El hermano de Mónica García la destroza públicamente con una carta
Daniel García deja Más Madrid con una declaración por escrito que denuncia la dictadura interna en su formación

Mónica García, durante una rueda de prensa.
El terremoto no llega desde la oposición, sino desde dentro. Daniel García, hermano de la ministra de Sanidad, Mónica García, ha decidido abandonar Más Madrid y lo hace dejando tras de sí una carta especialmente crítica con la dirección de la formación, a la que reprocha unas formas que, según su denuncia, se alejan de los principios que el partido dice defender.
La ruptura supone un golpe político incómodo para la formación madrileña y, por extensión, para la propia Mónica García que queda retratada. García no se ha limitado a comunicar su baja de Más Madrid de manera discreta, sino que ha acompañado su salida de acusaciones contra la dirección por lo que califica de "actitudes claramente autocráticas".
Es precisamente ahí donde está la carga política de su decisión. Porque cuando alguien que ha formado parte de una organización decide marcharse y describe el funcionamiento interno utilizando términos como "autocrático", el problema deja de ser una simple discrepancia personal. La acusación apunta directamente a las formas de ejercer el poder dentro del partido.
Y el destinatario de sus críticas no es precisamente un adversario político. Daniel García señala a la propia dirección de Más Madrid, en una carta que está cargada de reproches. La formación que nació reivindicando otra manera de hacer política vuelve a quedar así atrapada en una de esas paradojas que tanto abundan en la izquierda madrileña: predicar participación hacia fuera y terminar protagonizando fuertes enfrentamientos internos hacia dentro.
La noticia adquiere una dimensión especial por el apellido del protagonista. Daniel es hermano de Mónica García, ministra de Sanidad y una de las figuras más relevantes del espacio político de Más Madrid. No se trata, por tanto, de una baja anónima ni de una discrepancia menor dentro de la estructura territorial de la formación.
La salida se produce además en un momento particularmente delicado para la izquierda madrileña, que lleva tiempo intentando recomponer su espacio político y recuperar protagonismo frente al Partido Popular de Isabel Díaz Ayuso.
Pero la cuestión fundamental es el contenido de la despedida. Daniel García no se marcha en silencio: se marcha señalando. Y lo hace utilizando un vocabulario que resulta especialmente incómodo para una formación que ha convertido precisamente la regeneración democrática y la participación política en algunas de sus principales banderas.
La acusación de "actitudes claramente autocráticas" deja poco margen para interpretar la ruptura como una simple diferencia de criterio sobre una cuestión concreta. El hermano de la ministra ha querido dejar constancia de su malestar y ha elegido hacerlo públicamente, colocando a la dirección de Más Madrid ante una pregunta inevitable: ¿qué está ocurriendo dentro del partido para que uno de sus miembros abandone la organización con semejante reproche?
De momento, la dirección tiene por delante el difícil ejercicio de responder a unas acusaciones que llegan desde su propia casa. Y eso siempre resulta mucho más incómodo que responder a las críticas del adversario.
Porque esta vez el golpe no viene del PP, ni de Vox, ni de ningún enemigo externo de Más Madrid. El golpe lleva el apellido García.