Sánchez se retrata con sus propios documentos: sabía que Ceuta estaba amenazada y no reaccionó
El Gobierno desclasifica los papeles de Moncloa sobre Ceuta y lejos de reforzar su relato, lo hunde: hubo avisos, Marruecos dejó pasar y faltan documentos clave.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso; pantallazo de los mensajes entre el CNI y la Delegación de Gobierno en Ceuta alertando del posible asalto a Ceuta.
Pedro Sánchez pretendía apagar el escándalo de Ceuta publicando los informes que manejaron los servicios de inteligencia durante el mes de julio. Sin embargo, los documentos desclasificados por Moncloa terminan volviéndose contra el presidente: el Gobierno sabía que la ciudad autónoma estaba sometida a una presión migratoria creciente y recibió advertencias sobre una posible entrada masiva, pero no activó una respuesta capaz de proteger la frontera.
El Ejecutivo sostiene que ningún informe anticipó la entrada de más de 70.000 personas registrada los días 30 y 31 de julio. Es su principal línea de defensa. Pero los documentos confirman que sí existieron señales previas, avisos sobre movimientos a nado, convocatorias difundidas a través de las redes sociales y advertencias vinculadas al Día del Trono de Marruecos.
Moncloa juega así con un matiz: como los servicios no acertaron la cifra exacta ni calcularon la dimensión final de la invasión, Sánchez concluye que nadie podía preverla. Pero una cosa es no anticipar el número concreto de personas y otra muy distinta ignorar que Ceuta estaba amenazada.
La conversación que ven a continuación es del 29 de julio a las 13:52. Hay que tener en cuenta que el inicio de las entradas irregulares masivas se produjo durante la madrugada y la mañana del jueves 30 de julio de 2026. En ella el CNI avisa a Delegación de Gobierno que en redes sociales hay un llamamiento para un asalto por valla y mar y añade: "Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores".

Informe sobre la crisis migratoria de Ceuta
Inteligencia avisó del peligro antes del colapso
Entre los documentos publicados aparecen notas del Centro Nacional de Inteligencia, informes de la Policía Nacional y la Guardia Civil y un análisis especialmente relevante del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS).
El CIFAS advirtió de la posibilidad de una entrada masiva coincidiendo con el Día del Trono, celebrado el 30 de julio. El documento llegó a la cúpula militar durante esa misma jornada (concretamente a las 12:06) cuando comenzaba a desatarse la crisis.

La tardanza de la alerta no exculpa al Gobierno, sino que abre otra incógnita: por qué una amenaza detectada durante los días anteriores no circuló con la rapidez suficiente entre los organismos competentes. Los informes retratan un Estado que tenía distintas piezas de información, pero que fue incapaz de unirlas y convertirlas en una respuesta preventiva.
También dejan al descubierto las contradicciones dentro del propio Consejo de Ministros. Defensa reconoció la existencia de advertencias mientras Interior insistía en negar que se hubiera recibido un aviso suficientemente concreto.
Marruecos podía frenar las entradas, pero dejó de hacerlo
La documentación reconoce que Marruecos había impedido miles de intentos de entrada durante las semanas anteriores. Ese dato demuestra que las autoridades marroquíes tenían capacidad para contener la presión migratoria. Sin embargo, durante las horas decisivas del 30 de julio esa vigilancia desapareció. Así sale reflejado en un informe del CIFAS del 30 de julio a las 13.00.
Los informes acerca de la actitud de las FCS marroquíes ante los intentos de acceso a España son contradictorios: en Melilla se informa de una actitud activa marroquí en el mantenimiento de la seguridad; en Ceuta, de pasividad ante la avalancha migratoria, lo que permite la transgresión de la frontera tanto por mar como por tierra. Además, la Embajada marroquí en España defiende la total colaboración con el Gobierno español.

La pregunta que Moncloa sigue sin contestar resulta evidente: si Marruecos contenía las entradas antes y volvió a hacerlo después, ¿por qué dejó la frontera abierta precisamente durante las horas de la invasión?
Toda esta situación coge mayor relevancia si tenemos en cuenta que antes, el día 29 de julio a las 18.26, el CNI manda un mensaje a los Servicios de inteligencia marroquíes (DGST y DGED) alertando de lo que iba a suceder aprovechando la celebración de la Fiesta del Trono.

Documentos recortados hasta el 1 de agosto
La supuesta transparencia del Gobierno también tiene límites. Los papeles publicados comprenden únicamente el periodo entre el 1 de julio y el 1 de agosto, apenas 24 horas después de la segunda jornada de entradas.
Quedan fuera la mayor parte de la gestión posterior, las comunicaciones políticas y diplomáticas con Marruecos, los análisis sobre el origen de la operación y las decisiones adoptadas mientras Ceuta permanecía colapsada.
Sánchez prometió difundir los documentos elaborados "antes, durante y después" de la crisis. Sin embargo, el dosier termina justo cuando comenzaban a conocerse las verdaderas dimensiones del desastre. Moncloa tampoco ha detallado con claridad qué materiales continúan clasificados por afectar a la Seguridad Nacional.
Sánchez no puede esconderse detrás de una cifra
Los informes no prueban que el Gobierno supiera que entrarían exactamente más de 70.000 personas. Pero sí acreditan que conocía el aumento del riesgo, que existían convocatorias en las redes y que los servicios manejaron la posibilidad de una entrada masiva coincidiendo con una fecha especialmente sensible para Marruecos.
Sánchez intenta defenderse alegando que nadie anticipó la magnitud exacta. La realidad que reflejan sus propios documentos es otra: Ceuta estaba amenazada, el aparato del Estado recibió señales y el Gobierno no reaccionó a tiempo.
España
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Patricia Rodríguez Corchado