El episodio más violento se concentró entre las tres y las cinco de la madrugada en el Baix Penedès y el Tarragonès. Protección Civil contabilizó unas 800 llamadas al 112, mientras los Bomberos afrontaron cerca de 300 servicios. Para entonces, el agua ya había derribado muros, arrastrado vehículos y convertido varias calles en auténticos torrentes.

La situación más grave se produjo en Roda de Berà. El desplome de un muro alcanzó a una familia y dejó a una joven de 17 años ingresada en estado crítico. Uno de sus padres resultó herido grave y el otro sufrió lesiones de menor consideración. Nueve de las personas atendidas continuaban hospitalizadas este domingo.

Una previsión que se quedó corta

La Generalitat admite que no envió el Es-Alert, aunque mantiene que actuó correctamente. Su explicación es que el Servei Meteorològic de Catalunya no comunicó durante las horas decisivas unas condiciones que alcanzasen el nivel necesario para justificar el aviso masivo.

La previsión contemplaba acumulaciones cercanas a los 90 litros por metro cuadrado. La realidad pasó por encima: se registraron 145 litros en El Vendrell y 136 en Torredembarra. Un observador local no homologado llegó a medir 276 litros en la costa de Roda de Berà.

El mensaje público de Illa apareció cuando la peor parte del temporal ya había dejado heridos, rescates y desalojos. El presidente catalán aseguró estar “muy pendiente” y pidió “máxima precaución”, evitar desplazamientos y no acercarse a ríos, rieras o barrancos. La prudencia llegó a las redes sociales. A los teléfonos de los afectados, no.

Unas 300 personas fueron evacuadas del camping Arc de Berà y otro centenar tuvo que abandonar una discoteca de El Vendrell. También quedaron anegadas la estación de Sant Vicenç de Calders y la N-340, con importantes afectaciones ferroviarias y viarias.

Los alcaldes exigen obras

Los regidores de El Vendrell y Roda de Berà reclaman ahora soluciones “estructurales”. Advierten de que la vía ferroviaria y la carretera funcionan como barreras que dificultan la evacuación del agua. El alcalde de Roda exige a Adif que haga la línea más permeable y gaste “lo que haga falta”.

La Generalitat puede escudarse en una previsión insuficiente. Lo que difícilmente podrá vender es que su sistema de alerta cumplió su función. Cuando Tarragona necesitó que sonaran los móviles, únicamente se escuchaba el agua.

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