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El documento que reaparece tras el robo del Tesoro de Villena: el PSOE de Cerdán tasó nueve piezas de oro meses antes del giro del MUVI

El acta municipal de 2024 precedió al traslado definitivo del original al MUVI. En 2017, el Estado blindó por BOE parte del Tesoro frente a pérdida o sustracción, una garantía que ya no estaba vigente cuando fue robado en 2026.

Imagen del Tesoro de Villena.

Imagen del Tesoro de Villena.MUSEO DE VILLENA. EuropaPress

Patricia Rodríguez Corchado

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El robo del Tesoro de Villena ha obligado a releer documentos que hasta hace unos días apenas parecían formar parte de la rutina administrativa de un museo. Uno de ellos, fechado el 26 de febrero de 2024, resulta ahora especialmente significativo porque la Junta de Gobierno Local autorizó aquel día el préstamo al MARQ de Alicante de nueve piezas originales del conjunto y fijó para todas ellas una tasación conjunta de 493.000 euros. El lote incluía cuatro brazaletes, tres cuencos, una botella y un aplique, y las piezas podían permanecer fuera de Villena entre el 1 de marzo y el 5 de mayo de aquel año, según consta en el acta oficial del Ayuntamiento. El acuerdo fue adoptado durante el mandato del socialista Fulgencio Cerdán, aunque el alcalde no asistió a aquella reunión concreta de la Junta de Gobierno.

Aquel documento habría pasado prácticamente desapercibido de no ser por lo ocurrido dos años después. La salida temporal de esas nueve piezas se produjo apenas unos meses antes de que el Ayuntamiento culminara el cambio más importante en la forma de exhibir el Tesoro en décadas: abandonar la etapa en la que una réplica atendía buena parte de la demanda turística y colocar el conjunto original en el centro del nuevo Museo de Villena, el MUVI. El 27 de agosto de 2026, parte de aquel Tesoro desapareció tras un asalto ejecutado en apenas unos minutos, cerrando de forma abrupta una historia de custodia que había comenzado 63 años antes.

El Tesoro de Villena fue localizado el 1 de diciembre de 1963 en la Rambla del Panadero después de que la aparición previa de varios objetos de oro permitiera al arqueólogo José María Soler seguir la pista del yacimiento. El hallazgo acabaría compuesto por 67 piezas de oro, plata, hierro y ámbar, con más de nueve kilos de oro de extraordinaria pureza, y su importancia fue inmediata. La documentación oficial que años después sirvió para declararlo Bien de Interés Cultural lo situó entre los grandes conjuntos de orfebrería prehistórica europeos, mientras Villena lograba conservarlo en la localidad frente a la posibilidad de que terminara depositado de forma permanente en Madrid. Aquella permanencia quedó vinculada desde el principio a la necesidad de garantizar unas condiciones especiales de seguridad.

Durante los primeros días, las piezas llegaron incluso a permanecer en casa de José María Soler antes de que comenzaran a habilitarse soluciones específicas de custodia, y ya en las Navidades de 1963 se organizó su primera exposición pública. La preocupación por la seguridad cristalizó definitivamente en 1967, cuando el Ayuntamiento compró una caja de seguridad específica para custodiar los tesoros arqueológicos. No fue una instalación provisional, sino una estructura que permaneció en uso durante décadas y sobrevivió incluso a posteriores reformas del museo. De hecho, la documentación administrativa todavía describía en 2003 al Tesoro como depositado en un “cofre de seguridad” que servía al mismo tiempo como expositor, una fórmula que resume buena parte del modelo de custodia que marcó su historia: el lugar donde el público contemplaba el oro era, a su vez, el principal elemento físico que lo protegía.

Pese a ese sistema, el Tesoro nunca estuvo completamente inmóvil. Apenas un año después de su descubrimiento ya había salido de Villena, cuando el 18 de diciembre de 1964 fue trasladado a Alicante para ser mostrado en la Diputación Provincial a Manuel Fraga Iribarne, entonces ministro de Información y Turismo. Fue la primera de una larga serie de salidas temporales que se prolongarían durante décadas y que demuestran que la movilidad del oro no era una excepción introducida por un gobierno concreto, sino una práctica asumida bajo distintas administraciones siempre que existieran condiciones de traslado y custodia.

