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El 'amigo especial' de Mohamed VI, en el punto de mira: infiltrado en Ceuta en la guerra híbrida de Marruecos
La presencia del boxeador Abu Bakr Azaitar, íntimo del rey marroquí, o de creadores de contenido marroquíes con Ferrari, dentro de la ciudad autónoma llevando alimentos y objetos a los que han asaltado la frontera, evidencia la connivencia del régimen alauita

Mohamed VI con su amigo especial Abu Bakr Azaitar
La crisis de Ceuta continúa dejando imágenes difíciles de encajar con el discurso oficial del Gobierno de Pedro Sánchez sobre Marruecos. Mientras el Ejecutivo insiste en presentar al régimen de Mohamed VI como un “socio leal” que colaboró con España durante el asalto de 80.000 inmigrantes y que “no hay ninguna prueba” de su connivencia, las evidencias siguen apuntando a lo contrario y muestran a ciudadanos marroquíes que un mes después de la invasión entran en la ciudad autónoma para entregar alimentos y a apoyo logístico a personas que llegaron durante el asalto masivo de finales de julio, algunas de ellas muy cercanas al rey alauita “que no mueven ni un dedo sin su bendición”.
Entre quienes han sido vistos en Ceuta aparece un nombre especialmente llamativo: Abu Bakr Azaitar, conocido boxeador marroquí y persona estrechamente vinculada al entorno del rey Mohamed VI. Azaitar fue grabado en la ciudad autónoma comprando hamburguesas en un establecimiento de McDonald’s para posteriormente entregárselas a inmigrantes que permanecen en Ceuta. La escena adquiere una dimensión política por quién es el protagonista: Azaitar no es un ciudadano marroquí cualquiera, él y sus hermanos mantienen desde hace años una 'amistad especial' con Mohamed VI y hasta se van de vacaciones con el monarca alauita. Esa cercanía ha sido ampliamente comentada en Marruecos y por críticos del régimen, algunos de los cuales han llegado a sugerir que detrás de esa relación existe algo más que una simple amistad, sino una “relación íntima”.
Precisamente por esa estrecha vinculación, la presencia de Azaitar en Ceuta no ha pasado desapercibida y ha provocado preguntas sobre y cuál era el alcance de su actuación. Desde sectores críticos con el régimen alauita defienden que una persona con semejante proximidad a Mohamed VI no se desplazaría a Ceuta en estas circunstancias sin contar con el beneplácito o la órden de las autoridades marroquíes y del propio monarca.
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Pero Abu Bakr Azaitar no es el único infiltrado de Marruecos en Ceuta. El exoficial del Ejército marroquí Abdelilah Issou, exiliado en España y conocido por sus críticas al régimen alauita, ha difundido imágenes de otros ciudadanos marroquíes entrando en Ceuta para comprar comida y distintos materiales destinados a los inmigrantes que permanecen en la ciudad. En algunas de esas grabaciones aparecen creadores de contenido marroquíes que se desplazan por la ciudad y muestran sus compras para posteriormente entregarlas a los inmigrantes. Uno de ellos ha llamado especialmente la atención por presumir habitualmente de un Ferrari, un símbolo de lujo que también se ha asociado públicamente a la imagen personal de Mohamed VI.
Las propias personas que protagonizan las imágenes se graban durante sus desplazamientos y posteriormente las difunden en redes sociales, dejando constancia de su presencia en territorio español y de la entrega de productos a quienes llegaron con la invasión de Ceuta. Estos casos introducen ahora otro elemento en la ecuación: no se trata solamente de saber qué ocurrió durante los días 30 y 31 de julio y la participación que pudo tener Marruecos, también que está ocurriendo después y quién desde el lado marroquí está interesado en que estas personas permanezcan en Ceuta. Y mientras, el Gobierno de Pedro Sánchez alabando a su “socio leal” y vendiendo que no tiene nada que ver, no sea que se cabree Mohamed VI.
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