El Gobierno activa 27 millones para desmontar la central nuclear de Almaraz pese a prorrogarla hasta 2030
Enresa mantiene en marcha los trabajos técnicos para preparar el cierre de la planta extremeña aunque Transición Ecológica acaba de ampliar su funcionamiento

Central nuclear de Almaraz
El Gobierno mantiene abierto el proceso técnico para preparar el desmontaje de la central nuclear de Almaraz mientras, al mismo tiempo, ha autorizado que sus dos reactores continúen funcionando hasta junio de 2030.
La sociedad pública Enresa, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, tiene adjudicado un contrato de alrededor de 27,4 millones de euros para desarrollar la ingeniería necesaria de cara al desmantelamiento de la planta extremeña.
El encargo incluye la elaboración de proyectos, documentación técnica y trabajos de ingeniería necesarios para preparar la futura autorización de desmantelamiento de Almaraz. La adjudicación recayó en un consorcio formado por Westinghouse Electric y Empresarios Agrupados Internacional.
Los trabajos no se han detenido después de la decisión adoptada este mes de agosto por el departamento que dirige Sara Aagesen.
Transición Ecológica ha ampliado la autorización de explotación de los dos reactores de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. El calendario anterior contemplaba que Almaraz I dejara de operar en 2027 y Almaraz II lo hiciera en 2028.
La prórroga permite así mantener la central en funcionamiento durante varios años más, aunque Enresa continuará desarrollando de forma paralela los preparativos necesarios para su clausura definitiva.
El desmontaje continúa sobre la mesa
La planificación de Enresa establece que los trabajos previos al desmantelamiento deben comenzar con varios años de antelación respecto al cese definitivo de actividad.
Por este motivo, la empresa pública considera que la ampliación concedida hasta 2030 no obliga a modificar el contrato ya adjudicado ni a detener los trabajos que se encuentran en marcha.
El objetivo del encargo es disponer con antelación de la ingeniería, los proyectos de obra y la documentación que será necesaria cuando llegue el momento de solicitar formalmente el desmantelamiento de las instalaciones.
La propia autorización concedida por el Gobierno mantiene además la obligación de que los responsables de Almaraz continúen colaborando con Enresa en los preparativos relacionados con el futuro cierre de la planta.
El escenario deja así a la central extremeña con dos calendarios avanzando simultáneamente: uno destinado a prolongar su explotación hasta 2030 y otro enfocado a preparar técnicamente su posterior desmontaje.
La extensión de la actividad de Almaraz fue solicitada por sus propietarios, Iberdrola, Endesa y Naturgy, después de que el futuro de la planta se convirtiera en uno de los principales puntos de debate de la política energética española.
El Gobierno ha presentado esta ampliación como una medida limitada a Almaraz y mantiene, por ahora, el objetivo de completar el cierre del parque nuclear español en 2035.
Las eléctricas, sin embargo, han planteado la posibilidad de prolongar también la actividad de otras centrales españolas cuando se acerquen las fechas previstas para su clausura.
Almaraz será una de las instalaciones que concentren primero ese proceso. Mientras sus dos reactores seguirán produciendo electricidad hasta 2030, Enresa continuará utilizando el contrato adjudicado para disponer del diseño y de la documentación necesaria para ejecutar su futuro desmantelamiento.