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Rusia planta cara a Sánchez por sus acusaciones sobre Ceuta y le exige pruebas: “Deben existir hechos concretos”

Moscú reclama al Gobierno español que demuestre la supuesta conexión rusa con la campaña de desinformación que habría alentado la avalancha migratoria. La respuesta llega apenas horas después de que Israel acusara al presidente de “mentir descaradamente”.

Pedro Sánchez en su entrevista en la SER

Pedro Sánchez en su entrevista en la SER

Luis Sordo
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Pedro Sánchez buscó este lunes responsables de la histórica crisis migratoria de Ceuta lejos de Marruecos y la respuesta internacional no ha tardado en llegar. Primero fue Israel. Ahora es Rusia la que planta cara al presidente del Gobierno y le reclama que ponga encima de la mesa las pruebas que sostienen sus afirmaciones.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha exigido este martes al Ejecutivo español que aporte evidencias sobre la supuesta participación de redes vinculadas a Moscú en la campaña de desinformación que habría contribuido a desencadenar la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

La portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha sido especialmente clara: “Cuando hay acusaciones, debe haber hechos concretos” que posteriormente puedan verificarse antes de que esas acusaciones puedan ser tomadas en serio. Moscú eleva así el tono frente al Gobierno español después de que el Kremlin ya negara el lunes cualquier implicación en lo sucedido.

Sánchez exonera a Marruecos y mira hacia Rusia e Israel

El origen del nuevo frente diplomático está en la entrevista concedida por Sánchez a Aimar Bretos en la Cadena SER. El presidente defendió allí que la cooperación de Marruecos durante la crisis había sido “francamente positiva” y aseguró que el Gobierno no dispone de información que permita responsabilizar al país vecino de la avalancha.

En cambio, Sánchez puso el foco en los bulos difundidos a través de redes sociales “asociadas tanto a Rusia como a Israel y a una internacional ultraderechista”, a las que acusó de utilizar la inmigración para atacar a España y a Europa. El propio presidente matizó que esto no significa necesariamente que detrás se encuentre un actor estatal y reconoció que el Ejecutivo todavía no dispone de un conocimiento completo sobre lo ocurrido.

Una explicación que, lejos de cerrar la polémica, ha abierto dos frentes diplomáticos en apenas 24 horas.

Porque Rusia no ha sido la única en reaccionar. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, acusó este lunes a Sánchez de estar “mintiendo descaradamente” y rechazó cualquier responsabilidad israelí en los acontecimientos de Ceuta. Sa'ar fue todavía más lejos al asegurar que las acusaciones del presidente no servirán para distraer la atención de lo que calificó como su “fracaso vergonzoso” en la gestión de los asuntos internos españoles.

Moscú quiere pruebas

Ahora Rusia coloca la pelota directamente en el tejado de Moncloa: si existen redes vinculadas a Moscú que contribuyeron de manera decisiva a alentar la crisis, quiere conocer los datos que sostienen esa afirmación.

La respuesta resulta especialmente incómoda para Sánchez porque durante su propia entrevista reconoció que la investigación sobre el origen de la avalancha todavía continúa y que el Gobierno no conoce por completo qué ocurrió los días 30 y 31 de julio.

Mientras tanto, Marruecos queda fuera de las sospechas expresadas públicamente por el presidente. Sánchez insistió en la SER en la buena cooperación de Rabat y defendió que, sin la colaboración marroquí, la situación de Ceuta habría sido todavía peor.

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