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Al mes de la invasión, Marruecos y Sánchez preocupados con Jabaroot

La irrupción del grupo de hackers, autor de importantes filtraciones sobre los servicios secretos marroquíes, añade una nueva incógnita geopolítica a la crisis abierta tras la entrada masiva en la Ciudad Autónoma de Ceuta

El grupo de hackers JABAROOT trae de cabeza a Sánchez y Marruecos

El grupo de hackers JABAROOT trae de cabeza a Sánchez y MarruecosIA

Eugenio Narbaiza
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Cuando apenas se ha cumplido un mes desde que se produjera la invasión de 70.000 personas procedentes de Marruecos en la Ciudad Autónoma de Ceuta, todo parece indicar que la resolución de esta grave situación puede ir para largo. Se trata de uno de los incidentes más graves que ha sufrido España desde el inicio de la democracia, junto con el intento de declarar la independencia de Cataluña.

Así se desprende de informes elaborados por la Policía española, que baraja la posibilidad de que tanto los problemas de convivencia en la ciudad como la situación de los invasores no queden resueltos antes del próximo mes de noviembre. Deben tenerse en cuenta la tardanza del Gobierno en reaccionar ante lo sucedido y la falta de medidas concretas adoptadas por el Ejecutivo de la nación.

La actuación gubernamental está enfocándose más en la resolución de una crisis humanitaria que en la vulneración de la integridad territorial española. Además, existen elementos geopolíticos que alimentan la sensación de que todo lo sucedido pudo ser provocado desde los aledaños del Gobierno marroquí. Desde el primer momento, en lugar de intentar resolver el problema causado a su vecino español, Marruecos ha vuelto a reivindicar como propias Ceuta y Melilla, sin atender a la historia, a su pertenencia al territorio español y, por tanto, a la Unión Europea.

En este problema diplomático provocado por la invasión ha aparecido un elemento nuevo: el grupo de hackers JABAROOT. La organización ha publicado una lista con 70.000 miembros y colaboradores de los servicios secretos alauitas y sostiene que algunos de ellos podrían haber participado en esta operación contra España.

Este grupo de hackers hizo su primera aparición en abril de 2025, cuando reivindicó un ataque contra la Caja Nacional de la Seguridad Social de Marruecos. También ha señalado como objetivos a ministerios, al sistema judicial y a otros organismos marroquíes, de los que ha publicado datos y mensajes con carga política.

Durante 2025 y 2026 ha filtrado informaciones centradas en los servicios de seguridad, altos cargos, la Casa Real marroquí y materiales atribuidos a los servicios de inteligencia. Algunas de las actuaciones de JABAROOT han sido desmentidas por las autoridades marroquíes, que niegan la autenticidad de parte de la información filtrada y atribuyen algunos datos a vulneraciones anteriores.

Todo parece indicar que la pretensión de este grupo, que firma sus actuaciones con las siglas DZ —un término que induce a pensar en una posible relación con Argelia—, podría ser erosionar la confianza en las instituciones marroquíes e influir en el debate político mediante la generación de impacto mediático.

Entre sus redes de difusión figura un canal de Telegram cuya cuenta, al parecer, ha sido eliminada, además de distintos foros especializados. El grupo cambia de espacio cuando alguno de los medios que utiliza termina siendo cerrado.

Su nivel técnico parece elevado, tanto por la selección de los objetivos como por el tipo de acceso a las bases de datos. Algunos expertos, sin embargo, sugieren que el conocimiento interno de las instituciones ha podido facilitar determinadas intrusiones.

Desde el punto de vista metodológico, JABAROOT no actúa como un grupo clásico de ransomware, sino como una organización de activistas digitales con objetivos estratégicos, más cercanos a la influencia política que al lucro derivado de un posible secuestro de información. Esta circunstancia ha llevado a distintos servicios de inteligencia a iniciar una vigilancia especial. En cualquier caso, conviene distinguir entre la narrativa difundida por el grupo, los hechos comprobados y las filtraciones cuya autenticidad ha podido ser verificada.

JABAROOT, al que algunos atribuyen un origen argelino y otros consideran formado por una mezcla de integrantes argelinos y marroquíes, no muestra una ideología clásica. Parece combinar el hacktivismo, el discurso anticorrupción y la oposición al aparato de poder marroquí, con una narrativa en ocasiones próxima a las posiciones argelinas, aunque no existen evidencias de vínculos orgánicos con ningún Estado.

Tampoco se ha documentado un marco ideológico estructurado ni una vinculación con organizaciones extremistas. Su actividad se centra en denunciar la corrupción, rechazar lo que denomina el “Majzén” y debilitar la credibilidad de las instituciones mediante filtraciones.

Esta forma de actuar, analizada desde el ámbito de la inteligencia, cambiaría la naturaleza del fenómeno si finalmente se demostrara que entre sus integrantes existen antiguos miembros de los servicios de seguridad. En ese caso, podría dejar de hablarse exclusivamente de hacktivismo para entrar en el terreno de las posibles operaciones híbridas, las filtraciones interesadas y las luchas internas de poder.

Dado este comportamiento, gana peso entre distintos servicios de inteligencia la sospecha de que JABAROOT podría contar en sus filas con ciudadanos marroquíes. No se descarta que antiguos agentes o personas con un conocimiento profundo de las estructuras del Estado alauita formen parte del grupo.

Precisamente estas actuaciones se están convirtiendo en una de las principales preocupaciones de los servicios de inteligencia marroquíes y españoles. Respecto a España, la posición del grupo resulta ambivalente y prudente. No considera al país un objetivo principal, aunque ha mencionado a Pedro Sánchez en relación con el “caso Pegasus”, sin aportar hasta el momento pruebas públicas.

Por esa razón, no existen indicios verificables de una agenda dirigida específicamente a desestabilizar al Gobierno español. España aparece de forma indirecta, como consecuencia del contexto geopolítico y de crisis concretas, más que por una intención manifiesta de actuar contra el Ejecutivo o la democracia española.

Finalmente, cabe señalar que, en estos momentos, todo apunta a que los organizadores de la invasión podrían quedarse solos, pese a que esta se habría producido con el consentimiento de las altas instancias marroquíes. Estas últimas podrían haberse apartado, conscientes de que Estados Unidos no permitiría que Marruecos controlara el estrecho de Gibraltar ni la entrada al Mediterráneo.

A este escenario se añade que, durante la crisis, una de las bases de utilización conjunta hispano-estadounidense, la base aérea de Morón, ha incrementado su actividad durante los últimos días.

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