La salida más extraordinaria llegó en 1970, cuando el 16 de marzo de aquel año el Tesoro partió hacia Osaka para formar parte de la Exposición Universal de Japón. La operación se realizó por Orden Ministerial y mantuvo al conjunto fuera de Villena durante aproximadamente siete meses, hasta su regreso el 21 de octubre. Aquel episodio refleja hasta qué punto la historia del Tesoro está también marcada por viajes, seguros, autorizaciones y desplazamientos de enorme complejidad, porque el conjunto cruzó medio mundo y regresó a su lugar de custodia sin incidentes.

Seis años después volvió a salir. En diciembre de 1976 fue trasladado a Alicante con motivo de la visita de Juan Carlos I y la reina Sofía, y una vez terminado el acto regresó nuevamente a Villena. La llegada de la democracia tampoco puso fin a los préstamos. En 1991, durante la Alcaldía del socialista Salvador Mullor, el Tesoro completo pasó parte del verano en Madrid para participar en una exposición sobre orfebrería prerromana, permaneció allí durante julio y agosto y posteriormente volvió a su museo. Más tarde, bajo gobiernos del Partido Popular, continuaron las cesiones: entre 1997 y 1998, un brazalete y una botella de oro recorrieron Alicante, Murcia, Valencia y Elche dentro de una exposición itinerante; en 1999, tres botellas de plata fueron trasladadas a Madrid para ser restauradas; en 2000 el conjunto volvió al MARQ de Alicante y en 2001 se autorizó un nuevo préstamo de piezas a Valencia.

La secuencia demuestra que la salida temporal del oro nunca fue patrimonio de una sigla política concreta. PSOE, PP, Los Verdes y gobiernos anteriores autorizaron en distintas épocas desplazamientos de piezas o del conjunto completo. Lo relevante no era que el Tesoro viajara, sino las condiciones bajo las que salía y el modelo de custodia al que regresaba después.

En 2005, la protección jurídica del conjunto se reforzó definitivamente con su declaración como Bien de Interés Cultural, y ese mismo periodo coincidió con el nacimiento de otro proyecto que acabaría transformando la historia del Tesoro: el traslado de las colecciones municipales a la antigua Electroharinera. La idea comenzó a tomar forma durante la etapa de Vicenta Tortosa, del PSOE, siguió avanzando bajo la Alcaldía de Celia Lledó, del Partido Popular, pasó después a manos de Francisco Javier Esquembre, de Los Verdes, y terminó culminándose durante los mandatos de Fulgencio Cerdán, del PSOE. 

La seguridad formó parte de esas preocupaciones mucho antes de la inauguración. En 2017, durante el mandato de Esquembre, el propio Ayuntamiento reconocía que quedaban pendientes actuaciones por cientos de miles de euros relacionadas con la finalización del museo y entre esas necesidades citaba expresamente las alarmas y la seguridad del futuro Museo Arqueológico y del Tesoro de Villena. La cifra manejada entonces rondaba los 500.000 euros, aunque no estaba destinada exclusivamente a seguridad, sino que formaba parte de un paquete más amplio de actuaciones pendientes. Aun así, el documento deja claro que la protección específica del Tesoro estaba identificada ya entonces como una de las condiciones necesarias para completar el edificio.

Ese mismo año volvieron a salir piezas originales. Cuatro objetos del Tesoro viajaron al Museo Arqueológico Nacional para participar en la exposición “El poder del pasado”, y en esa ocasión el BOE recogió expresamente una garantía del Estado frente a pérdida, sustracción o daños durante el préstamo. El oro volvió nuevamente a Villena, manteniendo la lógica histórica de una salida temporal seguida de un regreso a su sistema habitual de custodia.

El siguiente gran cambio político llegó en 2019, cuando Fulgencio Cerdán, del PSOE, asumió la Alcaldía. Cerdán heredó un proyecto museístico que llevaba años acumulando dificultades, pero sería durante sus mandatos cuando se completaría el nuevo MUVI y se adoptaría el modelo de exhibición existente en 2026. Pocos meses después de su llegada cerró definitivamente el antiguo Museo Arqueológico José María Soler y, durante la transición, el Ayuntamiento recurrió a una solución que hoy resulta especialmente significativa: utilizar una réplica exacta del Tesoro para mantener vivo su atractivo turístico mientras las piezas originales permanecían bajo otras condiciones de custodia.

