Cámara baja
Marlaska escurre el bulto en Ceuta: ni un error, ataques a la derecha y silencio sobre Marruecos y Margarita Robles
El ministro del Interior, que cifra en 5.000 los inmigrantes que quedan en la ciudad, comparece en el Congreso por la crisis migratoria, evita asumir responsabilidades y carga contra PP y Vox por denunciar la situación mientras esquiva sus discrepancias con Defensa y el CNI y cualquier reproche a Rabat

El ministro de Interior, Fernando Grande Marlasaka
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido en el Congreso para explicar la gestión del Gobierno durante la crisis de Ceuta y su intervención ha dejado una conclusión clara: ningún error, ninguna autocrítica y buena parte de la culpa colocada sobre la oposición. El ministro ha evitado reconocer fallos en la actuación de Interior durante la entrada masiva de inmigrantes de los días 30 y 31 de julio. Tampoco ha querido entrar en su enfrentamiento con la ministra de Defensa, Margarita Robles, por la supuesta alerta previa del CNI sobre una posible entrada masiva.
Marlaska no ha dado ni una explicación sobre esa controversia con Margarita Robles ni una asunción de responsabilidades, se ha limitado a afirmar que habrá que “extraer las lecciones necesarias” para prevenir una situación similar en el futuro, mientras anunciaba mejoras en la valla y nuevos medios de vigilancia, entre ellos embarcaciones, drones submarinos y sistemas de vigilancia aérea.
Donde sí ha sido contundente Marlaska es contra PP y Vox. El ministro del Interior ha relacionado los altercados registrados en las últimas horas en Ceuta, incluidos los ataques a militares y los incidentes en torno a los campamentos, con “los discursos de la ultraderecha y ahora también de la derecha”. Ha acusado a ambos partidos de “incitar al odio” y ha criticado expresiones como “invasores, delincuentes o cazar inmigrantes”. La estrategia resulta llamativa: mientras Ceuta atraviesa una crisis extraordinaria, con ciudadanos protestando y militares que han sufrido ataques, el ministro ha dedicado buena parte de su intervención a señalar a quienes denuncian la situación. El mensaje de Marlaska ha sido, en esencia, que el problema no está en el Gobierno, sino en el lenguaje de sus adversarios.
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También ha llamado la atención aquello de lo que el ministro del Interior no ha hablado, más allá de evitar pronunciarse sobre las discrepancias con Margarita Robles acerca de la información que supuestamente manejaban los servicios de inteligencia antes de la entrada masiva. Tampoco ha convertido a Marruecos en protagonista de su intervención, pese a que la crisis se originó en la frontera con el país vecino y varios partidos como Sumar y Vox sí han cargado contra el régimen marroquí. Frente a ello, Marlaska ha destacado que “la colaboración sostenida y eficaz” con Marruecos sirvió para el “retorno masivo” de las personas que habían entrado en Ceuta.
El ministro del Interior ha cifrado en unos 5.000 los migrantes que todavía permanecen en Ceuta. Según Marlaska, Interior reforzó la vigilancia marítima después de la sentencia del Tribunal Supremo que impedía aplicar determinados mecanismos de rechazo en frontera a quienes accedieran a nado. Ahora el Gobierno pretende acelerar los procedimientos legales para devolver a quienes no tengan derecho a permanecer en España, mientras quienes soliciten protección internacional y cumplan los requisitos podrán acceder al procedimiento de asilo. Sobre el papel, el objetivo es claro: retorno para quien no tenga derecho a quedarse y protección para quien sí reúna las condiciones legales.