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“En septiembre, novedades”: amenaza judicial de Ábalos a Pedro Sánchez

El ex ministro y ex número dos del PSOE no está dispuesto a conformarse con su negro futuro carcelario. Puede haber ‘vendetta’, así lo afirma su entorno a ESdiario

Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa, en la sede del PSOE.Europa Press

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El verano no ha conseguido cerrar el frente judicial que más quebraderos de cabeza ha dado al entorno de Pedro Sánchez. Al contrario. Una enigmática frase pronunciada por el entorno de José Luis Ábalos amenaza con convertir el mes de septiembre en un nuevo punto de inflexión para el Gobierno. “En septiembre habrá novedades”. Cuatro palabras, aparentemente inocentes, pero que adquieren una dimensión muy distinta cuando quien las pronuncia es el círculo del que fuera hombre fuerte de Sánchez y ex secretario de Organización del PSOE.

La advertencia llega además en un momento especialmente delicado. Ábalos continúa peleando judicialmente contra la condena del Tribunal Supremo a 24 años y tres meses de prisión por el denominado caso Mascarillas y su defensa ha emprendido ya el camino que puede llevarle hasta el Tribunal Constitucional. El pasado 15 de julio presentó ante el propio Supremo un incidente de nulidad contra la sentencia, paso previo a un eventual recurso de amparo.

Pero es precisamente la forma de responder de su entorno la que ha encendido las especulaciones. Preguntados por el futuro judicial de Ábalos y por los próximos movimientos de su defensa, quienes le rodean no han querido entrar en detalles. Se han limitado a dejar esa frase: “En septiembre habrá novedades”, han afirmado a ESdiario. Sin explicar cuáles. Sin adelantar si se trata de una decisión del Supremo, de un nuevo movimiento jurídico o de alguna otra iniciativa que pueda alterar el escenario.

Y ahí aparece la inquietud. Porque Ábalos no es un personaje cualquiera dentro de la historia política de Pedro Sánchez. Fue uno de sus principales apoyos durante su regreso a la dirección del PSOE y posteriormente ocupó un puesto central en el Gobierno. La relación entre ambos terminó abruptamente, pero durante años Ábalos estuvo en el núcleo más próximo al presidente. Por eso, cualquier movimiento suyo sigue siendo observado con lupa en La Moncloa.

La frase tiene todo el aspecto de una amenaza velada. No porque el entorno de Ábalos haya anunciado públicamente ningún ataque contra Sánchez, sino porque mantiene abierta la puerta a nuevos movimientos justo cuando el exministro se encuentra inmerso en una batalla judicial de enorme trascendencia. Y en política, especialmente cuando existen tantos silencios acumulados, las frases ambiguas pueden resultar bastante más inquietantes que las declaraciones explícitas.

La estrategia jurídica está perfectamente definida. Primero, intentar que el Tribunal Supremo revise la sentencia mediante el incidente de nulidad. Si esa vía no prospera, la defensa pretende acudir al Tribunal Constitucional alegando vulneraciones de derechos fundamentales. Entre sus argumentos figura la cuestión de la competencia del Supremo después de que Ábalos perdiera su condición de aforado, además de sus objeciones al acceso a determinadas pruebas digitales y al peso concedido al testimonio de Víctor de Aldama.

La defensa también ha pedido la suspensión de la ejecución de la condena mientras se resuelve el incidente de nulidad. Todo ello dibuja un otoño judicial especialmente intenso para el antiguo dirigente socialista. Y, mientras los abogados preparan sus siguientes movimientos, su entorno se encarga de alimentar todavía más la expectación con un mensaje que no concreta nada pero sugiere que algo está por llegar.

En Moncloa, lógicamente, la nueva “amenaza velada” preocupa y mucho. Pedro Sánchez conoce perfectamente la posición que Ábalos ocupó durante su ascenso político y sabe también que cualquier novedad procedente de su antiguo número dos puede volver a colocar al Gobierno ante un escenario incómodo. El problema para el presidente no es únicamente lo que Ábalos pueda hacer, sino la incertidumbre sobre lo que todavía pueda tener guardado.

Porque el ex ministro ha demostrado durante los últimos meses que no siempre ha optado por el silencio. Antes de su actual batalla judicial ya había realizado declaraciones y movimientos que fueron interpretados como avisos al entorno socialista. En otras ocasiones incluso ha apuntado hacia cuestiones que afectan directamente al Gobierno y al entorno de Sánchez, alimentando las especulaciones sobre hasta dónde podría llegar.

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El contexto tampoco ayuda a La Moncloa. El frente judicial que afecta al entorno del presidente continúa abierto en distintos escenarios y el nuevo curso político estará inevitablemente condicionado por los procedimientos que afectan a antiguos dirigentes socialistas y personas próximas al jefe del Ejecutivo. El caso Ábalos es, por tanto, una pieza más de un tablero mucho mayor.