La réplica no fue un fracaso ni un recurso residual. En 2022, con solo doce horas semanales de apertura, la sala dedicada a la reproducción recibió 5.387 visitantes en ocho meses, y en 2023 la cifra superó los 7.000. Villena disponía así de un modelo capaz de atraer miles de visitantes sin necesidad de colocar de forma permanente ante el público los originales, mientras el Ayuntamiento avanzaba en la musealización definitiva del nuevo edificio.

En noviembre de 2022, la Junta de Gobierno adjudicó a la UTE formada por Patrimonio Inteligente y Adara Consultoría de Proyectos el diseño y ejecución de la exposición permanente del MUVI por más de 438.000 euros. El proyecto incluía expresamente el espacio destinado al Tesoro y contemplaba la instalación de vitrinas y el montaje de las piezas, de modo que aquella actuación marcó la recta final del nuevo museo y preparó el escenario para el cambio que llegaría en 2024.

Fue entonces cuando apareció el documento que hoy cobra una importancia especial. El 26 de febrero de 2024, la Junta de Gobierno Local autorizó el préstamo al MARQ de nueve piezas originales y fijó su tasación conjunta en 493.000 euros. El acuerdo detallaba las piezas, establecía el periodo exacto de la cesión y fue adoptado bajo el gobierno municipal de Cerdán, aunque el alcalde figuró como ausente en aquella sesión. Aquel lote regresó a Villena apenas unas semanas antes de que el Ayuntamiento cerrara definitivamente la etapa de la réplica.

El 3 de abril de 2024, el Consistorio anunció que la exposición provisional iba a clausurarse. El propio comunicado reconocía que había superado los 7.000 visitantes durante el año anterior, pero avanzaba que el nuevo MUVI abriría mostrando las piezas originales. El cambio se hizo definitivo en junio, cuando el Ayuntamiento presentó el Tesoro auténtico como el gran elemento de proyección internacional del nuevo museo y utilizó expresamente la expresión “reclamo internacional”. La inauguración institucional contó además con presencia del Gobierno central, a través del entonces secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España.

El oro original dejaba así de ser únicamente una colección que podía salir en préstamo bajo condiciones excepcionales o ser sustituida por una reproducción y pasaba a ocupar de manera permanente el centro del nuevo discurso museístico. El salto fue también político y turístico. En 2025, la ministra de Ciencia, Diana Morant, visitó personalmente el MUVI y recorrió la Sala del Tesoro, y poco después el museo logró situarse entre los 34 nominados a los European Museum of the Year Awards de 2026. El MUVI no ganó el galardón principal, pero su candidatura fue presentada por el Ayuntamiento como una confirmación de su entrada en el circuito museístico europeo.

Esa proyección internacional convivió con una evolución presupuestaria que después del robo ha quedado bajo escrutinio. La partida municipal específicamente denominada “Seguridad y vigilancia MUVI” estaba dotada con 10.000 euros en 2025 y en el presupuesto inicial de 2026 quedó reducida a 3.000. El descenso fue de 7.000 euros, un 70%, aunque ese dato no permite concluir que todo el gasto de seguridad del museo se redujera en la misma proporción, porque podían existir otros contratos, partidas generales o modificaciones presupuestarias vinculadas a alarmas, mantenimiento o sistemas de vigilancia. La reducción de esa aplicación concreta ya ha sido publicada por otros medios y no constituye una exclusiva, pero sí forma parte de la secuencia administrativa que precedió al robo.

El Ayuntamiento ha defendido después del asalto que el MUVI disponía de un sistema de seguridad avanzado, con cámaras, sensores de movimiento, dispositivos térmicos y sísmicos y una sala especialmente protegida, y también ha señalado que los sistemas habían sido revisados apenas unas semanas antes. La alarma detectó la intrusión, pero los ladrones consiguieron superar las barreras físicas y completar el golpe en cuestión de minutos.

El asalto del 27 de agosto de 2026 cerró así, al menos de momento, una historia de más de seis décadas en la que el Tesoro había salido repetidamente de Villena y siempre había regresado. Había viajado a Alicante, había cruzado medio mundo hasta Japón, había permanecido meses en Madrid, había participado en exposiciones bajo gobiernos socialistas y populares, había pasado por procesos de restauración y había sido sustituido temporalmente por una réplica que había demostrado su capacidad para atraer miles de visitantes. El gran cambio llegó en 2024, cuando el gobierno municipal de Cerdán culminó el nuevo MUVI y convirtió definitivamente el original en la gran pieza permanente de la exposición.

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