2,7 millones de votos en el exterior pueden poner patas arriba el Congreso: hasta 23 provincias tienen un escaño en juego
El censo de residentes en el extranjero se ha multiplicado por diez desde 1986 y ya representa más del 7% del electorado español.

Imagen ilustrativa sobre el voto de los españoles residentes en el extranjero
El voto de los españoles que viven fuera de España se ha convertido en una bolsa electoral con capacidad suficiente para alterar la pelea por los últimos escaños en buena parte del país. Así lo recoge una nota de prensa difundida por De Madrid a Europa, que acaba de publicar el estudio Evolución del censo CER y CERA en España, una investigación que reconstruye desde 1986 la evolución del censo de los españoles residentes en el extranjero y analiza el peso que podría alcanzar actualmente su voto.
Según los datos recogidos por De Madrid a Europa, a 1 de julio de 2026 existen 2.736.522 electores residentes en el extranjero, lo que supone el 7,11% del censo electoral español y multiplica por diez la cifra registrada en 1986.
El estudio cruza los resultados de las trece elecciones generales celebradas desde 1986, procedentes del Ministerio del Interior, con el censo electoral mensual del Instituto Nacional de Estadística por municipio, país de residencia, oficina consular y provincia de inscripción.
Su principal conclusión apunta directamente a uno de los puntos más sensibles de cualquier noche electoral: el último diputado que se disputa en cada circunscripción.
Según los cálculos realizados sobre el actual censo, si los residentes en el extranjero alcanzaran la participación máxima registrada históricamente en cada provincia, existirían votos exteriores suficientes para superar la distancia que decidió el último escaño en las elecciones generales de 2023 en 23 de las 52 circunscripciones españolas. Aplicando la participación media histórica, esa posibilidad seguiría produciéndose en 16.
Las diferencias son especialmente llamativas en algunos territorios. En Girona, el último escaño de 2023 se resolvió por apenas 285 votos, mientras que el estudio calcula entre 3.808 y 10.592 votos exteriores adicionales. En Cantabria, el margen fue de 404 papeletas frente a un potencial de entre 5.512 y 15.345 sufragios. En Madrid, donde el último diputado se decidió por 1.340 votos, la estimación se mueve entre 52.230 y 158.371 votos procedentes del exterior.
El propio informe precisa, sin embargo, que estos cálculos no permiten determinar qué candidatura resultaría beneficiada. El análisis mide la capacidad numérica del voto exterior para superar los márgenes electorales, pero no proyecta hacia qué partidos se dirigirían esas papeletas.
Un gigantesco censo que apenas acude a las urnas
El gran contraste aparece en la participación. En las generales de 2023 votó únicamente el 8,95% de los españoles residentes en el extranjero, con 208.431 papeletas emitidas, mientras la participación entre los residentes en España alcanzó el 70,4%.
Entre 1986 y 2008, la participación exterior se situó entre el 20% y el 36%. La implantación del voto rogado provocó que en 2011 se desplomara hasta el 4,95%. Después de su supresión en 2022, el porcentaje repuntó en las generales de 2023 hasta ese 8,95%, todavía muy lejos de sus máximos históricos.
Con la participación media registrada desde 1986, De Madrid a Europa calcula que podrían emitirse 516.962 votos desde el extranjero, alrededor del 2% del total. Si cada provincia alcanzara su máximo histórico, la cifra ascendería a 1.100.236 papeletas, algo más del 4% de los votos.
La dimensión del fenómeno también se refleja en el mapa. El 63,4% de estos electores vive en América y el 33,5% en Europa. Argentina encabeza el listado con 516.185 electores, mientras Buenos Aires reúne por sí sola 328.576 inscritos.
Madrid capital concentra además 422.732 electores residentes en el extranjero, el 15,4% del total. Y ya existen 158 municipios españoles con más electores inscritos fuera de España que residentes, frente a apenas cuatro que se encontraban en esa situación en 2002.